Papa: El recuerdo de Pablo VI, ‘gran Papa de la modernidad'

En el Ángelus, el Papa Francisco, recuerda los 40 años de la muerte de Montini, que él canonizará el próximo 14 de octubre. El encuentro con Jesús va “más allá de la satisfacción inmediata de las necesidades materiales”. La obra de Dios no consiste tanto en el “hacer”, sino en el creer en Aquel que Él mandó. El recuerdo de la dedicación de la basílica de Santa María la Mayor, “la Virgen María, Salus populi romani”.

 


Ciudad del Vaticano (AsiaNews)- Un “gran aplauso” para el Papa Pablo VI, “este gran Papa de la modernidad”: así el Papa Francisco quiso recordar hoy al pontífice muerto hace 40 años, el 6 de agosto de 1978. Hablando a los peregrinos reunidos en la plaza de san Pedro para recitar el Ángelus, antes de los saludos finales, él agregó: Lo recordamos con tanta veneración y gratitud, en espera de su canonización, el 14 de octubre próximo. Desde el cielo interceda por la Iglesia que tanto amó y por la paz en el mundo”.
Precedentemente, Francisco se detuvo comentando el Evangelio del domingo (18° del año B, Jn. 6,24-35), que narra cómo la gente buscase a Jesús después de la multiplicación de los panes. “Pero, a Jesús-explica- no le basta que la gente lo busque, quiere que la gente lo conozca; quiere que la búsqueda de Él y el encuentro con Él vayan más allá de la satisfacción inmediata de las necesidades materiales. Jesús vino a traernos algo más que el nutrirse, del vestirse, de la carrera y otras. Por lo tanto, dirigiéndose a la multitud, exclama: “Vosotros me buscáis no porque hayan visto signos, sino porque comisteis aquellos panes y os habéis saciado” (v. 26). Así estimula a la gente a dar un paso adelante, a interrogarse sobre el significado del milagro y no sólo a aprovecharse”.
Jesús “invita a la multitud
Jesús “invita a la multitud a buscar no la comida que no dura, sino aquello que permanece para la vida eterna (Cfr v. 7). Se trata de una comida que Jesús nos dona cada día: su Palabra, su Cuerpo, su Sangre. La multitud escucha la invitación del Señor, pero no comprende el sentido… Los que escuchan a Jesús piensan que Él les pida la observancia de los preceptos para obtener otros milagros con aquel de la multiplicación de los panes. Esta es una tentación común el de reducir la religión sólo a la práctica de las leyes, proyectando sobre nuestra relación con Dios la imagen de la religión entre siervos y sus padrones: los siervos deben seguir los deberes que el patrón les asignó, para obtener su benevolencia. Es una cosa que todos sabemos. Por esto la multitud quiere saber de parte de Jesús qué debe hacer para satisfacer a Dios. Pero Jesús les da una respuesta inesperada. “Esta es la obra de Dios: que crean en Aquel que Él envió” (v. 29). Estas palabras, están dirigidas hoy, también a nosotros: la obra de Dios no consiste tanto en el ‘hacer’ cosas, sino en el ‘creer’ en Aquel que Él envió; o mejor, la fe en Jesús nos permite realizar las obras de Dios: Si nos dejamos involucrar en esta relación de amor y confianza con Jesús, seremos capaces de realizar obras buenas huelen de Evangelio, por el bien y las necesidades de los hermanos”-

“El Señor concluyó-nos invita a olvidar que, si es necesario preocuparnos por el pan material, es aún más importante cultivar la relación con Él, reforzar nuestra fe en Él que es “el pan de la vida”, que vino a saciar nuestro hambre de verdad, nuestro hambre de justicia, nuestro hambre de amor. La Virgen María, en el día en el cual recordamos la dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma, la ‘Salus populi romani’, nos sostenga en nuestro camino de fe y nos ayude a abandonarnos con alegría en el designio de Dios sobre nuestra vida”.

 

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