Sacerdote iraquí: la ‘derrota militar’ de Isis no cancela la amenaza yihadista

Con la batalla de Al-Qaim, el Estado islámico perdió su último bastión en el país. Onu: en Mosul lo yihadistas han masacrado a centenares de civiles. El p. Samir: Se necesita una lucha cultural, política y económica, en caso contrario Daesh volverá “con un nuevo rostro”. Las tensiones entre Erbil y Bagdad han hecho desaparecer la alegría por la derrota de Isis. 


Erbil (AsiaNews)- Desde el punto de vista “militar” (EI, ex Isis) en Irak “fue derrotado” y no tiene más territorio “bajo su directo control”; sin embargo, “permanece actual” la “amenaza” representada por el grupo yihadista, porque “si no se realizará una lucha cultural, política y económica unitaria” este volverá en el futuro “con un rostro diverso o nuevo”. Es cuanto afirma el p. Samir Youssef a AsiaNews, que es párroco de la diócesis de Amadiya (Kurdistán), que se ocupa de 3 mil familias de prófugos cristianos, musulmanes, yazidíes que tuvieron que dejar sus casas en 2014 escapando de la llegada de los milicianos del “Califato”. “Cierto, el Estado islámico sufrió una derrota durísima-agrega el sacerdote- porque el corazón del movimiento era Irak, no Siria y de aquí provenían las riquezas, las fuentes económicas y la base estratégica de la dirigencia y de sus familias”.

Esta mañana el ejército iraquí penetró en Al-Qaim, en la gobernación de Anbar, en una zona desértica no lejos de la frontera siria, último bastión de los yihadistas en Irak. Con el apoyo de los ataques aéreos de la coalición guiada por los EEUU, las tropas han asumido el control de la ciudad. Los milicianos habrían incendiado numerosas habitaciones de civiles, con la intensión de cubrir la fuga. En la zona vivían unas 150 mil personas, la mayor parte de las cuales eran tribales sunitas y era el último gran centro todavía bajo el control del Isis.

Mientras tanto desde Mosul, liberada en los meses pasados al final de una imponente ofensiva conjunta árabe-kurda, se conocen nuevos testimonios sobre las masacres realizadas por las milicias del “Califato” antes de ceder el control de la zona. Fuentes de la Onu refieren que los yihadistas habrían matado “con modalidades de ejecución” a unos 741 civiles en las fases finales de la batalla. A esto se agregan secuestros de masa, personas usadas como escudos humanos, casas atacadas y destruidas a propósito, civiles tomados de mira mientras intentaban una fuga desesperada hacia la salvación. Entre noviembre de 2016 y julio de 2017, en el contexto de las operaciones militares murieron 2521 personas-de éstas 461 bajo las bombas de la coalición bajo la guía de los estadounidenses-y otras 1673 fueron heridas.

El p. Samir, entre los principales seguidores de la campaña de AsiaNews: “Adopta un cristiano de Mosul”, subraya que “a nivel territorial el Isis terminó”, pero quedan “pequeños grupos, escondidos en el desierto entre Siria e Irak, o células separadas entre ellas en las ciudades”. A esto se agrega el problema “gravísimo” de los miles de niños “adoctrinados” por haber vivido en todos estos años bajo el yugo yihadista. “Han sufrido lavajes de cerebro-agrega- y hasta del lenguaje que utilizan que uno se da cuenta cuánto el ambiente vivido los haya permeado en lo profundo. Entre éstos hay también yazidíes que hablan árabe, usando gestos y vocablos característicos del movimiento extremista”.

El sacerdote recuerda cómo en los principales sitios de la propaganda de Daesh (acrónimo árabe para designar al EI) se afirma que “frente a una derrota territorial, la guerra santa “Jihad) continúa sin interrupción”. Es por esto, prosigue que será necesario “estabilizar las ciudades y los territorios, reconstruir un tejido social y económico, tratar de logara la unidad de la nación si bien sin anular las diferentes almas que la componen”. En caso contrario “el Estado islámico volverá con otra cara, como ya sucedió en el pasado después de la derrota de al-Qaeda: corrupción política, guerras entre sunitas y chiíes, divisiones entre Bagdad y Erbil con el riesgo de un nuevo conflicto, influencia de naciones extranjeras son el terreno fértil para el nacimiento de un nuevo grupo combatiente” más radical y peligroso.

La conquista de Mosul, concluye el p. Samir, representó un momento “de gran alegría para toda la población, comprendidos los cristianos. Sin embargo, las nuevas tensiones que siguieron al referéndum kurdo por la independencia han hecho desaparecer muy pronto esta alegría. La esperanza es que los líderes políticos se pongan de acuerdo y den garantías de paz”, (DS)

 

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