Papa: La esperanza del Adviento para que finalice toda guerra
Papa Francisco recuerda la profecía de Isaías, en donde dice "que las espadas se transformarán en arados" y que "las lanzas en podaderas". Para la humanidad es necesario encontrar el horizonte de la propia existencia. La Iglesia y el mundo caminan juntos hacia la meta final. La Virgen María es el modelo al cual hay que imitar. El recuerdo para los enfermos de Sida y un gracias a los misioneros y operadores que en el silencio están al lado de ellos.

Ciudad del Vaticano (AsiaNews). Un pedido repetido dos veces para que termine toda guerra y la esperanza del Adviento abrace la tierra: es cuanto el Papa Francisco expresó hoy, leyendo bien dos veces un paso del profeta Isaías, que también estaba en la misa de hoy, primer domingo del tiempo litúrgico que precede la Navidad. El paso es aquel en el que el profeta dice: "Romperán sus espadas y las convertirán en arados/ de sus lanzas harán podaderas/ una nación no levantará más la espada/ contra otra nación, no aprenderán más el arte de la guerra" (2,4). Hablando a las decenas de miles de fieles que estaban en la Plaza de S. Pedro para la oración del Ángelus, el Papa agregó: "Me permito de repetir cuánto dice el profeta Isaías. Escuchen bien". Y después de haber releído el versículo, comentó: "Pero, ¿cuándo sucederá esto? ¿Cuándo llegará el tiempo en el cual las armas serán desarmadas para transformarlas en instrumentos de trabajo? ¡Esto es posible! Nosotros apostamos sobre la esperanza de una paz, que siempre es posible".

"Este camino- continuó explicando- no termina nunca. Como en la vida de cada uno de nosotros siempre es necesario partir de nuevo, levantarse, encontrar el sentido de la meta de la propia existencia, tanto para la familia humana es necesario renovar siempre el horizonte común hacia al cual estamos encaminados. ¡El horizonte de la esperanza! El tiempo de Adviento, que hoy de nuevo iniciamos, nos restituye el horizonte de la esperanza, una esperanza que no decepciona porque está fundada en la Palabra de Dios., porqué el Señor no desilusiona nunca. Pensemos, ¡sintamos esta belleza!

Precedentemente el pontífice había explicado el sentido del nuevo año litúrgico, que comienza con el Adviento, como "un nuevo camino del Pueblo de Dios con Jesucristo, Nuestro Pastor, que nos guía en la historia hacia el cumplimiento del reino de Dios".

"redescubramos la belleza de estar todos en camino: la Iglesia, con su vocación y misión, la humanidad entera, los pueblos, las civilizaciones, las culturas, todos en camino a través de senderos del tiempo. En camino ¿hacia dónde? ¿Hay una meta común? ¿Cuál es esa meta? Refiriéndonos otra vez a Isaías (2,2-3), Francisco precisó: "Es una peregrinación universal hacia un meta común, que en el Antiguo Testamento es Jerusalén, donde surge el templo del Señor, porque desde allí, de Jerusalén vino la revelación de rostro de Dios y de su ley. La revelación ha encontrado en Jesucristo su cumplimiento, y en el "Templo del señor" se convirtió Él mismo, el Verbo hecho carne: es Él el guía y al mismo tiempo la meta de la peregrinación del Pueblo de Dios; y bajo su luz también los otros pueblos pueden caminar hacia el reino de la justicia y de la paz".

La Virgen maría es el modelo para imitar, para caminar en este tiempo: "En su seno, la esperanza de Dios tomó carne, se hizo hombre, se hizo historia: Jesucristo. Su Magnificat es el cántico del Pueblo de Dios en camino y de todos los hombres y mujeres que esperan en Dios, en la potencia de su misericordia. Dejémonos guiar por ella que es madre, mamá y sabe cómo guiarnos en este tiempo de espera y de vigilancia operativa".

Después de la oración del Ángelus, antes de saludar a los muchos grupos presentes, Francisco recordó que hoy es la Jornada mundial por los enfermos de Hiv/Sida. "Expresamos nuestra cercanía- dijo- a las personas que están afectadas, especialmente  a los niños; una cercanía que es mucho más concreta por el compromiso silencioso de tantos misioneros y operadores. Rezamos por todos, también por los médicos e investigadores. Cada enfermo, ninguno excluso, pueda acceder a las curaciones de las cuales necesita".

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