Manila, Tokio y Taipei refuerzan el eje anti-Beijing en el Mar Chino meridional
El presidente filipino Aquino adelantó el pedido formal de naves de patrullaje a la Marina japonesa. En caso de estar de acuerdo, por primera vez, el Sol Naciente brindará equipamiento militar a otro país. Mientras tanto, Filipinas y Taiwan logran el consenso para la resolución pacífica de las controversias territoriales.

Manila (AsiaNews/Agencias) - Se refuerza el eje anti-Beijing en los mares, con el gobierno de Manila que busca obtener acuerdos con diversos países de la región Asia Pacífica para contener el imperialismo chino en la región. En las últimas horas, el Ejecutivo guiado por el presidente Benigno Aquino adelantó un pedido de algunas naves guardacostas de gran escala al prémier japonés Shinzo Abe, para poder patrullar las aguas disputadas en el Mar Chino meridional. Recientemente, los gobienros firmaron un acuerdo para la provisión de material de defensa y componentes de última generación.  

El acuerdo marca un punto de inflexión para el Sol Naciente, que por primera vez luego de la Segunda Guerra Mundial, brindará, en modo directo, equipamiento militar a otro país, lo cual confirma el carácter agresivo de la política del prémier nipón Shinzo Abe, quien, de hecho, ha eliminado el "pacifismo" de la Constitución.  

Ayer, el presidente filipino Aquino hizo llegar la solicitud, que está en fase de evaluación, al prémier japonés Abe, al margen de la cumbre APEC de dos días de duración, desarrollada los días 18 y 19 de noviembre en Manila. Parece confirmarse, por lo tanto, la elección de Tokio de no ir abiertamente al choque con China en los mares disputados, sino más bien de proveer de medios y apoyo a aquellos países de la región que tienen una contienda declarada contra Beijing. 

Entre las garantías solicitadas por Japón para la cesión , están la de dársele la seguridad de que dichos materiales “no terminarán en manos de naciones terceras”. 

En tanto, el gobierno filipino firmó un acuerdo con Taiwan, por el cual ambos países de comprometen a adoptar la línea de la no-violencia al dirimir las controversias sobre las respectivas zonas de competencia destinadas a la pesca. Un paso que, según los expertos, es  “importante” para diluir la tensión entre las dos naciones y también el fruto de dos años de negociaciones, que siguieron a los disparos mortales en perjuicio de un pescador taiwanés que navegaba bordeando las costas filipinas. 

El Ministro de Relaciones Exteriores de Taiwan afirma que la firma es una “aplicación concreta” del espíritu de paz y armonía promovido por el presidente Ma Ying-jeou en la resolución de las disputas territoriales. Ambas naciones se comprometen a no usar la fuerza en la aplicación de la ley y del derecho y, a fin de evitar futuros enfrentamientos, se ha lanzado, simultáneamente, un sistema de notificación de emergencia. 

El gobierno chino reivindica una porción consistente de océano, que comprende a las Pratly y a las Paracel, islas disputadas por Vietnam, Taiwan, Filipinas, Brunei y Malasia (casi el 85% del territorio), y ha emprendido la construcción de una serie de islas artificiales con bases militares. En respuesta, Hanoi y Manila -que inicialmente promovieron una denuncia internacional ante el tribunal de la ONU- han fortalecido sus relaciones bilaterales y buscan al mismo tiempo contraponer un frente común. 

Apoyando a los países del Sudeste asiático están los Estados Unidos, que han juzgado “ilegal” e "irracional" la llamada “lengua de buey” usada por Beijing para demarcar el territorio, hasta llegar a comprender casi el 80% de los 3,5 millones de km2.. Apenas pisó tierra filipina para participar en la APEC, el presidente de los EEUU, Barack Obama, inmediatamente condujo la atención sobre la cuestión del Mar Chino meridional, subrayando que Beijing debe dejar de reclamar espacio en las aguas disputadas. 

 

FILIPPINE_-_TAIWAN_-_GIAPPONE_-_mari.jpg