Mongolia, la contaminación divide a las familias. Los niños sólo respiran en las estepas

Los menores son los están en mayor riesgo, ya que su respiración es más veloz, y por ende absorben una mayor cantidad de aire en los pulmones. Los polvos sutiles también son absorbidos por la sangre y por la placenta, dañando al feto.

 


Ulán Bator (AsiaNews) –Los niños vuelven a vivir en las estepas, en casa de los abuelos, mientras los padres permanecen en la ciudad para trabajar: es lo que está suciendo, cada vez con mayor frecuencia, en Ulán Bator, la capital de Mongolia, donde el aire se ha vuelto realmente irrespirable, a tal punto que los niños están desarrollando graves problemas respiratorios que ponen en riesgo su salud.

Los niños son la categoría más afectada por las patologías relacionadas con el smog, porque su respiración es más veloz en comparación con la de los adultos; la baja estatura también constituye una de las causas, porque los polvos tóxicos son densos y eso hace que se concentran a pocos centímetros del suelo. Es por eso que muchos padres han comenzado a dejar a los niños en casa de parientes y amigos, en el campo, donde el aire es más puro. Ellos están dispuestos incluso a no verlos crecer -excepto por unas pocas horas a la semana- con tal de salvarles la vida.

En base de los últimas pruebas orientadas a detectar la calidad del aire, la capital de Mongolia figura entre las ciudades más contaminadas del mundo, junto a Delhi, Daca y Beijing. En enero, el nivel de polvos sutiles PM 2.5 llegó a ser de 3.320, o sea 133 veces superior al límite fijado por la Organización Mundial de la Salud. El principal responsable del smog es el carbón utilizado para la calefacción de las viviendas y gers (la típica tienda mongola).

La contaminación excesiva no solo provoca dificultades respiratorias, sino también daños permanentes en los órganos internos en fase de crecimiento, como riñones y pulmones. Los riesgos valen también para los fetos en el útero materno, ya que las partículas sutiles logran ser absorbidas por la sangre y pasan a la placenta materna, aumentando el riesgo de abortos, partos prematuros con niños de bajo peso y discapacidad.

Las últimas investigaciones realizadas por los médicos perfilan un escenario aún más grave: la contaminación atmosférica también provocaría diabetes infantil y enfermedades cardiovasculares. Además, está entre las causas que dan lugar a la leucemia y a trastornos en el comportamiento.

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