Bartolomé: La auto-cefalia concedida a la Iglesia ucraniana ortodoxa, un acto de justicia
de NAT da Polis

En la fiesta de San Gregorio Nacianceno, el patriarca ecuménico defiende su decisión de conceder la autonomía a la Iglesia ucraniana y reivindica el rol de “primus inter pares” y de Iglesia madre de la ortodoxia. 


Estambul (AsiaNews) – Ayer hubo una gran celebración en al Fanar, sede del patriarcado ecuménico, para conmemorar el aniversario de la muerte de uno de los grandes Padres de la Iglesia indivisa, Gregorio Nacianceno, el teólogo y patriarca de Constantinopla; amigo fraterno de San Basilio El Grande, con el cual compartió la formación cultural y eclesial; destacado por su capacidad oratoria al punto de ser definido como el “Demóstenes Cristiano”.

Bartolomé se valió de la ocasión para defender la decisión de Constantinopla de conceder la auto-cefalia a la Iglesia ucraniana ortodoxa, declarando que se obró con justicia.

En su homilía, el patriarca ecuménico recordó que en 1923, precisamente Fanar había concedido  la autonomía a la Iglesia estonia, autonomía que luego fue suprimida con la invasión soviética en 1940, luego de la cual esta Iglesia fue incorporada por la fuerza al patriarcado de Moscú.

Tras el derrumbe de la Unión Soviética, entre 1990 y 1991, Estonia consiguió su independencia y pidió también la autonomía de su Iglesia ortodoxa. El hecho provocó la ira del entonces patriarca de Moscú Alejo II, el cual interrumpió la comunión sacramental, que se prolongó por poco tiempo.

Bartolomé comentó: “Si bien hemos recibido injustos improperios, hemos tratado de obrar lo que es justo, según la sabiduría de la antigua milenaria tradición ortodoxa, acumulada a lo largo de siglos y hecha suya por la Sede de Constantinopla, en tanto “primus iter pares”.

“Sobre las huellas de este tesoro acumulado –agregó Bartolomé- hemos procedido cuanto hemos considerado justo, al conceder la auto-cefalia a nuestros hermanos ortodoxos ucranianos, que por casi 30 años fueron privados de la comunión sacramental con las otras Iglesias ortodoxas, por el solo hecho de castigar a Filaret por haberse atrevido a pedir a Moscú la auto-cefalia de la Iglesia ucraniana”.

“Y quede bien claro –siguió subrayando Bartolomé- que no existían divergencias dogmáticas, doctrinales. Simplemente, con la independencia de 45 millones de ucranianos del régimen soviético, el metropolita de Kiev, como expresión de la conciencia popular, ha pedido la auto-cefalia”.  

“Hizo mal Filaret –agregó el patriarca ecuménico –al pedir su auto-cefalia a Moscú: debió pedirla a la Iglesia madre de Constantinopla, que les ha dado el bautismo, la cultura, el alfabeto cirílico, y por tanto, era la única que tenía el derecho y el privilegio de concederles la auto-cefalia”.  

De todas maneras, concluyó el patriarca ecuménico “Filaret ha pedido la auto-cefalia a Moscú y como respuesta recibió la excomunión; motivo por el cual hemos intervenido como Iglesia madre para restablecer la razón de inmediato. Lo demás, es mala información de proveniencia nórdica.

Cabe recordar que, al entregar, el 6 de enero pasado, el Tomos de la auto-cefalia al nuevo metropolitano de Kiev, Epifanio, Bartolomé le recordó que respetase a los ortodoxos ucranianos que quieran quedar bajo la jurisdicción del hermano patriarca de Moscú. 

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