Mohammed bin Salman quiere archivar el wahabismo en el desván
de Kamel Abderrahmani

A causa del wahabismo, el país es acusado de ser el inspirador y financiador del terrorismo islamista a nivel mundial. El príncipe heredero quiere introducir a Arabia Saudita en la modernidad. Él ha constituido una comisión para purificar las hadices atribuidas a Mahoma, eliminando las que no son auténticas o aquellas violentas. El ideal en el cual bin Salman se inspira es el modelo de los Emiratos Árabes Unidos. 


París (AsiaNews) – Dos días atrás, Mohammed bin Salman dijo que quiere ocuparse de que su país se vuelva “moderado y abierto”, que lleve “una vida normal”, “una vida en la cual nuestra religión se traduce en una tolerancia”. En realidad, el futuro de la Arabia Saudita no hace más que recomendar que el wahabismo sea archivado en el desván. O por lo menos, buscar contener este rito ultraconservador que le ha valido a Arabia Saudita la acusación de ser inspiradora y financiadora del terrorismo a nivel mundial. Por otro lado, muchos países consideran que el wahabismo es una suerte de matriz que moldea el terrorismo islamista y el extremismo violento. Justamente para romper esta imagen detestable, las autoridades han decidido hacer borrón y cuenta nueva en lo que concierne a algunas prácticas del pasado. Mohammed bin Salman estima que Arabia Saudita abandonó la vía de la moderación allá por 1979, cuando se produjo un poderoso crecimiento de las corrientes religiosas extremistas.

Este discurso revolucionario quizás provocará la rebelión de los ambientes religiosos conservadores, que se oponen a cualquier idea de liberalización o emancipación de la sociedad saudita. En efecto, es la primera vez que una personalidad saudita de alto rango ataca de un modo tan frontal el establishment religioso y sus dogmas principales. Este anuncio inesperado viene a sumarse a la decisión tomada por el príncipe heredero la semana pasada, que instituyó una comisión a la cual se le solicita eliminar de las hadices [los dichos del profeta Mahoma] los textos violentos o aquellos cuya autenticidad no haya sido probada. Para ciertos observadores, este modo de obrar de Mohammed bin Salman preconiza claramente una reforma del islam.

Por consejo suyo, en septiembre pasado, el rey Salman firmó un decreto por el cual se autoriza a las mujeres a conducir automóviles. La medida entrará en vigencia dentro de 10 meses, en junio de 2018, después del Ramadán. Esta demora apunta a dar tiempo a las mujeres para la tramitación de las patentes. Muchas mujeres de la élite saudita que podían conducir estando en Londres o en Dubái, no podían hacerlo en Riad. Ellas han tratado de sortear esta prohibición, pero han sido sistemáticamente arrestadas. La prohibición de conducir un automóvil es un símbolo emblemático de la marginación de las mujeres en el reino. Arabia Saudita era el único país del mundo en que a las mujeres se les prohibía estar al volante.

Para liberar a la sociedad saudita del yugo de los religiosos, el hijo del rey Salman también ha decidido invertir sumas colosales para el desarrollo del turismo y de la industria del entretenimiento. Un especialista en Arabia Saudita dijo ayer a Ei Watan que Mohammed bin Salman sueña con que su país se parezca a los Emiratos Árabes Unidos, donde él suele viajar para escuchar los consejos del jeque califa Ben Zayed Al Nahyane. Precisamente el jefe de esta monarquía absoluta, pero abierta, le habría sugerido la idea de lanzar el proyecto Vision 2030. El punto ahora es saber si Mohammed bin Salman realmente tendrá las manos libres para poder realizar su sueño de conducir a Arabia Saudita a la modernidad. 

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