Se bloqueó la construcción del mayor gasoducto turkmeno. Empeora la crisis del país

La “línea D” debía atravesar Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán para luego llegar hasta China. Anualmente, ésta debía transportar a China cerca de 30 millardos de metros cúbicos de gas turkmeno.  


Asjabad (AsiaNews/Agencias) – La construcción del mayor gasoducto turkmeno fue suspendida hasta nuevo aviso. Según el proyecto, la “línea D” iba a ser la primera en conectar de manera exclusiva Turkmenistán (el Estado extractor) y China (el país consumidor). Debía atravesar Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán para luego llegar hasta el noroeste de China. Ninguno de los países atravesados iba a recibir gas de Turkmenistán, pero obtendrían millones de dólares en concepto de tasas de tránsito. La línea debía transportar a China cerca de 30 millardos de metros cúbicos de gas turkmeno al año. Actualmente, desde Turkmenistán parten tres gasoductos –las líneas A, B y C- que atraviesan Uzbekistán y Kazajistán antes de llegar a China. Estas líneas también son utilizadas por Taskent y Astaná para vender gas a China.

La suspensión de la construcción fue decidida tras años de intentos de acuerdos entre los países que debían colocar sobre su propio suelo la línea D. El 2 de marzo, la  China National Petroleum Corporation y la empresa l’Uzbekneftegaz decidieron aplazar, sin nueva fecha establecida, la construcción del gasoducto. En el 2014, los gobiernos de Kirguistán y Tayikistán también habían tenido problemas y divergencias en torno a la construcción y la gestión de la línea, así como acerca de las zonas en las que ésta debía ser emplazada.  

Para la economía de Turkmenistán, la decisión de ya no construir la línea D es un duro golpe que agrava aún más la crisis económica del país, la peor de los últimos 25 años. La economía turkmena está basada en gran parte en las exportaciones de gas, cuyos precios han sufrido una fuerte caída en los últimos tres años, lo cual ha alimentado la depresión.  La situación se ha visto agravada por diversos factores, en primer lugar por los millardos de dólares de deuda acumulados con China para la construcción de plantas de extracción y gasoductos. Luego está el problema de Rusia, que a principios del 2017 canceló su contrato de suministro con Turkmenistán y renegoció acuerdos comerciales con Uzbekistán y Kirguistán, también ellos países extractores y exportadores de gas natural.  La sociedad rusa Gazprom, llegó a un acuerdo con los dos gobiernos para adquirir gas a 140 dólares estadounidenses por cada mil metros cúbicos de gas, mientras que Turkmenistán pedía a Rusia la suma de 240 dólares estadounidenses por cada mil metros cúbicos de gas. Por último, a principios de este año y con el fin del invierno, Irán también canceló sus contratos de provisión de gas turkmeno  y comenzó a invertir en la producción interna de energía eléctrica, al punto que es probable que, a partir del próximo año, Teherán ya no necesite importar gas. Hoy por hoy, China sigue siendo el único comprador de gas de Turkmenistán.  

A causa de lo difícil que resulta disponer de estadísticas confiables en cuanto a la industria extractiva de Turkmenistán se refiere, es complicado delinear un perfil económico del país a nivel nacional, pero se piensa que en el 2016 éste exportó a China cerca de 30 millardos de metros cúbicos de gas. Actualmente, Beijing compra gas turkmeno abonando aproximadamente 185 dólares estadounidenses por cada 1000 metros cúbicos.

El presidente turkmeno Gurbanguly Berdimuhamedov a menudo se refiere a proyectos con los cuales tiene intenciones de lograr un repunte de la economía del país. Entre éstos figura la construcción de un gasoducto que conecte Turkmenistán, Afganistán, Pakistán y la India (TAPI). El mismo debiera transportar hasta 33 millardos de metros cúbicos de gas. Si bien aún no se ha verificado la puesta en marcha de las obras, la construcción del segmento turkmeno del TAPI ya ha sido anunciada por Asjabad y por el gobierno pakistaní a principios del mes de marzo.  Según  Berdimuhamedov, TAPI será completado para el 2019, pero a principios de marzo el gobierno pakistaní ya anticipó que su segmento de gasoducto sufrirá un atraso de por lo menos un año. Otro problema que obstaculiza el proyecto es la construcción del  tramo de gasoducto en Afganistán, una sección de aproximadamente 700 kilómetros, en un país que lleva años azotado por conflictos internos y atentados.

Ya nadie parece hablar del proyecto del gasoducto Trans-Caspio, que fuera concebido con el objetivo de transportar cerca de 30 millardos de metros cúbicos de gas hacia Europa del este. 

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