​Muftí de Egipto, Líbano y Jordania: un frente común contra el extremismo religioso y el terrorismo
de Fady Noun
En la vigilia de la fiesta por el nacimiento del profeta, los tres líderes musulmanes sunitas firmaron una declaración común “por una información religiosa clara”. La ceremonia se llevó a cabo en el Dar el-Fatwa de Beirut. En cinco puntos, la misma rechaza el fundamentalismo de índole confesional y reafirma la libertad de culto y la coexistencia.

​Beirut (AsiaNews) - En la vigilia de la Fiesta de Maouled (que celebra el nacimiento del Profeta, y que este año se observa el 23 de diciembre) los muftíes de la comunidad sunita del Líbano, de Egipto y de Jordania, los jeques Abdellatif Deriane, Chawki Allam y Abdel Karim Kassawina firmaron una declaración común. Se trata de la “Declaración de Beirut por una información religiosa clara”. En la misma se habla, en particular, de la creación, en Beirut, de una Observatorio árabe de la coexistencia, en colaboración con las instancias religiosas cristianas. La ceremonia de la firma se llevó a cabo en Dar el-Fatwa [la máxima institución sunita en el Líbano], en la capital libanesa. 

La declaración comprende los siguientes cinco puntos:

1- La renovación del compromiso en el desarrollo de un discurso religioso reformador y moderado que incluya (…) la propagación de los valores de la tolerancia y de la moderación, el fortalecimiento de la paz dentro de la sociedad, el restablecimiento de la confianza entre las generaciones, el apoyo de las tradiciones de la vida en comunidad (…).

2- La renovación del compromiso en el desarrollo de una información religiosa clara y que incluya(…) valores del acogimiento del otro a nivel religioso, nacional o mundial, así como la resolución pacífica de las diferencias en un espacio igulaitario y de confianza recíproca. 

3- La cooperación entre las instancias habilitadas a emitir decretos religiosos (fatwa) en Egipto, Jordania y en el Líbano, a nivel de intercambio de información y experiencias, de visitas recíprocas, de lucha contra el extremismo religioso y de todos los otros extremismos que ponen en peligro la seguridad de las sociedades árabes,  su unidad y estabilidad.

4- La cooperación entre instancias religiosas musulmanas y cristianas para la creación de un observatorio de la coexistencia, cuya sede será en Beirut. (…).

5- La exhortación dirigida a los medio árabes, publicos y privados, para que traten de manera responsable la información religiosa, dejando a un lado todo aquello que pueda exacerbar las sensibilidades religiosas, en un contexto de discriminación y desinformación.  Ha de ser notado que tanto el primer como el segundo punto de la declaración tratan, respectivamente, de los sermones en la mezquitas, así como de la información religiosa que por lo corriente es ampliamente difundida en los medios.

La idea fundamental de la iniciativa de Dar el-Fatwa y de los muftíes es la de tomar -o retomar- el control de las mezquitas del país y de los discursos que se llevan a cabo en su interior, en particular durante los viernes de oración, así como eliminar todo aquelo que socava la vida en común. Un  eslógan y el modelo sobre el cual se funda la esencia misma del Líbano.  

La firma de una “declaración común” se enmarca en el contexto de una consulta dentro del mundo árabe sunita, en un intento por bloquear el avance del extremismo de raíz salafita. Hace algunos días, el Muftí de la República, el jeque Abdel Latif Deriane, se reunió en Egipto con el imán de Al-Azhar y con otras autoridades religiosas sunitas, con el objetivo promover una mejor coordinación en este delicado sector. “Debemos formar un frente común contra el extremismo -agregó el dignatario sunita, en el marco de la inauguración de una nueva mezquita en Tyr, en el sur del Líbano -y extirpar los tumores malignos, entre los cuales se halla la incitación a la exclusión y a los anatemas”.

El Muftí participó del evento en calidad de mensajero de un Islam moderado y respetuoso del pluralismo religioso. “No he venido a Tyr para visitar solamente a los sunitas - declaró en el transcurso de la ceremonia de bienvenida a él reservada- sino para rendir homenaje a todos los habitantes de esta ciudad, prescindiendo de la comunidad a la que pertenecen. [Estoy aquí] por todos aquellos que viven una cultura del respeto de la pluralidad religiosa, una cultura del vivir juntos que se funda sobre bases sólidas, en el respeto de la libertad y del amor”. Agregó, asimismo, que “todos los musulmanes son hermanos, prescindiendo de las diferencias en la interpretación del Corán” entre sunitas y chiítas.  “Estas diferencias - subrayó - rinden honor a la libertad de los creyentes”.

Sin embargo, concluyó el líder islámico, este modo de ver y de pensar “debe enfrentar graves desafíos, en nombre del Islam mismo, obligándonos a alzar la voz para denunciar estos abusos que dañan al Islam (…). La pluralidad de las interpretaciones no nos prohíbe rezar juntos, bajo el mismo techo, como hacemos durante la peregrinación a la Meca (…). Debemos formar un frente común contra el extremismo, y extirpar los tumores malignos, que son la incitación a la exclusión y a los anatemas y el uso del terrorismo,  que contradice nuestros principios y nuestros valores, así como nuestro credo en términos de fe”.

 

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