Vicario de Alepo: la carta del Papa a Assad, un “gesto histórico”. Se requiere prudencia en cuanto al futuro de la ciudad

La voz de paz de Francisco ha sido apreciada por la plana de líderes y por la población, por cristianos y musulmanes. Assad ha dado las gracias al Vaticano y al Card. Zenari por haber permanecido a pesar de la guerra. Mons. Abou Khazen: en Alepo han comenzado los festejos, pero “es necesario esperar”. Los habitantes de Alepo occidental ofrecen comida y ayuda a los evacuados que huyen. La ONU denuncia “atrocidades” y el ajusticiamiento de civiles.   


Alepo (AsiaNews) - La carta del Papa al presidente Bashar al Assad  es un “gesto histórico”, un “signo de esperanza” para toda la población, y la confirmación de la atención del pontífice “para con Siria y su gente”. Un interés que es correspondido, porque “el rol del Santo Padre es apreciado por la mayoría de los sirios, apoyen estos al gobierno o no, por cristianos y musulmanes”. Es lo que cuenta a AsiaNews el vicario apostólico de Alepo para los latinos, Mons. Georges Abou Khazen, al comentar la carta enviada por el Papa Francisco a Assad, que fue entregada ayer (en la foto) por el nuncio apostólico Mario Zenari durante un encuentro en el palacio. “Frente a la ausencia total de embajadores occidentales en Damasco –prosigue el prelado- la elección del Vaticano de permanecer, y la del Papa de elevar a rango cardenalicio al nuncio, son un signo de atención y amor. Gestos que son apreciados por la plana de líderes y por la gente común”.

Ayer, el nuncio apostólico en Siria se reunió con el presidente Assad y le entregó una carta del pontífice. En la misiva, el Papa Francisco condena “todo extremismo y terrorismo” que sustente la violencia, y expresa su solidaridad a la población siria, atormentada por cinco años de conflicto que han provocado cientos de miles de víctimas y millones de desplazados.

Algunos fragmentos de la misiva fueron difundidos por la agencia oficial del estado, Sana, y la televisión y los periódicos también han destacado ampliamente el encuentro entre el líder sirio y el cardenal Zenari.  En la carta, el Papa se dirige a Assad y a la comunidad internacional, clamando por el “fin de la violencia” y por una “solución pacífica de las hostilidades”. Y aún más, hay una exhortación al presidente a fin de que asegure que “el derecho humanitario internacional sea plenamente respetado en lo que se refiere a la protección de civiles y al acceso a la ayuda humanitaria”.

Comentando apresuradamente la carta, Assad felicitó al Card. Zenari por su púrpura y por elegir quedarse en Damasco a pesar del conflicto. El líder alauita agregó entonces que “el Estado y el pueblo sirio” tienen la intención de “restablecer la seguridad y la estabilidad” en el país. Además, renovó la promesa de reformas, que representan “el mejor camino” para realizar los objetivos de paz y desarrollo futuro del país.

 

“La carta del Papa - dice a AsiaNews el vicario de Alepo – fue apreciada por los altos funcionarios del Estado, por el presidente, y esto podía ser percibido por su expresión en las imágenes oficiales del encuentro. Assad estaba contento y quiso manifestarlo, agradeciendo al pontífice por este “gesto histórico” que ha tenido “amplio eco en los medios sirios”. Para nosotros en Alepo, y en muchas otras zonas del país, prosigue Mons. Abou Khazen, “éstos son días de esperanza, frente a una liberación y reunificación de la ciudad que ya es casi completa”.

Antes de la guerra, Alepo era la segunda ciudad más importante de Siria, además de su principal motor económico y comercial. Desde el 2012 se encuentra dividida en dos sectores: el occidental, donde viven 1,2 millones de personas, está bajo el control del gobierno; la zona oriental, donde hay cerca de 250.000 personas, está en manos de las milicias rebeldes y de grupos yihadistas. En las últimas horas, el ejército ha comenzado a festejar la casi total reunificación de la metrópoli siendo que más del 90% está bajo el control de las fuerzas leales al gobierno.

Sin embargo, a las celebraciones del ejército se contraponen las denuncias de representantes de las Naciones Unidas y de la Cruz Roja internacional, que hablan de “civiles ajusticiados in situ”. En las últimas horas al menos 82 personas habrían sido asesinadas, entre ellas mujeres y niños. El secretario general de la ONU Ban Ki-moon denuncia las “atrocidades” en curso en la ciudad asediada. Miles de personas estarían atrapadas en la parte restante de Alepo que aún sigue en manos de los rebeldes y de los yihadistas.

“Hemos vivido una guerra urbana –cuenta el vicario- y temíamos lo peor. Es claro que el hecho de que haya solo una víctima civil ya es un hecho dramático, pero nuestro temor era que hubiera una carnicería, un verdadero y auténtico baño de sangre en los combates, yendo casa por casa. Desde el inicio de la ofensiva se han registrado 400 muertos, un hecho terrible, pero aún así, una cifra contenida”. La esperanza es que “pronto” pueda llegarse al fin de los combates, advierte.  “Ayer la gente salió a las calles a festejar, el tráfico de autos y vehículos ha crecido, las arterias tienen más movimiento. Hoy llueve y la gente se ha refugiado en su hogar, pero ve, en esta agua que cae, casi un signo del destino, una purificación tras años de violencia y de bombas que caían del cielo”.

De Alepo también llegan testimonios de ayuda y solidaridad: “la gente del sector occidental distribuye comida, ayuda, vestimenta a los civiles que huyen del este. Se habla de casi 100.000 personas que han abandonado sus casas en los últimos días. En muchos hogares se respira un clima de colaboración y de acogida, de volcarse a compartir la comida, e incluso los cristianos se abocan a la tarea de ayudar.   Todo esto es fuente de aliento –confirma el prelado- en el camino de reconciliación. “Para el futuro esperamos lo mejor –concluye el vicario de Alepo- pero esta guerra nos ha enseñado la prudencia, y por eso es mejor esperar hasta entender qué va a suceder en el futuro inmediato”. (DS)

SIRIA_-_zenari_assad.jpg