Por primera vez, entrevista a un cardenal y secretario de Estado en un periódico chino del Partido
de Bernardo Cervellera

La entrevista al Card. Parolin fue publicada anoche a las 23.53 en el sitio del Global Times. Para el editor, es un signo del “rumbo positivo” que están tomando las relaciones entre China y el Vaticano. El Card. Parolin envía un abrazo fraterno, sobre todo, a “aquellos que más han sufrido y que continúan sufriendo”.


Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – Una foto de Papa Francisco sonriente y un título ambicioso (“El Papa Francisco ve a China como una gran nación, dice un cardenal”): es el artículo publicado en la portada del Global Times, el periódico de Beijing vinculado al “Diario del Pueblo”, el órgano oficial del Partido Comunista Chino.  Por primera vez en la historia de esta publicación, y quizás de China misma, se difunde una entrevista completa a un cardenal, que además es Secretario de Estado, como es el caso del Card. Pietro Parolin.

La nota del editorial explica que esto es “un signo del rumbo positivo que están tomando las relaciones entre China y el Vaticano”, confirmadas por las “pacíficas y recientes celebraciones pascuales” -quizás, refiriéndose a las tensiones, que luego se reavivaron en Mindong- y por la “representación vaticana en la Exposición Internacional de Horticultura”.

La entrevista fue redactada por Francesco Sisci y por Zhang Yu. Sisci es el periodista que entrevistó hace tres años al Papa Francisco, en un reportaje en el que ahondó en China, y en el cual hizo hablar a Francisco de todo, menos de la situación actual de la Iglesia en China.  A diferencia de aquella vez, en esta ocasión, el Card. Parolin habló de algunas problemáticas que se viven en China y se refirió a las intenciones que subyacen al acuerdo sino-vaticano, para el “beneficio de toda la comunidad católica china, que yo abrazo fraternalmente -sobre todo, a aquellos que más han sufrido y continúan sufriendo”.

La primera pregunta de la entrevista se ocupa del modo en que procede el diálogo sino-vaticano. El Secretario de Estado resalta que “ha crecido la estima entre las dos partes” y puntualiza que dicho diálogo -siguiendo la enseñanza de Papa Francisco- no pretende “discutir teorías relativas a los respectivos sistemas”, sino que estamos buscando soluciones ´prácticas que atañen a la vida de personas reales, que desean practicar su fe en paz, y ofrecer una contribución positiva a su nación”.

La segunda pregunta se refiere a la “oposición” a dicho diálogo. El entrevistador menciona a “los opositores dentro de la Iglesia”. En la respuesta, al Card. Parolin le resulta obvio que pueda haber “críticas”, y que éstas “pueden surgir en la Iglesia, en China, o venir de otras partes”. Es bien sabido que las críticas más fuertes (y las más violentas) al acuerdo vienen de China misma, y fundamentalmente de la oficina de Asuntos religiosos y del Frente Unido, que llevan adelante una campaña de control sobre los obispos, sacerdotes, lugares de culto “a pesar del acuerdo sino-vaticano” (como, de hecho, afirman en sus declaraciones).   

Para el Card. Parolin “es humano y cristiano mostrar comprensión, atención y respeto hacia aquellos que expresan tales críticas… muchas cuestiones aún deben ser afrontadas y queremos hacerlo con voluntad y determinación”. El deseo es “hallar soluciones duraderas, que sean aceptables y respetuosas de todos los interlocutores interesados”.

El purpurado también cita críticas de un tipo completamente distinto: las que provienen de “posiciones llenas de prejuicios, que parecen pretender preservar equilibrios geopolíticos del pasado”. Para el editor, esta es la parte más interesante, siendo que otorga el título a toda la entrevista. El cardenal dice: “Para Papa Francisco -que es muy consciente de todo aquello que ha sucedido en el pasado reciente- el principal interés en el diálogo en curso es a nivel pastoral: él está teniendo un gran acto de confianza y respeto para con el pueblo chino y su cultura plurimilenaria, con la muy fundada esperanza de recibir una respuesta igualmente sincera y positiva”.

Más adelante -al responder a la séptima pregunta- el Card. Parolin reafirma que el Papa Francisco “ve a China no solo como una gran nación, sino también como una gran cultura, rica en historia y sabiduría. Hoy en día, China ha logrado captar una creciente atención e interés de todos lugares, especialmente entre los jóvenes”. Y su deseo a futuro es que China “no tenga miedo de entrar en diálogo con un mundo más vasto”, y que sea capaz de “superar la desconfianza y construir un mundo más seguro y próspero”.

Las palabras del purpurado recuerdan las del Papa Francisco en la Carta que enviara a Xi Jinping en el 2014, cuando el pontífice expresó su visión respecto a China y en relación a un mundo multipolar, en el cual se concluya la parábola de un mundo sometido a una sola súper-potencia.  Quizás no sea casual que la entrevista al Card. Parolin haya sido publicada a pocas horas del fracaso del diálogo económico entre Estados Unidos y China, en el cual confluyen dos estilos y dos modos de ver la economía internacional.

En cuanto a la vertiente propiamente eclesial, es importante la diferencia que se resalta, entre “inculturación” y “sinización”. Para el primer término, el Card. Parolin, citando a Matteo Ricci, recuerda que consiste en presentar la fe “según la experiencia particular de cada pueblo y cultura”, salvaguardando “su auténtica pureza e integridad”. La sinización -y esto en la entrevista no fue explicado- es una campaña lanzada por el Partido para someter a las religiones a la cultura china hasta el punto de convertirlas en instrumentos del Partido mismo. El Secretario de Estado reclama a la plana de líderes chinos una capacidad de “reafirmar su voluntad de no amenazar la naturaleza y la doctrina de cada religión”. Expresando la posibilidad de que a través del diálogo, inculturación y sinización “puedan ser complementarias”, él reivindica el hecho de que “los principales actores implicados en esta tarea son los católicos chinos” (y no el Partido o el Frente Unido).

Las respuestas brindadas a las preguntas cuarta y quinta trazan posibles campos de colaboración entre la santa Sede y China. El cardenal menciona “la paz, la lucha contra la pobreza, las emergencias ambientales y climáticas, las migraciones, la ética en el desarrollo científico y económico, el progreso social de los pueblos” y también se refiere a la “primordial importancia”, para la Santa Sede, de garantizar “la centralidad de la dignidad de la persona humana, comenzando por el reconocimiento real de sus derechos fundamentales, entre ellos el derecho a la libertad religiosa y el bien común, que es el bien de cada uno y de todos”.

Ante el pedido de dar un “consejo” a los “líderes políticos”, el cardenal les pide “no tener miedo de levantar la mirada”, de “ir más allá del resultado inmediato, para procurar soluciones duraderas y de vasto alcance -sin poner condiciones previas- que puedan contribuir a la construcción de un futuro más humano, más justo, más válido”.

En la penúltima pregunta, la sexta, se le pide al Card. Parolin que cuente “el recuerdo más fuerte” y “más bello” que conserva de todos estos años de diálogo con los representantes chinos. El purpurado responde diciendo que las ocasiones más bellas han sido “esos momentos que hemos pasado viviendo una familiaridad y amistad, que nos han permitido estar juntos y conocernos mutuamente, y en definitiva, compartir la humanidad que nos une, más allá de las diferencias que existen entre nosotros”.

“Hay situaciones -concluyó- que en sí mismas tienen un valor profundo, pero que al mismo tiempo son útiles para crear una atmósfera más favorable durante las negociaciones”.  

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