El encuentro entre Francisco y Kirill en Cuba: ¡Finalmente! Somos hermanos, tenemos todo en común

Ambiente relajado y fraternal en la primera reunión después de siglos entre el Papa y el Patriarca de Moscú. Dos horas de conversación privada, después, la firma de la Declaración Conjunta. Gracias a Raúl Castro: "Si esto continúa Cuba será la capital de la unidad". Un compromiso para defender a los cristianos en el mundo y para apoyar  "los fundamentos de la moral, la familia y la persona".


La Habana (AsiaNews) - "¡Finalmente!" Es la primera palabra que Francisco y el patriarca ortodoxo ruso Kirill han intercambiado abrazándose en el salón del aeropuerto de la capital cubana. Es la primera vez que un Papa y un patriarca de Moscú - divididos en el pasado por siglos de excomuniones, diferencias teológicas y violencia recíproca - se lleva a cabo en un lugar despojado y "laico". La única nota de color son las banderas, verde para el patriarcado, blanco y amarillo para el Vaticano.

De manera relajada y fraterna, los dos líderes se sentaron y empezaron a hablar. Kirill hizo hincapié en la "larga distancia recorrida" para encontrarse, diciendo inmediatamente que esta "es una reunión querida por la Santa Trinidad". Dicen haber "deseado" y "esperado tanto esta reunión". El patriarca menciona las dificultades que tuvieron "en los últimos 10 años", que "no han desaparecido", como las acusaciones de proselitismo y el problema de los greco-católicos, pero - añade - "Hoy tenemos la oportunidad de llenar nuestros corazones". El Papa concluye: "Somos hermanos, tenemos todo en común. El Señor nos ha enviado a Cuba a unirnos más". De hecho, la designación de Cuba parece providencial: Kirill está allí por una visita pastoral a la comunidad ortodoxa; el avión de Francisco hizo una parada técnica en La Habana antes de llegar a México para su decimoprimer viaje apostólico fuera de Italia.

Acompañándose recíprocamente, el Papa y el patriarca luego continuaron su reunión en privado, durante casi dos horas. A su término, salieron del salón otra vez y sentados a la mesa, firmaron dos ejemplares de la Declaración Conjunta, que posteriormente intercambiaron abrazándose nuevamente. A sus espaldas, un gran icono de la Virgen Odighitria ("lo que muestra el camino").

Posteriormente, ante la presencia de las dos delegaciones y del presidente cubano, Raúl Castro, el Patriarca Kirill y Francisco realizaron un breve discurso improvisado, en un tono muy confidencial.

Kirill, hablando en primer lugar, dijo que la reunión "nos ha dado la oportunidad de entender y sentir la posición del otro". "El resultado de esta conversación - añadió - es que nuestras iglesias pueden trabajar juntas en defensa activa de los cristianos de todo el mundo y con plena responsabilidad a fin de que no haya más guerra;  fin de que en todas partes la vida humana sea respetada, para que se refuercen los fundamentos de la moral, de la familia y de la persona y para que, a través de la participación de la comunidad cristiana en la comunidad humana, pueda ser glorificado el santísimo nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo".

Francisco también subrayó el espíritu de su reunión: "Hemos hablado como hermanos, tenemos el mismo bautismo, somos obispos, hablamos de nuestras Iglesias".

"La unidad se construye caminando. Hablamos con claridad y sin pelos en la lengua. Confieso que sentí el consuelo del Espíritu en este diálogo". También agradeció al Patriarca Kirill por "su humildad fraterna y su fuerte deseo de unidad".

El pontífice habló de "una serie de iniciativas” emergentes "que son factibles y que creo que se podrán lograr".

Una última reflexión fue dirigida por el Papa al presidente Castro, dándole las gracias "por su disponibilidad activa", y agregó: "Si esto continúa, Cuba será la capital de la unidad". De hecho, en la isla florece desde hace mucho tiempo una buena relación entre ortodoxos y católicos.

Al igual que Kirill, Francisco concluyó su discurso con una doxología: "Qué todo esto sea para la gloria de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo para el bien del pueblo de Dios bajo el manto de la Santa Madre de Dios".

Esto fue seguido por la presentación de las delegaciones, el intercambio de regalos y otro momento en privado juntos. Poco después, Francisco regresó al avión para viajar a la Ciudad de México.

PopeFrancis-Kirill.jpg