Vicario de Alepo: ante el ‘sorpresivo’ ataque químico de los rebeldes, ahora ‘tenemos miedo’

En la noche del 24 de noviembre hubo ataques con misiles cargados de cloro, provenientes de los suburbios situados al oeste de la ciudad. Mons. Georges: hay bombardeos “todas las noches”, pero esta vez “vimos el humo amarillo, distinto de las habituales columnas de humo negras”. Se teme una nueva escala de violencia. Damasco y Moscú exigen la condena de la ONU. En Occidente, reina el silencio. 


Alepo (AsiaNews) – Cada noche, los grupos rebeldes filo-turcos apostados en los suburbios al oeste de Alepo “lanzan golpes de mortero y misiles”, pero “el ataque con uso de armas químicas desplegado” en la noche del 24 de noviembre “nos ha tomado por sorpresa. No nos lo esperábamos y provoca miedo”. Es lo que cuenta a AsiaNews el vicario apostólico de Alepo de los Latinos, Mons. Georges Abou Khazen, mientras la pesadilla de la guerra y el temor de peores episodios de violencia vuelven a caer sobre la metrópoli del norte de Siria. Según fuentes locales, más de 100 personas [al menos 107 según los medios oficiales, 94 para las ONG independientes] han tenido que recibir atención médica por dificultades respiratorias. Entre las personas afectadas hay mujeres y niños.

“Para nosotros, el ataque –prosigue el prelado- fue una verdadera sorpresa. Eran cerca de las 10 de la noche, y sentimos las habituales, y fuertes, explosiones. Poco después, vimos elevarse una columna de humo de color amarillo, pero era distinta de las habituales columnas negras, llenas de polvo y escombros, que siguen normalmente a un bombardeo. Algunos minutos después, comenzaron a sonar las sirenas de las ambulancias en emergencia, que trasladaban a numerosas personas heridas”. “En este momento, en la zona –agrega- no se están desarrollando combates; estamos hablando de un ataque perpetrado sobre barrios de civiles, habitados por poblaciones indefensas”.

Los rebeldes habrían utilizado proyectiles cargados con cloro, lanzados por morteros emplazados en las distintas posiciones a lo largo de la periferia occidental de Alepo, ciudad que por años fue el epicentro del conflicto sirio hasta su liberación, en diciembre de 2016. “Incluso han bombardeado un sector no muy distante de nuestro vicariato –agrega Mons. Georges-, sólo después supimos que se trataba de bombas de cloro”.

Fuentes locales informan que al menos 30 personas heridas se encuentran “en condiciones graves”, y que entre ellas habría niños. Rusia ha enviado una advertencia a Turquía, pidiéndole que detenga los ataques. En tanto, la fuerza aérea de Moscú efectuó algunos bombardeos en represalia, azotando posiciones en la vecina provincia de Idlib, controladas por grupos vinculados a al-Qaeda.  

El gobierno sirio y su aliado ruso, al referirse a los ataques con uso de gas cloro, levantaron el dedo acusador contra los rebeldes, que han negado su involucración en el hecho. De momento, no hay reivindicaciones oficiales, si bien las sospechas apuntan al grupo Hayat al-Tahrir al-Sham, que no aceptó el acuerdo firmado en septiembre entre Moscú y Ankara. El ministerio de Relaciones Exteriores sirio ha exhortado a las Naciones Unidas a tomar “medidas disuasorias, inmediatas y punitivas” contra las naciones que financian el terrorismo. Llamativamente, no se han registrado tomas de posición de los gobiernos occidentales a nivel oficial, pese a que en el pasado siempre han estado inmediatamente prontas a acusar con dureza al régimen de Damasco por el uso de armas químicas.

En tanto, el miedo vuelve a apoderarse de la ciudad, ante la posibilidad de una nueva escalada de violencia. Zaher Batal, responsable del sindicato de médicos de Alepo, subraya que “a pesar de no tener evidencias de ello, las sospechas se centran en el uso de cloro, en base a los síntomas que hemos constatado: dificultades respiratorias, inflamación de los ojos y desmayos”. Confirma, asimismo, que se trata del primer ataque con armas químicas dirigido contra la población civil en la metrópoli del norte, desde que se inició la guerra, en marzo de 2011.   

“Esperamos que siga siendo un episodio aislado –afirma el vicario de Alepo- pero hay mucho miedo de que pueda recomenzar una nueva batalla. Y que episodios como este sean utilizados por las potencias occidentales, como pretexto para atacar nuevamente a Siria. Estos grupos rebeldes han perdido la batalla y ahora buscan todos los medios a su alcance para impedir el retorno a la paz, a la normalidad”. Por otro lado, agrega, “hace ya tiempo que Rusia y el gobierno sirio vienen advirtiendo el riesgo de un ataque con armas químicas por parte de los grupos rebeldes, que poseen este tipo de armamento y que provocan mucho miedo. Ellos arrojan un gran interrogante sobre nuestro futuro, esperamos que la situación no empeore. Los turcos habían prometido que garantizarían el respeto de la tregua, pero permiten estos ataques”. 

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