Milicianos fueron evacuados de Wadi Barada. Se resuelve la emergencia hídrica en la capital

Casi 1200 milicianos dejaron el área junto a sus familias. Los convoyes se dirigieron rumbo a Idlib, el principal centro de Siria en número de yihadistas. El área representa la principal fuente de aprovisionamiento de agua para Damasco. Se repararon los daños que habían provocado una prolongada escasez en el abastecimiento.


Damasco (AsiaNews) – En las primeras horas de ayer, se concluyeron las operaciones de evacuación de combatientes islámicos de las localidades de Wadi Barada, con la salida –documentada- de 1142 integralistas, si bien algunas fuentes locales no confirmadas hablan de 1500 combatientes. Junto a ellos, estaban otras 760 personas, miembros de sus familias. El mismo procedimiento está siendo llevado a cabo en las montañas de Wasi Barada, con los milicianos concentrados en la pequeña ciudad de Harira, si bien éste fue interrumpido antes de mediodía a causa de la nieve, que ha vuelto impracticable la operación.

Ayer, el último convoy de combatientes dejó, en las primeras horas del alba, el distrito de Wadi Barada, a bordo de uno de los 35 coches puestos a disposición. Este último convoy, al igual que los anteriores, también partió a la vuelta de Idlib, devenido el principal centro de Siria en alojar la mayor parte de los milicianos del Estados islámico, de al Nusra y de otros grupos yihadistas afiliados.

Wadi Barada, situada en la parte noroeste de Damasco, sobre la cadena oriental del Monte del Líbano, es habitada por cerca de 100.000 personas, que se dedican, en su mayor parte, al turismo y a la agricultura. Ésta resulta, a su vez, la única vía de acceso al mundo, a través del Líbano, practicable por el gobierno. Estos altos representan la principal fuente de aprovisionamiento del agua en la capital, Damasco, y resultan famosos por el río que otorga su nombre al valle (Wadi).

Al mismo tiempo, esta zona reviste un valor estratégico y es atravesada por un ferrocarril que conduce hasta el Líbano, a Riyak. Para Damasco, también representa un bastión de defensa de la ciudad en caso de darse una agresión extranjera; en las inmediaciones viven diversos oficiales de alto grado del ejército sirio, a la vez que allí se alojan los principales cuarteles militares de Daiamis y Yaafor.

El valle ha visto, en un primer momento, la llegada de los combatientes bajo la bandera del Ejército Sirio Libre en febrero de 2011; los milicianos atacaron los puestos de bloqueo y sembraron el caos. La lucha armada luego se transformó al infiltrarse combatientes extranjeros del Líbano que se dirigieron a Siria para sumarse a la yihad, acompañados por mercenarios extranjeros.  

Poco tiempo después fue creado el comando armado unificado, compuesto en gran parte por Ahrar El Sham y por Al Nusra, Abdal El Sham y los Halcones de Barada: nombres diferentes para una sola ideología religiosa. Bajo su control fueron cometidas las peores injusticias, tal como fue narrado por los refugiados que huyeron del valle de Barada y se establecieron en Beirut. Se ejercieron diversas formas de presión contra los civiles, como, por ejemplo, la interrupción –cuando menos en ocho oportunidades- del suministro de agua proveniente de la fuente de Ain El Figia. También hicieron estallar por los aires los acueductos que proveen de agua potable a la capital, Damasco, e incluso envenenaron con petróleo el flujo de las aguas. Un gesto del cual se jactó el ex emir de Al Nusra,  Hisham Al Ansari, que en su perfil de Twitter agregó que sus combatientes están “firmes en la línea del Frente”.

Esta reivindicación suya evacuó todas las dudas acerca de la presencia de Al Nusra en Wadi Barada, la cual siempre fue negada o mantenida en secreto por parte de la oposición siria.

El acuerdo alcanzado para hacer salir a los combatientes de la zona en dirección a Idlib también ha permitido a 3.700 locales obtener la amnistía; estas personas han conseguido autorización para permanecer es sus ciudades natales, tal como sucedió anteriormente con otras 2.600 personas, que en los últimos días expresaron su arrepentimiento y se rindieron al Estado.

Los expertos en mantenimiento que se desempeñan en las sociedades públicas vinculadas al saneamiento de aguas fueron vistos en el día de ayer abocados a la obra de terminar las reparaciones a los daños causados por los combatientes en la fuente hídrica de Ain Figia. Fuentes de la compañía eléctrica explican que los técnicos que se desempeñan en las tareas de reparación ya habían terminado de reparar los daños que impedían el suministro de corriente eléctrica en la zona.

Los análisis efectuados en el laboratorio han demostrado que el agua ya es totalmente salubre y utilizable, y que el suministro hídrico de la capital a partir de las fuentes de Wasi Barada volverá a la normalidad en cuestión de pocos días más. La emergencia por la falta de agua, y la crisis humanitaria que ésta ha provocado parecen ya una página del pasado, que todos esperan no revivir jamás. (PB)

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