Paz y reconciliación, los desafíos de los católicos birmanos
de Pau Lian Cin
La Iglesia ha festejado los 500 años, pero los cristianos permanecen como una minoría con el 5%. Quedan por superar los prejuicios hacia una religión mirada como extranjera" y los problemas irresueltos dejados por el colonialismo. Mirar a los errores del pasado, para repensar a la misión y al anuncio del Evangelio. El análisis de una sacerdote y estudioso birmano (primera parte)

Yangón (AsiaNews)- Myanmar es una nación con una larga mayoría budista, teatro desde el 2012 de una larga serie de violencias confesionales que han causado al menos 300 muertos y 140 mil evacuados; la mayor parte de las víctimas son musulmanes Rohinya, en el estado de Rakhine, epicentro del enfrentamiento, terminados en la mira de los extremistas budistas. En una situación de tensión étnica y religiosa los católicos pueden dar una gran contribución a la "reconstrucción de la nación", como lo hace notar el arzobispo de Yangon y neo cardenal Charles Bo, trabajando en los "sectores de la educación, en las escuelas, en la salud".

Sin embargo, también los cristianos-y la Iglesia católica, que hace poco festejó los 500 años de vida- deben enfrentar todavía cuestiones irresueltas en la relación con la mayoría budista, retaje de un pasado colonial que ha llevado a asociar al cristianismo con la dominación primero portuguesa y después británica. A continuación proponemos la primera parte del análisis de un sacerdote y estudioso birmano. Traducción a cargo de AsiaNews.

Si bien la Iglesia católica birmana hay hace poco celebrado los 500 años de presencia en Myanmar, la población cristiana constituye sólo el 5% del total de todos los habitantes del país (52,4 millones). Este elemento muestra cuánto, todavía hoy, los cristianos son sólo un minoría en Myanmar. En este contexto, es lícita una pregunta: Pero, ¿la población cristiana birmana está en aumento o en progresiva disminución? Tenemos aquí una cuestión al mismo tiempo concreta y válida.

En línea de principio podemos responder que "sí", el número de los cristianos creció respecto al pasado; pero esta afirmación no parece ser satisfactoria, porque es necesario agregar que la vida de un cristiano en Myanmar es comparable con la de un extranjero en su propia tierra. Por ejemplo, un anglicano hace crecer aún más fuerte los prejuicios contra los cristianos si hacemos referencia al "mantra" de la identidad nacional según la cual "Ser birmano es ser budista". Entonces, ¿Quiénes somos? Entonces somos extranjeros en nuestra propia patria. Nos miran como traidores".

Estas palabras expresan una profunda herida, porque los cristianos birmanos no se consideran ciertamente alienígenas, y mucho menos traidores. Simon Pau Khan En, profesor en el Myanmar Institute of Theology, hace notar que el Cristianismo era y es aún una religión aliena al pueblo de Myanmar, por 3 razones precisas: (a) el pueblo birmano equipara la misión cristiana al colonialismo;( b) la actitud negativa de los misioneros hacia la religión y la cultura popular; y (c) las conversiones de masa de los grupos tribales al cristianismo.

En realidad, los factores antes mencionados son los efectos de las heridas infligidas por la historia pasada y por la debilidad del pueblo de Myanmar en la interpretación del Evangelio. Con el fin de cancelar o superar estos mal entendidos, las Iglesias birmanas deben mirar para atrás, al pasado y cambiar su modo de anunciar la Buena Noticia entre la gente, en particular entre los budistas, que constituyen la mayoría de la población en Myanmar.

Las heridas infligidas por la historia

En Myanmar, los motivos que se esconden detrás de las tensiones entre budistas y fieles de otras religiones (en modo particular los cristianos) son resultado de las heridas que afondan sus raíces de la memoria en el pasado. En agregado, hay varias comunidades reconducibles a diversos grupos étnicos que llevan aún hoy los signos de estas heridas infligidas por la historia y son objeto de prejuicios, como lo haremos notar a continuación.

