Iniciada la causa de beatificación del p. Palliola, el misionero de los tribales de Mindanao

El jesuita napolitano llegó a Filipinas en el año 1644 y fue asesinado cuatro años después por un jefe de la tribu, que se había alejado de la fe. El obispo de Dipolg dice: “Fue un verdadero hijo de Mindanao, estaba apasionado por la población de los lumad”. Misionero Pime: “Su historia es transmitida de padres a hijos en las tribus. Esperemos sea proclamado santo en 2021, que es el año en el que se celebran los 500 años de la evangelización de Filipinas”.


Manila (AsiaNews)-  Ayer inició el proceso diocesano de beatificación del p. Francesco Palliola, sacerdote jesuita napolitano, misionero de los tribales de Mindanao, martirizado en el año 1648. El proceso se inició ayer en manera oficial, con una misa celebrada en la catedral de Nuestra Señora del Santo Rosario de Dipolog (provincia de Zamboanga), en el lugar donde el misionero desarrolló gran parte de su predicación.

El obispo de la ciudad, mons. Severo Caermare, había anunciado la causa de beatificación el 9 de enero junto al p. Patrick Dalangin, postulador oficial. Si el proceso llegará a buen puerto, se tratará del tercer santo (en este caso adoptado) de Filipinas- después de san Lorenzo Ruiz de Manila y de san Pedro Calungsod de Cebu- y el primero proveniente de Mindanao. La isla es la zona de mayor concentración islámica del país, que en otro tiempo fue teatro de guerras civiles que han dejado huellas hasta hoy.

Nacido en 1612 de una noble familia de Nápoles, Francesco Palliola forma parte de una expedición de cuarenta misioneros jesuitas que desembarca en Filipinas en 1644. El sacerdote inicia su predicación en Mindanao, en la península de Zamboanga, difundiendo el Evangelio en las poblaciones locales, incluidos los tribales Subani lumad. Durante la misa, mons. Caermare dijo: “El p. Palliola fue un napolitano, italiano de nacimiento, pero su amor por Dios y su gran pasión por el cuidado de la gente de Zamboanga, en particular de los lumad, lo hacen un verdadero hijo de Mindanao”.

El p. Pillola fue martirizado en Ponot el 29 de enero de 1648 por Tampilo, líder indígena convertido que había abandonado la fe y que el sacerdote estaba tratando de hacerlo volver al seno de la Iglesia. En un comunicado emitido por la diócesis de Dipolong, que se ocupa de la causa de beatificación junto a los jesuitas y a los agustinianos, se lee que “su tumba, señalada con un pequeño monumento, es visitada regularmente por aquellos que buscan su intercesión.

La apertura de la causa de beatificación “es una bella noticia- comenta el p. Sebastiano D´Ambra, misioonero Pime en Zamboanga- y es un aliento importante para la misión en Mindanao. Los jesuitas tienen una historia importante en la Iglesia filipina”. En el año 2021- continúa el p. D´Ambra- se celebrará en Filipinas los 500 años del inicio de la evangelización del país. Sería hermoso si el p. Palliola fuese declarado beato o santo justamente en esa ocasión”.

La historia del jesuita, explica el misionero, “es aún transmitida de generación en generación entre los tribales de Mindanao: yo escuché hablar de él por primera vez en 1977. Aún ahora ellos cuentan las historias de estos jesuitas que fueron los primeros en llegar hacia ellos para anunciarles el Evangelio”.

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