El gesto de un juez hacia dos niños cingaleses se convierte en un verdadero ejemplo de paz
de Melani Manel Perera

Tras sobrevivir a un atentado en el cual murió uno de sus guardaespaldas, el juez se hará cargo de los dos hijos del difunto. El país está conmovido por la generosidad que ha mostrado, siendo que el magistrado es tamil, mientras que el funcionario que se desempeñaba en la seguridad era budista. En el funeral, el juez quiso arrodillarse ante la viuda. 


Colombo (Asia News) - Un alto magistrado de etnia tamil se hizo cargo de dos niños cingaleses tras el asesinato de su papá, que se desempeñaba como guardaespaldas suyo. “A partir de hoy tengo cuatro hijos. Me comprometo a asumir todas las responsabilidades referidas a estos dos hijos, hasta mi muerte”, dijo M. Illancheliyan en el funeral de Sarath Hemachandra, que murió estando en servicio. Los activistas cingaleses y tamiles consideran este gesto como un verdadero ejemplo de paz y reconciliación para el país.

El sábado 22 de julio, cerca de las 5 de la tarde, un desconocido disparó tratando de asesinar al magistrado en un área cerca de la Jaffna Nallure Kovil. Pero el disparo alcanzó a un funcionario de la policía que se desempeñaba como personal de seguridad, y que murió poco después en el hospital a causa de las heridas recibidas. Se trataba justamente del sargento Sarath Hemachandra, un budista cingalés, casado y con dos hijos.

"Tengo dos hijos, pero a partir de hoy también me ocuparé de la hija y del hijo de Hemachnadra”, fue la reacción de Illancheliyan. "Velaré por estos hijos igual que si fueran mis propios hijos, y no sólo les daré una educación, sino que en el futuro también me ocuparé de velar por su  matrimonio”, agregó. Hemachandra era su guardaespaldas desde hace 17 años. En el funeral, el juez incluso quiso arrodillarse ante la viuda.

Al ser contactados por AsiaNews, algunos activistas por los derechos humanos, cingaleses y tamiles, explicaron que el gesto del juez Illancheliyan es un verdadero ejemplo de paz y reconciliación para Sri Lanka. Porque él es un tamil de religión hindú, mientras que su guardaespaldas era un budista de etnia cingalesa. "No hay palabras. Significa que durante 17 años el juez trató a su guardaespaldas no como a un forastero, sino como a un hermano. Es por eso que pudo asumir la responsabilidad de hacerse cargo de sus hijos. No se preocupó por la raza, ni por la religión, ni por el Estado, sino que hizo lo que era justo”, confió a AsiaNews S. Swarnamalitha Peramunagama, un estudiante de la Universidad de Ruhuna (Matara).

Peramunagama, que es un budista cingalés, cuenta que al llegar por primera vez a Jaffna y a Manar [zonas donde la mayoría de la población es de etnia Tamil, ndr], en 2015, cuando tenía 24 años, tenía terror de los tamiles, a raíz de lo que los medios y los políticos relataban acerca de ellos. “Estaba realizando unas investigaciones sobre los pescadores. Algunos jóvenes tamiles me ayudaron mucho. Así pude ver que ellos no eran “tigres”, sino seres humanos como nosotros.  Gracias a mi trabajo de investigación pude reconocer la profunda humanidad que anida en ese pueblo”.  

"La humanidad Tamil también ha salido a flote aquí, con la acogida total de estos dos niños budistas cingaleses, un gran ejemplo”, dijo.

Un activista católico que se dedica a defender los derechos humanos de los tamiles,  Anthony Jesudasan, ha resaltado que el gesto de arrodillarse ante la viuda, “que algunos podrían juzgar como un gesto oportunista”, en realidad “es una acción muy, pero muy honesta, y a la vez grande, hacia la persona que le ha salvado la vida. Esto ha dado un mensaje fuerte a la sociedad, siempre que los cingaleses y los tamiles quieran darse cuenta de ello”. “Sí, porque el juez podría haber solicitado una indemnización al Estado para resarcir a la familia de su guardaespaldas, afectada por un luto tan grave. Pero en cambio, él mismo se puso en juego [en primera persona]”, concluyó. 

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