Las primeras resalen a los tiempos del dominio del rey Maha-dhamma-yaza, nieto de Branginoco (rey Bayinnaung Kyawhtin Nawrahta, conocido a los portugueses como Branginoco, pasado a la historia por las campañas militares que hicieron del país el más grande imperio jamás existido en el Sudeste asiático, ndr). Una de las figuras con más autoridad del tiempo era Philip de Brito, un aventurero portugués. Él se auto proclamó gobernador del Syriam (Birmania meridional). Entonces él fundó una iglesia de Syriam y en un segundo momento, mediante un modo de obrar particular de los colonos portugueses, él ultrajó los sentimientos del pueblo destruyendo las pagodas y obligando a las personas a convertirse al cristianismo.  

En segundo lugar, desde inicios del año 1885 cuando expulsaron al último monarca birmano, el rey Thibaw, destronado el 28 de noviembre, toda la zona del bajo Myanmar fue objeto del dominio británico, mientras la parte superior del país sobrevivió en manos del rey Mindon (1853-1878). Los colonos británicos en el bajo Myanmar eliminaron el viejo sistema monárquico, aboliendo no sólo los tribunales budistas sino también las comisiones eclesiásticas budistas junto  a la autoridad de los respectivos primados incluidos muchas otras instituciones locales tradicionales como el círculo de los jefes de las tribus.

La población birmana del bajo Myanmar de aquella época nutría temor de que el propio estilo de vida centenario, la educación de los monasterios y la fe budista, serían rápidamente eliminados por una dominación extranjera. Estos temores se hicieron cada vez más intensos cuando el gobierno británico negó su patrocinio al budismo y la aprobación de las escuelas en los monasterios, los cuales fueron por mucho tiempo la piedra angular del sistema educativo budista (birmano). Algunas escuelas monásticas budistas del bajo Myanmar fueron substituidos por misioneros cristianos e institutos en lengua inglés, una decisión que provocó un profundo dolor y el resentimiento entre los budistas birmanos. Este proceso de progresiva substitución inició a tomar pie poco después de la abolición del poder de los reyes por parte de los dominadores británicos, desestabilizando los fundamentos tradicionales de la tradición budista y de la educación en los monasterios.

Con la cancelación del Concejo budista (Sangha), la más alta autoridad jerárquica y la eliminación del budismo como religión oficial de Estado, los fundamentos monárquicos típicos de la tradición de la comunidad budista y de la educación monacal han comenzado a resquebrajarse. La caída de una institución de tan gran importancia se reveló como una gran conquista para los colonizadores británicos, que han reivindicado el suceso con modos y gestos arrogantes. "Hemos derrocado al rey y destruido todas las huellas de sus dominios. Obviamente ellos han mirado a esta victoria como a la destrucción de la identidad nacional birmana. Será la historia quien decidirá si hemos obrado en modo sabio".

Todo esto puso en peligro hasta la esencia misma del budismo birmano. El derrumbe del establishment monárquico budista y del sistema educativo de los monasterios significó, para los budistas birmanos, la pérdida completa de la solidaridad religiosa y nacional y el resquebrajamiento de los sistemas sociales, culturales y político, estrechamente conectados entre ellos. De hecho, la substitución del sistema educativo  basado en los monasterios budistas con una instrucción dada por los misioneros cristianos ha causado dolor entre los budistas birmanos, que en la época han acusado al movimiento misionero cristiano ser parte y cómplice del colonialismo. Como consecuencia, aumentaron los ataques a los institutos educativos misioneros, que han alcanzado el culmen en 1930. En aquel año los estudiantes budistas de la Cushing High School, de la Baptist Normal School en Yangon y del Instituto superior metodista en Mandalay se declararon en huelga, protestando el hecho que no se les permitiese ir a las pagodas budistas en ocasión de fiestas especiales y que, contrario a sus deseos fuesen obligados a ir a lecciones sobre la Biblia.

Viniendo a conocimiento de la situación, los nacionalistas budistas iniciaron una investigación sobre la misión cristiana, en especial en el sector de la instrucción, mirada con gran sospecha como parte del esquema de las 3-M impuesto por los barcos mercantes, militares y misioneros. Una política apoyada con fuerza por el gobierno británico y por las misiones (protestantes) cristianas, en especial modo durante el período del nacionalismo de los años 30 del siglo pasado.

(Fin 1° parte).

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