Primer coloquio telefónico entre Trump y Xi Jinping. En el trasfondo el futuro de la economía global

La era Obama-Xi se concluye entre dudas e incertezas que pesan sobre toda la región del pacífico. El presidente chino desea una colaboración “en muchos ámbitos”. Trump promete una “cooperación” que sea de “beneficio recíproco”. Pero pesan las amenazas de políticas proteccionistas usadas durante la campaña electoral. Taiwan, Corea del Norte y Mar Chino las otras carpetas en agenda.


Beijing (AsiaNews/Agencias)- Relaciones bilaterales, nuclear nord-coreano, venta de armas en Taiwan y reivindicaciones territoriales en el Mar Chino meridional. Además, las relaciones comerciales y anuncios-mencionadas en la campaña electoral- de políticas proteccionistas que han provocado irritación en la dirigencia china. Son muchos de los temas al centro de las relaciones entre Beijing y Washington y la victoria del candidato republicano a la Casa Blanca provoca un clima de incertidumbre sobre el futuro.

La Tv oficial del Estado chino CCTV refiere que se realizó una llamada telefónica en las últimas horas entre Xi Jinping y el neo-presidente estadounidense Donald Trump. Durante el coloquio, los dos líderes acordaron encontrarse “pronto” para discutir las relaciones bilaterales y sobre las principales cuestiones de la agenda internacional.

Según fuentes periodísticas, en el curso de la llamada telefónica el líder chino le explicó al neo-presidente Trump que ambos países “necesitan colaborar y pueden cooperar en muchos ámbitos”. Ninguna referencia directa, por el momento, sobre la amenaza lanzada durante la campaña electoral por parte del candidato republicano sobre una tasa del 45% sobre las importaciones chinas y sobre la definición como “enemigo”, reservada por Trump hacia Beijing.

En el primer contacto directo prevalecieron las “buenas intenciones” y la promesa de encontrarse “lo antes posible” para discutir sobre las “relaciones bilaterales y de cuestiones de interés común”. Trump además habría agregado que los “Estados Unidos y China pueden llegar a concluir una cooperación que sea de beneficio recíproco”.

Si bien, pesan la incertidumbres sobre los pasos que deberá realizar en política exterior el nuevo inquilino de la Casa Blanca después de años de intervención en Asia de parte de Barack Obama. De hecho, el presidente saliente en estos años, reservó una atención particular al continente y a sus principales cuestiones irresueltas, entre las cuales la carpeta referida a los conflictos en el Mar Chino meridional.

Mientras tanto, no ayudan a delinear las relaciones entre las dos superpotencias si bien las dificultades que atraviesa Beijing en este último período: de las reformas internas a la deceleración de la economía, pasando por la nueva renovación en seno a la dirigencia del partido en programa para finales de 2017.

Analistas y expertos esperan las primeras decisiones de Trump sobre Asia-Pacífico y si China podrá sacar beneficio de un eventual desempeño estadounidense en la región. Por otro lado, en los años de presidencia, Obama se registró un cambio progresivo en las relaciones entre las dos potencias: de la promesa de amistad y colaboración durante el primer mandato, luego se asistió en los últimos cuatro años a una progresiva erosión en las relaciones y un aumento del enfrentamiento. El momento más importante en las relaciones entre China y Washington es la firma sobre el clima al margen de la Conferencia de París en el año 2015. Pero, también en este caso, existen grandes incógnitas sobre el futuro de las políticas en tema de energía y ambiente del neo-presidente Trump, ciertamente no es enemigo de los magnates del petróleo estadounidense.

La era Obama-Xi concluye entre grandes dudas e incertidumbres que pesan sobre toda la región del Pacífico y en juego existen también históricas alianzas, en un clima creciente de desconfianza y sospecha recíprocas.

Sin embargo, los observadores concuerdan en el considerar que serán las elecciones económicas las que determinarán las relaciones entre ambos países también en el futuro próximo. Si Trump insistirá en el promover políticas proteccionistas e impuestos aduanales sobre la manifactura china, podrían surgir pesadas repercusiones sobre toda en economía mundial.

Una guerra comercial podría causar daños “incalculables”. Si se considera que a China- que posee gran parte del débito exterior americano-no le faltan armas para responder y relanzar una contraofensiva. Para los expertos, los próximos meses servirán al neo inquilino de la Casa Blanca para evaluar las relaciones con Beijing y el impacto de las decisiones- proteccionistas o no- no sólo para la economía americana, sino sobre escala global.

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