Riad, bin Salman consolida el poder arrestando a decenas de príncipes y ministros

El heredero al trono lleva adelante una de las purgas más imponentes contra la clase política y empresarial del país. También se encuentra en la mira el príncipe Alwaleed bin Talal, la persona más rica del mundo árabe. Las medidas se asientan en acusaciones de corrupción. La mano saudita ha de hallarse detrás de la renuncia presentada por el premier libanés Hariri. 


Riad (AsiaNews/Agencias) – El heredero al trono saudita, Mohammed bin Salman, número dos del país, ha consolidado durante el fin de semana su liderazgo, llevando adelante una de las purgas más imponentes contra la clase política y empresarial saudita. La nueva comisión anti-corrupción, instituida por el futuro monarca en persona, dispuso el arresto de 11 príncipes de la numerosa familia real, así como de cuatro ministros y de decenas de otros ex ministros.

Al mismo tiempo, el rey Salman impuso la sustitución del jefe de la guardia nacional, el príncipe Miteb bin Abdullah, y de la marina militar, el almirante Abdullah bin Sultan bin Mohammed Al-Sultan. De momento no hay explicaciones oficiales que justifiquen la decisión, que parece enmarcarse en la política de aprietes que la actual plana de líderes lleva adelante contra un sector  de poder.

Las órdenes de arresto de los últimos días –que han provocado un shock en la sociedad saudita, muy poco habitada a los cambios repentinos- surgieron de la flamante comisión anti-corrupción que fue instituida a pedido del príncipe hereditario de 32 años de edad. Ésta tiene autoridad para emanar órdenes de arresto, así como para emitir prohibiciones de viaje o de expatriación.

Entre las personas arrestadas también figura el príncipe Alwaleed bin Talal, un multimillonario saudita que es considerado la persona más rica de mundo árabe, con un patrimonio personal de unos 18,7 millardos de dólares. El magnate de los medios, de 62 años de edad, es una de las pocas personalidades del país que votó -en el pasado mes de junio, durante la reunión del Consejo de la alianza- en contra de la promoción de Mohammed bin Salman al cargo de príncipe heredero.

El hombre puede jactarse de su participación en el paquete accionista de Citigroup, Twitter, Lyft y Time Warner, a través de su sociedad Kingdom Holding. En el año 2015, estando en plena campaña electoral estadounidense, había definido al actual presidente Donald Trump –en aquel entonces candidato republicano- como una “verngüenza”.

Entre las personas detenidas se cuentan el ex ministro de Finanzas, Ibrahim al-Assaf, el ministro de Economía Adel Fakieh, el ex gobernador de Riad, Turki bin Abdullah y Bakr bin Laden, presidente de Binladin Group, gigante de la construcción saudita.

Según fue referido por la TV saudita Al-Arabiya, los arretsos estarían motivados por una serie de investigaciones vinculadas a las inundaciones ocurridas en Yedá en 2009 y a la epidemia de Mers que azotó a Arabia Saudita en el 2012. Sin embargo, ciertos analistas y expertos consideran que estas medidas son de naturaleza “política” y que el príncipe heredero en realidad apunta a “consolidar su liderazgo”.

En efecto, Mohammed bin Salman es considerado el regente del país –que a nivel nominal es conducido por el octogenario padre de éste, el rey Salman- porque controla las palancas del poder, las carteras de Defensa y economía.   El reciente cambio de rumbo en el plan energético es tan sólo una de las muchas reformas que ha emprendido el príncipe heredero, en el marco del programa “Vision 2030”: entre los recientes cambios pueden mencionarse el permiso para que las mujeres puedan conducir y la apertura de los estadios al universo rosado, además de la introducción de un islam “moderado y abierto”.

Él es sumamente popular entre la juventud saudita, pero los ancianos y conservadores resaltan que se estaría moviendo con excesiva rapidez. En política exterior, sería el responsable de la dispendiosa y ruinosa guerra en Yemen, que lleva más de dos años en curso sin ningún resultado relevante en el plano militar. A esto se suma el boicot contra el vecino país de Qatar, y la escalada de tensión con el rival histórico de la región, el Irán chiita. En la vereda opuesta se colocan los sostenedores, que aplauden la modernización del país promovida por un joven, tras decenios de líderes ancianos.

Por último, Riad habría dado un empujón para que se concretase la presentación de la renuncia del Primer Ministro libanés Saad Hariri (sunita), quien fue hallado culpable de sellar un acuerdo de gobierno con Hezbollah, el movimiento partidario del chiismo difundido en Teherán. Al justificar su decisión de renunciar, Hariri habló de una “atmósfera muy similar a la que reinaba poco antes del asesinato del premier Rafik Hariri”, padre del mismo Saad.

 

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