Colombo, devota de san José Vaz: ‘Curada por su intercesión’
de Melani Manel Perera

La mujer sufría de enormes dolores en su pierna izquierda a causa de una caída. Usó todo tipo de remedios tradicionales y la medicina ayurvédica cingalesa, sin lograr ningún beneficio. Después de la curación quiere contribuir para construir una iglesia local dedicada al santo.


Colombo (AsiaNews)- “Inicié rezando a san José Vaz y después de 3 semanas de dolor en mi rodilla comenzó a disminuir. Ahora me siento curada totalmente, sin aplicar ningún remedio. No siento más ningún dolor. Recibí realmente una bendición de parte de san José Vaz”. Lo dice a AsiaNews, la señora Perera, periodista católica de Sri Lanka. La mujer narra su historia hecha de largos meses de curaciones y dolor causados por una caída mientras descendía del tren. Ningún remedio le había hecho efecto. Sólo las oraciones y la fuerte fe en san José Vaz la han curado. “Cada día agradezco a Dios que nos haya donado un similar santo. Agradezco a san José Vaz por haberme curado. Jamás dejaré de darle gracias hasta que pueda respirar”.

En Sri Lanka la devoción al santo, venerado como el apóstol de Sri Lanka, es muy fuerte. Nació en India en 1651 de una familia portuguesa y llegó a la isla de Ceilán en 1687 para acudir a los católicos durante las persecuciones realizadas por los calvinistas holandeses. San José Vaz fue definido por Juan Pablo II como “el más grande misioneros que Asia haya tenido”. Él fue el primero que comprendió la urgencia de un nuevo lanzamiento de la evangelización, de la formación de los sacerdotes y de la obra de los laicos.

La señora Perera cuenta que se había caído en la estación del ferrocarril de Colombo Fort. “Estaba descendiendo del tren y tropecé. Después de un mes, el dolor de la pierna izquierda no pasaba e inicié a aplicarme una pomada. A distancia de 6 meses del inicio del tratamiento, no tenía ningún alivio. A este punto usé la medicina ayurvédica cingalesa. Lo hice por 3 meses, pero no tuve ninguna eficacia. No lograba caminar o estar de pie por mucho tiemplo y al final decidí interrumpir las sesiones”.

Un día, continúa, “un amigo me dijo: ‘¿Por qué no le rezas a san José Vaz?’- Llevada por tal sugerencia, me dirigí al santo pidiendo su bendición. Visité la basílica nacional de Tewatte dedicado a Nuestra Señora de Lanka, en la cual están expuestas las reliquias del santo. Después fui a rezar a Wewala, el pueblo cristiano donde él desarrolló su evangelización”.

A distancia de algunas semanas, la periodista se curó. Ahora está pensando visitar “Maha Galgamuwa”, otro pueblo donde el misionero vivió por mucho tiempo. Aquí querría hacer alguna donación para contribuir en la construcción la iglesia a él dedicada. “Cada día-concluye- le rezo, por el gran sacrificio y el gran compromiso que realizó en el venir a Sri Lanka, donándonos la fe católica. Siguiendo su ejemplo, quiero ir por el país y escuchar a las personas que no tienen voz”.

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