Papa: siempre recordar que Dios ha tenido misericordia de mis pecados y me ha elegido

“Cuando el Apóstol olvida sus orígenes y comienza a hacer carrera, se aleja del Señor y se convierte en un funcionario”, podrá llegar a ser “un organizador de planes pastorales”, pero será incapaz de comunicar a Cristo. A los que se escandalizan, Jesús les responde que no son los sanos los necesitados de médico, sino los enfermos.  


Ciudada del Vaticano (AsiaNews) – Si quieres llegar “directo al corazón de Dios”, “toma el camino de la misericordia” y recuerda de dónde fuiste elegido, para no convertirte en “un especulador del Reino de Dios”. Es lo que dijo el Papa Francisco en la homilía de la misa celebrada esta mañana en la Casa Santa Marta, al tomar como punto de partida el pasaje del Evangelio donde se narra la “llamada” de Mateo (Mt 9, 9-13).

Mateo, siendo publicano –recordó- era un corrupto “porque traicionaba a su patria a cambio de dinero. Un traidor de su pueblo: de lo peor”. Entonces, alguien podría pensar que Jesús “no usa el sentido común para elegir a la gente”, porque además de Mateo, eligió a tantos más, tomándolos del “lugar más despreciable”. Así sucedió con la Samaritana y con muchos otros pecadores, y los constituyó apóstoles. “Y después, en la vida de la Iglesia, [ha habido] tantos cristianos, tantos santos que fueron elegidos desde lo más bajo…. elegidos desde los más bajo. Esta conciencia, que los cristianos debemos tener –de dónde fui elegido, de dónde fui elegida para ser cristiano- debe permanecer para toda la vida, permanecer allí, y tener memoria de nuestros pecados, la memoria de que el Señor ha tenido misericordia de mis pecados y me ha elegido para ser cristiano, para ser apóstol”.

Luego, el Papa describió la reacción de Mateo ante la llamada del Señor: no se vistió de lujo, no comenzó a decir a los demás: yo soy el príncipe de los Apóstoles, aquí mando yo. “¡No! Trabajó toda la vida por el Evangelio”. “Cuando el Apóstol olvida sus orígenes y comienza a hacer carrera, se aleja del Señor y se vuelve un funcionario; que quizás incluso hace mucho bien, pero no es Apóstol. Será incapaz de comunicar a Jesús; será un organizador de planes pastorales, de tantas cosas; pero, en última instancia, un especulador. Un especulador del Reino de Dios, porque ha olvidado de dónde fue elegido”. Por eso, prosiguió Francisco, es importante la memoria de nuestros orígenes: “Esta memoria debe acompañar la vida del Apóstol y de todo cristiano”.  

Sin embargo, en lugar de mirarnos a nosotros mismos, nos dejamos llevar y miramos mal a los demás, sus pecados y hablamos mal de ellos. Una costumbre que hace que estemos mal. Es mejor acusarse a sí mismos, volvió a decir el Papa, y recordar de dónde nos ha elegido el Señor, llevándonos hasta aquí. El Señor, recordó Francisco, cuando elige, elige para algo grande: “ser cristiano es algo grandioso, bello. Somos nosotros los que nos alejamos y queremos permanecer a medio camino”. Nosotros carecemos de generosidad y negociamos con el Señor, pero Él nos espera.

Al oir la llamada, Matero renuncia a su amor, al dinero, para seguir a Jesús. E invita a los amigos a almorzar con él, para festejar al Maestro. Así, en torno a aquella mesa estaba sentado “lo peor de lo peor de la sociedad de aquella época. Y Jesús, con ellos”. “Y los doctores de la Ley se escandalizaron. Llamaron a los discípulos y les dijeron: ‘Pero ¡cómo es posible que tu Maestro haga esto, con esta gente? ¡Se vuelve impuro!’: comer con un impuro te contagia la impureza, entonces no eres puro. Y Jesús toma la palabra y dice esta tercera frase: ‘Id y aprended qué quiere decir ‘misericordia es lo que quiero, y no sacrificios’’’. La misericordia de Dios busca a todos, perdona a todos. Solamente te pide que digas; ‘Sí, ayúdame’. Sólo eso”. A los que se escandalizan, Jesús les responde que no son los sanos los que tienen necesidad de médico, sino los enfermos y: “Misericordia es lo que quiero, no sacrificios”. “Entender la misericordia del Señor – concluyó Francisco – es un misterio; el misterio más grande, más bello, es el corazón de Dios. Si tu quieres llegar directo al corazón de Dios, toma el camino de la misericordia, y déjate tratar con misericordia”.

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