Purga de Erdogan en las escuelas: confiscaron 2.500 institutos y despidieron a 30.000 docentes

Se los acusa de pertenecer o simpatizar con el movimiento de Gülen, “mente” del (frustrado) golpe de Estado. Ministerio de Educación: “Se completó exitosamente” el operativo de limpieza. En menos de dos años, se han detenido 170.000 personas, 400.000 ciudadanos han sido sometidos a indagatoria y se confiscaron 235.000 pasaportes.  


Estambul (AsiaNews) – Las purgas puestas en marcha por el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, desde el día después del (frustrado) golpe de Estado del verano del 2016, han azotado a las escuelas, llevando a la clausura de 2.500 centros educativos que abarcan colegios, internados e institutos privados. A esto, se suma el despido de cuando menos 30.000 maestros, profesores y personal docente, por estar acusados de o presuntamente pertenecer a la organización encabezada por Fetullah Gülen, considerado la mente del golpe de Estado.

Quien revela las cifras del hacha del gobierno sobre los institutos “no alienados” es Yusuf Tekin, subsecretario del Ministerio de Educación turco, el cual reivindica el “completamiento” de las purgas contra los simpatizantes del predicador islámico y ex aliado del presidente que actualmente se encuentra exiliado en los Estados Unidos. “La lucha contra Fetö –afirma, utilizando un término denigratorio para referirse al movimiento de Gülen- fue llevada a término” con éxito.

En los últimos meses, se han clausurado o confiscado 2.500 escuelas y fueron expulsados cuando menos 30.000 personas del sector, que incluyen docentes, investigadores y empleados públicos del ministerio. “Ahora, los institutos –agregó Yusuf Tekin en el marco de una visita al distrito de  Yusufeli, en la provincia de Artvin – están realmente al servicio de la nación”. Él concluyó su comentario reivindicando la eliminación total de cualquier referencia al predicador islámico y a sus simpatizantes, tanto en los libros de textos, como en los planes de estudio y en los antecedentes del personal académico.

Habiendo pasado poco más de 20 meses desde el frustrado golpe de Estado en Turquía, que en la noche del 14 al 15 de julio de 2016 hizo pender de un hilo, por algunas horas, el dominio del presidente Erdogan, prosigue entonces la campaña de represión lanzada por las autoridades contra presuntos cómplices o sostenedores. Una de las acusaciones que suele utilizarse como pretexto es la afiliación a grupos “terroristas” kurdos o la pertenencia al movimiento encabezado por el predicador islámico Fethullah Gülen, actualmente exiliado en Pennsylvania (Estados Unidos).

Según Erdogan y la cúpula de gobierno, Gülen sería la mente del golpe de Estado en Turquía, que dejó un saldo de 270 muertos y miles de heridos. El año pasado, las autoridades detuvieron a más de 63.000 personas (ya son aproximadamente 170.000 desde que se iniciaron las purgas), casi 50.000 fueron llevadas con una orden de arresto y más de 150.000 terminaron suspendidas o expulsadas de su lugar de trabajo, tanto en el ámbito público como en el privado. Las investigaciones han dejado involucradas a poco más de 400.000 personas, y cerca de 235.000 pasaportes fueron confiscados.  

Sólo tomando en cuenta este último mes de marzo, más de 2.100 ciudadanos turcos han quedado afectados por medidas de detención judicial, debido a presuntos lazos con el movimiento de Gülen; de éstos, más de 600 se encuentran en prisión preventiva, aguardando ser juzgados.

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