Rohingyá, seguridad y cooperación en los acuerdos entre Myanmar y Bangladesh

Los dos países ayer firmaron dos memorándums de entendimiento. Detener el éxodo, restablecer la normalidad en Rakhine y discutir los planes para la repatriación de unos 600.000 Rohingyás. El ejército de Myanmar defiende su accionar en Rakhine. Los EEUU imponen nuevas restricciones.


Naipyidó (AsiaNews/Agencias) – Myanmar y Bangladesh han firmado acuerdos para reforzar la cooperación en materia de seguridad y crear oficinas de enlace de fronteras para enfrentar la crisis humanitaria de los Rohingyás. Pero ambos países aún no han llegado a un acuerdo en lo que respecta a la repatriación de las personas que han huido al territorio del país vecino, víctimas de los recientes episodios de violencia en el Estado birmano de Rakhine.

 El ministro birmano de Asuntos Internos, el teniente general Kyaw Swe y su homólogo de Bangladesh, Mostafa Kamal Uddin (foto) ayer han firmado dos memorándum de entendimiento en Naipyidó. Los dos altos funcionarios de gobierno se encontraron en la capital birmana para discutir los planes con miras a la repatriación de unos 600.000 Rohingyás. Las delegaciones acordaron  la necesidad de frenar el éxodo y de restablecer la situación normal en Rakhine. El encuentro se centró particularmente en la apertura de oficinas de enlace, en la cooperación en materia de lucha contra el terrorismo y el tráfico de droga, en el intercambio de información, la organización de encuentros bilaterales periódicos y la garantía del derecho a la frontera entre los dos países.

El mes pasado, Myanmar y Bangladesh aceptaron iniciar un proceso de repatriación de los refugiados, en el ámbito de un acuerdo firmado en 1993 que permite el regreso de aquellos Rohingyás que estén en grado de demostrar su residencia en Myanmar. En coloquios que se celebraron el 2 de octubre en Dacca, los dos gobiernos decidieron formar un grupo de trabajo compuesto por funcionarios de ambos países. Sharif Mahmud Apu, como jefe de relaciones públicas del ministerio del Interior de Bangladesh, declaró ayer a BenarNews: “Las autoridades de Myanmar han informado a nuestro ministro que el grupo estará constituido antes del 30 de noviembre”. "También nos han asegurado que volverán a recibir a los refugiados Rohingyás”, afirmó. A continuación, el ministerio emitió un comunicado, en el cual se lee que “las autoridades de Myanmar han permitido una repatriación “sustentable”.

“Antes de aceptarlos, primero debemos reconstruir las infraestructuras y elaborar planes de repoblación. Estas obras son gestionadas por jefes de ambos Estados y por lo tanto, es difícil prever (cuándo serán completadas)”, declaró Tint Myint, secretario permanente del ministerio birmano de Asuntos internos. El general Aung Htay Myint, que se desempeña como jefe del departamento de la policía dedicado a combatir los crímenes de frontera, reafirmó: “No hemos discutido sobre los planes para los refugiados. De lo que sí hemos hablado es de la  repatriación, y acerca de la verificación de quién es residente en Myanmar y escapó a Bangladesh tras destarse los hechos de violencia”. Durante el encuentro, los representantes de los dos países también han tratado acerca de la actuación de las recomendaciones publicadas por la Comisión consultora sobre Rakhine, organismo convocado por la líder birmana Aung San Suu Kyi y liderado por el ex secretario de la ONU, Kofi Annan.

Mientras tanto, el Tatmadaw [el ejército birmano, ndr] defiende su accionar y rechaza las duras críticas de la comunidad internacional, las amenazas de sanciones y las acusaciones de limpieza étnica. Ayer, los  militares publicaron su versión de los hechos acaecidos en Rakhine, respondiendo a las nuevas restricciones impuestas a las fuerzas armadas birmanas por parte de los EEUU. El pasado 23 de octubre, el Departamento de Estado de los EEUU anunció nuevas restricciones a la concesión de visas de viaje a los miembros de la cúpula militar birmana, mientras se evalúan otras  “nuevas sanciones económicas puntuales, que afectarían a los individuos involucrados en las atrocidades". Además, Washington ha revocado la invitación que oportunamente había dirigido a los oficiales para asistir a eventos patrocinados por los EEUU, y ha excluido a las unidades involucradas en las operaciones en Rakhine de cualquier programa estadounidense de asistencia.

 

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