Papa: La paz es posible en Sudán del Sur. Y besa los pies de los líderes políticos

Al término del retiro espiritual en la casa Santa Marta, el Papa Francisco invita a las autoridades civiles y eclesiásticas del país, que han participado, a estar atentos a la “mirada de Dios” y a la “del pueblo”. “Reflexionar sobre la vida propia y sobre la misión en común”, que Dios nos confía. En la guerra civil que siguió a la independencia, murieron 400.000 personas. En este momento, hay 7 millones de personas que sufren hambre extrema y 4 millones de refugiados. El encuentro coincide con la fecha en la que se produjo la caída del dictador Omar al-Bashir en Sudán. Como regalo, una Biblia.


Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – “La paz es posible. ¡Nunca me cansaré de repetir que la paz es posible! Pero este gran don de Dios es al mismo tiempo un fuerte compromiso de los hombres responsables hacia su pueblo”. Este ha sido en centro del mensaje que el Papa Francisco dirigió hoy a las autoridades civiles y eclesiásticas de Sudán del Sur, al término del retiro espiritual iniciado ayer en la Casa Santa Marta. Dando fuerza a este mensaje, él imploró a los líderes presentes –Salva Kiir Mayardit, presidente de la república; los vicepresidentes Riek Machar Teny Dhurgon, Taban Deng Gai y Rebecca Nyandeng De Mabio, viuda del líder sursudanés, John Garange – y se arrodilló delante de cada uno de ellos, besando sus pies.

El retiro es una iniciativa surgida a través de una colaboración entre Justin Welby, responsable de la comunión anglicana, la Secretaría de Estado vaticano, el Rev. John Chalmers, ex Moderador de la Iglesia Presbiteriana de Escocia, presentes en el encuentro. El carácter ecuménico, diplomático y espiritual de la reunión se debe a la presencia de varias confesiones cristianas en el país que, inmediatamente después de su nacimiento, en 2011, al separarse del Sudán atravesó un período de guerra civil entre distintas etnias, que provocó cuando menos 400.000 muertos. La guerra parece haber terminado luego de que, en septiembre del año pasado, se firmara el Acuerdo de alternancia en los cargos de gobierno. Sin embargo, el armisticio es frágil. En el retiro han participado miembros del gobierno de alternancia, además de representantes del Consejo de Iglesias de Sudán del Sur.

El encuentro de hoy coincide con la fecha en la que el pueblo de Sudán expulsó al dictador Omar al-Bashir, que permanecía en el poder desde 1989 y fue el responsable de una larga guerra contra el sur, antes de la independencia.

Según uno de los predicadores del retiro, el jesuita Agbonkhianmeghe Orobator, más de la mitad de la población de Sudán del Sur, cerca de 7 millones, se encuentra reducida al hambre extrema. Las escuelas han quedado abandonadas a causa de la violencia entre las comunidades y 4 millones de personas han huido para refugiarse en campos de refugiados.  

El Papa ha recordado esta situación: “Mis pensamientos –dijo- se dirigen, ante todo, a las personas que han perdido a sus seres queridos y sus hogares, a las familias que se han separado y que nunca más se volvieron a encontrar, a todos los niños y ancianos, a las mujeres y hombres que sufren terriblemente debido a los conflictos y a la violencia que han sembrado muerte, hambre, dolor y llanto. Este grito de los pobres y de los necesitados lo hemos escuchado fuertemente, este penetra los cielos hasta llegar al corazón de Dios Padre, que quiere hacer justicia y darles la paz. En estas almas que sufren, pienso sin cesar, e imploro que el fuego de la guerra se apague de una vez y para siempre, que puedan volver a sus hogares y vivir con serenidad. Suplico a Dios Todopoderoso que la paz llegue a vuestra tierra, y me dirijo a los hombres de buena voluntad para que la paz llegue a vuestro pueblo”.

Él también explicó que el objetivo del retiro fue “estar juntos delante de Dios y discernir su voluntad; y reflexionar sobre la vida propia y sobre la misión en común que él nos confía; y volverse conscientes de la enorme corresponsabilidad por el presente y por el futuro del pueblo sursudanés; y comprometerse, revitalizados y reconciliados, en la construcción de vuestra nación”.

Luego, aludiendo a las “tres miradas del Señor sobre el apóstol San Pedro” (Juan 1, 41-42; Mateo 26,75; Juan 21, 15-19), él resaltó que “la mirada de Jesús se posa también aquí, ahora, sobre cada uno de nosotros. Es muy importante cruzar su mirada con nuestros ojos interiores, preguntándonos: ¿Cuál es la mirada de Jesús sobre mí? ¿A qué me llama? ¿Qué es lo que el Señor quiere perdonarme, y qué cosas de mi actitud me pide cambiar? ¿Cuál es mi misión y la tarea que Dios me confía por el bien de su pueblo? El pueblo, en efecto, es suyo, no nos pertenece, nosotros mismos somos miembros del pueblo, solo que tenemos una responsabilidad y una misión particular: la de servirle”.

Además de la “mirada de Dios”, también está “la mirada de vuestro pueblo, es una mirada que expresa el deseo ardiente de justicia, de reconciliación y de paz. En este momento, deseo asegurar mi cercanía espiritual a todos vuestros compatriotas, en particular a los refugiados y a los enfermos, que han permanecido en el país con grandes expectativas y conteniendo la respiración, aguardando el desenlace de este histórico día”.  

Francisco exhortó a las autoridades civiles presentes, a los cristianos de Sudán del Sur y a todo el pueblo, a ser artesanos de la paz. Y concluyó con una oración y una bendición: “Que la abundancia de la gracia y la bendición de Dios Misericordioso alcance el corazón de todos los hombres y mujeres de Sudán del Sur, y traiga frutos de paz duradera y próspera, de la misma manera que las aguas del río Nilo, que atraviesan vuestro país, lo hacen crecer, haciendo que florezca la vida”.

Él también prometió visitar Sudán del Sur junto a Justin Welby y Chalmers. Y sumó una invitación personal a las autoridades presentes: “¡Permanezcan en la paz!, y se arrodilló delante de ellos, besando sus pies.

Al término del Retiro, a los participantes les fue entregada una Biblia firmada por Francisco, Welby y Chalmers, con el siguiente mensaje: “Busca lo que une. Supera aquellos que divide”.  

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