Gantz reconoce la derrota. Netanyahu se prepara para su quinto gobierno

El líder de la alianza de centro respeta “la decisión del pueblo” y felicita al premier saliente. El aliado y ex ministro de Finanzas Lapid promete “amargar la vida” del próximo Ejecutivo. Trump: “Estoy con él”. El desencanto del frente árabe, que deserta de los comicios.


Jerusalén (AsiaNews/Agencias) - Benny Gantz, principal rival del Primer Ministro saliente, ha admitido en las últimas horas la derrota en las elecciones políticas del 9 de abril y ha felicitado a  Benjamín Netanyahu por el quinto mandato en la conducción de Israel. “Respetamos la decisión del pueblo”, declaró el ex general al día siguiente de la votación, reconociendo el fracaso de la coalición de centro Azul y Blanco en su objetivo de socavar el dominio del Likud e inaugurar una nueva página en la historia política y social del país.

El aliado de Gantz y ex ministro de Finanzas Yair Lapid aseguró su intención de “amargar la vida al [próximo] gobierno de Netanyahu”.

En tanto, el “rey Bibi” –como lo apodan sus sostenedores- se prepara para formar el nuevo gobierno, con un deriva hacia la derecha mucho más pronunciada que en los Ejecutivos anteriores. A pesar de haber obtenido un número de escaños similar al de la formación de centro, la coalición guiada por el Likud debiera alcanzar un total de 65 escaños (sobre un total de 120) en la Knésset (el Parlamento israelí) gracias al apoyo de algunos partidos de derecha.

Los resultados oficiales debieran difundirse mañana. Ciertos analistas y expertos concuerdan en que el presidente Reuven Rivlin encomendará a Netanyahu el mandato exploratorio, y que habrán de tomarse medidas drásticas en el marco de las negociaciones –que podrían prolongarse por días, si no semanas –con los futuros aliados de gobierno.  

Dirigiéndose a la multitud jubilosa de sus sostenedores, y acompañado por su mujer, Sara, Netanyahu afirmó que conducirá un Ejecutivo “de derecha”, pero que su intención es ser al mismo tiempo “el Primer Ministro de todos”. Sin embargo, sobre su futuro se cierne la investigación de la magistratura por delitos de corrupción y fraude, cuyas repercusiones aún siguen siendo inciertas.

El primer líder en hacer llegar sus congratulaciones a Bibi por la victoria en las urnas fue el presidente de los EEUU, Donald Trump, que en las últimas semanas de campaña electoral asistió en más de una ocasión [véase el reconocimiento del Golán israelí] al aliado medio-oriental. “¡Los Estados Unidos –afirmó el inquilino de la Casa Blanca- están con él y con el pueblo de Israel, hasta el final!”. También llegaron felicitaciones del Primer Ministro indio Narendra Modi, del vice premier y Ministro del Interior italiano Matteo Salvini y del canciller austríaco Sebastian Kurz.

En paralelo al suceso obtenido por la derecha israelí y por el Likud, cabe destacar la progresiva desaparición de formaciones de izquierda y de la representatividad árabe en el seno del Parlamento. Muchos observadores han señalado la desafección de una parte significativa del país: los árabes israelíes representan cuando menos el 20% de la población y el 17% del electorado. La merma es hija de numerosos factores, que van desde las divisiones internas en torno a la ley sobre el Estado-nación [judío], pasando por los ataques durante la campaña electoral. Netanyahu ha arremetido contra el frente árabe en más de una ocasión, mientras que su rival, Benny Gantz,  ha excluido reiteradamente a este elemento de sus alianzas post-electorales para no perder consenso.   

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