Protestas en Buriatia por la unión con el Extremo Oriente
de Vladimir Rozanskij

Los buriatos protestan por la anexión de la región al Distrito federal del Extremo Oriente, con la cual perderían la ventaja de las tarifas energéticas siberianas. Temor por la facilitación a los refugiados chinos, a los cuales incluso se les asigna una hectárea de tierra y que ahora pueden instalarse sobre las márgenes del Lago Baikal, adquiriendo fácilmente la ciudadanía y derechos de propiedad.   


Moscú (AsiaNews) – Varios cientos de habitantes de Buratia, la república autónoma situada en el extremo oriente de la Federación Rusa, están protestando desde hace días, dando vida a manifestaciones espontáneas frente al edificio del parlamento regional en la ciudad cabecera de Ulan-Ude (en la foto). Los buriatos protestan contra la anexión de la región al Distrito Federal del Extremo Oriente, pero también contra la decisión de desforestar las márgenes del Lago Baikal y contra la acogida de inmigrantes chinos que llegan a la región.  

Dichas decisiones fueron dadas a conocer oficialmente a principios de noviembre por el presidente Vladimir Putin, despegando a Buratia del Distrito siberiano para incorporarla a las regiones más orientales. Esto ha provocado descontento en muchos habitantes de la zona, que también abarca  la región situada más allá de Baikal (en Rusia existen 89 entidades federales que suman grandes ciudades, regiones y repúblicas, divididas en algunos macro-distritos).  En el sitio web change.org se han recogido más de 10.000 firmas pidiendo el retorno de las dos regiones a la administración siberiana.

En la petición se afirma, asimismo, que los habitantes de Buratia, a causa de la decisión de Moscú, perderían la ventaja de las tarifas energéticas siberianas, pasando de un precio de 2,75 a 3,5 rublos por kWh. Además, los manifestantes expresan su contrariedad al ver que se acepta una simplificación de las prácticas para otorgar la ciudadanía a refugiados e inmigrantes llegados de la República Popular de China: a estas personas se les asigna una hectárea de tierra en el ámbito del Distrito extremo oriental, y ahora pueden instalarse incluso sobre las márgenes del Lago Baikal, adquiriendo fácilmente la ciudadanía y derechos de propiedad.

En los eslóganes de la manifestación se repite que “el territorio natural de Baikal debe seguir siendo de los ciudadanos nativos de la República, y no debe ser malvendido a los chinos”.  En un intento por paliar la situación acudió al encuentro de la multitud, Aleksej Fishev, encargado de prensa del presidente de Buritia, Aleksej Tsydenov, pero no logró dar respuestas satisfactorias a los reclamos. Tsydenov había explicado previamente que la union con el Distrito oriental “confiere un gran impulso para el desarrollo del territorio”.

Buratia, una antigua región habitada por pueblos nómades de origen proto-mongol, es famosa por la cultura de “las tumbas de granito” que datan de la Edad de Bronce. Formó parte del Imperio Mongol medieval, del cual fue separada en 1729 con la demarcación de las fronteras entre Rusia y China. Desde entonces, se formó el grupo de los buriatos, cerca de 200.000 habitantes de religión budista, que bajo el régimen soviético, constituían la República autónoma socialista buriato-mongola. La población local siempre ha sido muy celosa de sus tradiciones históricas (en las cuales subsisten sentimientos de hostilidad en relación a los chinos) y de la integridad del ambiente natural, que cuenta con una particular riqueza de flora y fauna exclusiva, sobre todo en la zona ubicada en torno al gran lago Baikal, patrimonio de la UNESCO y una de las “siete maravillas” de Rusia. 

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