Papa: La vida cristiana es una lucha, porque el Padre atrae hacia Jesús pero “otro atrae para el lado contrario”

Por esto “vino Jesús, ¡para destruir a Satanás! Para destruir su influjo sobre nuestros corazones”. “Si quieres ir adelante ¡debes luchar! Sentir que el corazón que lucha, para que Jesús venza”. “Pidamos al Señor que seamos cristianos que sepamos discernir qué sucede en el propio corazón y elegir bien el camino a través del cual nos atrae a Jesús”. 


Ciudad del Vaticano (AsiaNews)- La vida cristiana es una lucha, porque “cuando el Padre atrae a la gente a Jesús, hay otro que atrae para otro lado y te hace la guerra adentro” y si quieres ir adelante “¡debes luchar!” Sentir el corazón que lucha, para que Jesús venza.”. Lo dijo el Papa Francisco en la homilía de la misa esta mañana en la casa santa Marta, partiendo del pasaje del Evangelio de marcos que narra sobre la gran multitud que seguía a Jesús con entusiasmo y que venía de todas las partes. “¿Por qué venía esta multitud?” El Evangelio narra que había “enfermos que querían sanarse”. Pero había también personas a quienes les gustaba “escuchar a Jesús, porque hablaba no como  sus doctores, sino que hablaba con autoridad” y “esto tocaba el corazón”.

Esta multitud “venía espontáneamente”, comentó Francisco, “no la llevaban en autobuses, como hemos visto tantas veces cuando se organizan manifestaciones y tantos deben ir allí “para verificar” la presencia, para no perder su puesto de trabajo”. Esta gente iba “porque sentía algo”. “¿Esta multitud iba a los de Jesús?”.¡Sí! ¿Lo necesitaba? ¡Sí! Algunos eran curiosos, pero éstos eran los escépticos, la minoría. Sino porque esta gente era atraída el Padre. Era el Padre que atraía esta gente a Jesús. A tal punto que Jesús no permanecía indiferente, como un maestro estático que decía sus palabras y luego se lavaba las manos. ¡No! Esta multitud tocaba el corazón de Jesús. El mismo Evangelio nos dice: “Jesús estaba conmovido, porque veía a esta gente como ovejas sin pastor”. Y el Padre, a través del Espíritu Santo, atrae la gente a Jesús”.

El Papa reveló así que no son las argumentaciones que hacen mover a las personas, no son “los argumento apologéticos”. No, “es necesario que sea el Padre a llevarte a Jesús”. Por otro lado es “curioso” que en este pasaje del Evangelio, termina con los espíritus impuros que cuando lo veían y gritaban: “¡Tú eres el Hijo de Dios!”. “Esta es la verdad; esta es la realidad que cada uno de nosotros siente cuando se acerca Jesús. Los espíritus tratan de impedirlo, nos hacen la guerra. ´Pero, Padre, yo soy mu católico, yo voy siempre a Misa… Pero jamás, jamás tengo estas tentaciones. Gracias a Dios, ¡No!¨.´Reza, ¡porque estás en la senda equivocada! Una vida cristiana sin tentaciones no es cristiana. Cuando el padre atrae a la gente a Jesús, hay otro que atrae hacia otro lado y ¡te hace la guerra desde adentro! Y por esto Pablo habla de la vida cristiana como de una lucha: una lucha de todos los días. ¡Una lucha!

Un lucha “para ganar, para destruir el imperio de Satanás, el imperio del mal”. Y por esto “vino Jesús, ¡para destruir a Satanás! Para destruir su influjo sobre nuestros corazones”. El Padre “atrae a la gente a Jesús”, mientras el espíritu del mal “trata de destruir, ¡siempre!”

La vida cristiana, reafirmó, “es una lucha así. O tú te dejas atraer por Jesús por medio del Padre o puedes decir ´yo me quedo tranquilo, en paz´. Si quieres ir adelante “¡Debes luchar!” sentir el corazón que lucha, para que Jesús venza”. “Pensemos como es nuestro corazón: ¿yo siento esta lucha en el corazón? Entre la comodidad o el servicio a los otros, entre divertirme un poco o hacer algo que me detiene, ¿me encuentra ascético? ¿Yo creo que mi vida conmueva el corazón de Jesús? Si yo no creo en esto, debo rezar mucho para creerlo, para que sea donada esta gracia. Cada uno de nosotros busque en su corazón cómo va la situación allí. Y pidamos al Señor ser cristianos que sabemos discernir qué sucede en el propio corazón y elegir bien el camino a la cual el Padre nos atrae hacia Jesús”.

 

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