SegĂșn las familias, en los pueblos se da mayor espacio a la vida religiosa
de Sumon Corraya

En las grandes ciudades, los cristianos deben enfrentarse a más tentaciones, como las infidelidades, la convivencia con los musulmanes, la pobreza y las drogas. Una católica de Daca sostiene que “los sacerdotes debieran visitar más seguido a las familias”. 


Daca (AsiaNews) – Las familias cristianas que viven en las grandes ciudades de Bangladés tienen que afrontar mayores desafíos, en comparación con aquellas que viven en los pueblos o aldeas. Éstos van desde las relaciones conyugales a las dificultades a la hora de practicar el credo religioso propio. Es lo que surge del relato de algunas parejas que han compartido sus experiencias, mientras en Dublín se desarrolla el Encuentro mundial de las familias.  

Una de las personas que afirma esto es Ripon Costa, casado y padre de un hijo de 10 años. Hace seis meses que vive solo, y no tienen ninguna intención de volver con su familia, pese a que sus parientes están haciendo de todo para que él se reconcilie con su mujer. Ripon afirma, mientras dialoga con AsiaNews: “Ya no estoy interesado en la vida matrimonial. Quiero estar solo. Mi mujer me pide más dinero del que le puedo dar”.

Sukla Corraya dejó a su marido luego de tres años de persecución. “Yo era abusada por mi marido –cuenta- que, además me era infiel. No podía seguir delante de esa manera, y hace más de 20 años que vivo sola”.

Así como hay ejemplos negativos, también hay historia de amor y respeto conyugal. Es el caso Prodip Rozario, que trabaja en una ONG. “Cuando vuelvo del trabajar, mi esposa y mis dos hijos vienen a recibirme corriendo, por la alegría. Rezamos juntos todas las noches y compartimos nuestros sentimientos y emociones”.  

Probha Rozario, secretaria de la Comisión para la vida familiar de la arquidiócesis de Daca, cuenta que las familias que viven en los pueblos tienen más ocasiones para compartir la vida. “Cada año –dice- organizamos una conferencia y recibimos comentarios positivos de las familias de las áreas rurales. Los miembros de estas familias rezan juntos, asisten a  misa, se aman y muestran tener un respeto mutuo. Ponen en práctica los valores cristianos y afrontan menos problemas en comparación con [las familias] que viven en las grandes ciudades, donde suele darse que los cristianos ni siquiera rezan juntos por la noche”.  

Según la Sra. Rozario, entre los desafíos más comunes que deben enfrentarse en las ciudades puede mencionarse: “La infidelidad entre marido y mujer; la falta de amor, una mayor presencia de mujeres migrantes que están más interesadas en el dinero que en el afecto del marido; los conflictos entre los vecinos; la influencia negativa de los medios de comunicación; la pobreza y la dependencia de las drogas; los problemas ambientales y de vivienda”. En lo que respecta a la emergencia habitacional, ella agrega que “los cristianos viven en barrios donde ellos son una minoría, y allí no hay iglesias, viven junto a los musulmanes y asisten a la escuela con ellos. Los niños traban amistad -e incluso es frecuente que se casen- con personas que profesan otra religión. Todo esto contribuye a que haya un alejamiento de la fe”.

Probha Rozario da cursos prematrimoniales y también colabora con Caritas Bangladés. Para ella, es urgente “que haya un comportamiento distinto de parte de los sacerdotes: deben visitar continuamente a las familias de las parroquias”. “El cuidado pastoral ayuda mucho –concluye-. Si los sacerdotes y las religiosas hicieran esto, las dificultades de las familias disminuirían. Los que viven en la pobreza necesitan ser sostenidos; los que sufren por adicciones necesitan recibir amor y atención”.  

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