Vicario apostólico de Arabia: cada parroquia tendrá una Puerta Santa, signo de reconciliación
El 8 de diciembre miles de fieles participaron en la apertura de la Puerta Santa en la catedral de San José. La reconciliación “con nosotros mismos y con los demás” vivida dentro de las familias que están alejadas o divididas entre sí. Entre las iniciativas concretas, la visita a cuantos se encuentran en la cárcel o en los campos de trabajo. Un Movimiento juvenil emprende la lectura de la Biblia en 12 lenguas para el primero de enero.

Abu Dabi (AsiaNews) – Para el inicio de las celebraciones en ocasión del Año de la Misericordia, “hemos querido poner el acento en el tema de la reconciliación”, que antes que referirse a Dios, tiene que ver con “nosotros mismos y con nuestra relación con los demás”. Es lo que cuenta a AsiaNews Mons. Paul Hinder, vicario apostólico de Arabia meridional, relatando el espíritu que anima las celebraciones planeadas para el Año extraordinario jubilar. Por otro lado, en una realidad local compuesta en gran parte por inmigrantes, son muchos los problemas, los contrastes, las dificultades que se “viven dentro del matrimonio, de la familia”. Y es justamente en este ámbito “comunitario y social”, advierte el prelado, que la Iglesia ha querido enfocar la atención.

Mons. Paul Hinder, de 73 años, vicario apostólico para Arabia meridional (Emiratos, Oman, Yemen), es un obispo franciscano que fue ordenado sacerdote el 4 de julio de 1967. El 20 de diciembre de 2003 fue nombrado obispo auxiliar de Arabia, y fue consagrado el 20 de enero de 2004. El 21 de marzo de 2005 sucedió a Mons. Bernardo Gremoli. Es miembro de Pontificio consejo de la pastoral para los migrantes y de la Conferencia de obispos latinos de Medio Oriente.

La celebración de la apertura de la Puerta Santa de la catedral de san José Abu Dabi (EAU) se llevó a cabo a las 7 de la tarde del 8 de diciembre pasado. En el evento, cuenta Mons. Hinder, estuvieron presentes “entre dos y tres mil personas” y la “coincidencia con la Fiesta de la Inmaculada Concepción contribuyó a la movilización en masa de los fieles”.

En todas las parroquias, agrega el vicario apostólico, “se celebraron misas para que todos, incluso quienes no podían acercarse hasta la catedral de San José,  de alguna u otra forma, pudieran participar”. Por eso, el prelado pidió a todas las parroquias que declararan “Puerta Santa” a uno de sus ingresos en cada una de las iglesias, para que pudiera participar el mayor número de fieles y compartir así el acontecimiento. Y, en un segundo momento, llevar a cabo una solemne celebración eucarística.

El sacramento de la reconciliación, cuenta Mons. Hinder, reviste particular importancia en una comunidad compuesta por inmigrantes insertados en un contexto de una enorme mayoría musulmana. “Hay problemas dentro de los matrimonios, dificultades para vivir la soledad, y el hecho de estar lejos de casa  -prosigue el prelado- es aún motivo de conflicto con los demás y con los familiares. Son factores que pueden crear profundas dificultades, además de ser fuente de pecados. Por eso, es esencial poner el acento en la reconciliación”.

“A los sacerdotes - precisa el vicario apostólico – les dije que no redujeran todo al elemento religioso y sacramental, sino que tomaran iniciativas concretas: en este ámbito se incluyen las visitas donde sea posible hacerlas, o la oración comunitaria por cuantos se encuentran en la cárcel o en los campos de trabajo, o por quienes están en riego de perder su empleo y a raíz de esto pueden ser expulsados del país”. Por esta razón, nacieron los “grupos de oración” y los movimientos formados por laicos, que responden en primera persona a este llamado en el campo de la pastoral social, y que apoyan y sostienen “material y espiritualmente” a quien está pasando dificultades.  

Por el momento, la comunidad musulmana no ha participado en las celebraciones jubilares, pero el tema de la convivencia y del diálogo entre credos sigue siendo algo central, sobre todo en este área tan delicada del planeta. “No debemos dejarnos tomar por un sentimiento de revancha, de odio, de venganza” afirma Mons. Hinder,  si bien en los Emiratos no existen grandes problemas de fundamentalismo, persecuciones, violencia, y la práctica del culto es en términos generales libre.  “Basta volver la mirada hacia Yemen – prosigue- para ver iglesias robadas o parcialmente destruidas, gente que sufre, y no sólo cristianos… es por eso que es importante aprender a ser misericordiosos, a perdonar”.

El vicario apostólico celebra, por último, algunas iniciativas emprendidas por grupo de jóvenes, entre ellas, la que fue promovida por el movimiento de jóvenes de Jesús del Omán, que intentan leer “toda la Biblia en 24 horas” el primero de enero de 2016, en ocasión del inicio del nuevo año. Como detalle particular, el texto será leído “en 12 lenguas diversas” en representación de los 12 discípulos que siguieron a Jesús a lo largo de su vida

Hoy en los Emiratos viven y trabajan cerca de 900.000 católicos, en su mayor parte, emigrantes de otras naciones asiáticas. Cerca de 25.000 fieles del área de Abu Dabi son obligados a viajar por varios kilómetros para poder participar de las celebraciones (DS).

 

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