Papa: la opción por los pobres, para los cristianos es una ‘elección prioritaria’

Mensaje para la tercera Jornada Mundial de los pobres sobre el tema “La esperanza de los pobres no será jamás frustradas”. “La promoción también social de los pobres no es un compromiso externo al anuncio del Evangelio, al contrario manifiesta el realismo de la fe cristiana y su validez histórica”. De los pobres una “fuerza salvífica”.

 


Ciudad del Vaticano AsiaNews)- Los pobres “son personas a las cuales hay que ir al encuentro, hombres, mujeres y niños que “esperan una palabra amiga”, un signo de esperanza, pero al mismo tiempo “los pobres nos salvan porque nos permiten encontrar el rostro de Jesucristo”. Pobreza e indigencia tienen “una fuerza salvífica” que “no excluye a nadie y a todos involucra en una real peregrinación de conversión para reconocer a los pobres y amarlos”. Lo escribe el Papa Francisco para la tercera “Jornada mundial de los pobres que este año cae el 17 de noviembre de 2019 y que tiene por tema. “La esperanza de los pobres no será jamás desilusionada”.

El tema elegido por el Papa fue tomado Salmo (Sal 9,19) y son palabras que “expresan una verdad profunda que la fe logra imprimir sobre todo en el corazón de los más pobres: restituir la esperanza perdida delante de las injusticias, sufrimientos y precariedad de la vida”.

Una Jornada que , auspicia Francisco, “pueda reforzar en tantos la voluntad de colaborar  con obras para que nadie se sienta privado de la cercanía y de la solidaridad”.

El documento recuerda las “muchas formas de nuevas esclavitudes a las cuales son sometidos millones de hombres, mujeres, niños.

Encontramos cada día familias obligadas a dejar sus tierras para buscar formas de subsistencia en otros lugares; huérfanos que han perdido a sus padres o que fueron violentamente separados de ellos para una brutal explotación; jóvenes en búsqueda de una realización profesional a los cuales les es impedido el acceso a trabajos para políticas económicas miopes; víctimas de tantas formas de violencia, desde la prostitución a la droga y humilladas en su más íntimo. Cómo olvidar, además, a los millones migrantes, víctimas de tantos intereses escondidos, a menudo instrumentalizados para usos políticos, a los cuales ¿se les niega la solidaridad y la igualdad? Y tantas personas sin techo y marginadas que dan vueltas por las calles de nuestras ciudades?”. Un multitud de pobres a menudo tratados con retórica y soportados con fastidio. Se vuelven como transparentes y su voz no tiene más fuerza ni consistencia en la sociedad. Hombres y mujeres siempre más extraños entre nuestras casas y marginalizados entre nuestros barrios”

Pero, el pobre, en las palabras del Salmo “es aquel que ‘confía en el Señor (cfr v.11), porque tiene la certeza que no será jamás abandonado. El pobre, en la escritura ¡es el hombre de la confianza! (cfr íbid.) y en el lenguaje bíblico este “reconocer” indica una relación personal de afecto y amor”.

Un pobre, escribe aún Francisco, “no podrá jamás encontrar a Dios indiferente o silenciosos delante de su oración. Dios es aquel que hace justicia y no olvida (cfr Sal 10-14). Se pueden construir muchos muros y bloquear los ingresos para ilusionarse que se sienten seguros con las propias riquezas en daño de los que quedan afuera. Pero, no será siempre así. El ‘día del Señor’, como lo describen los profetas (cfr Am 5-18; Is 2-5; Gal 1-3), destruirá las barreras creadas entre países y substituirá la arrogancia de pocos con la solidaridad de muchos. La condición de marginación en la cual son acosados millones de personas no podrá aún mucho”.

Los pobres son “ el oprimido, el humilde, aquel que está postrado en el suelo”, sin embargo “Jesús nunca tuvo el temor de identificarse con cada uno de ellos". No casualmente las bienaventuranzas inician con “Beatos lo pobres…”. “Jesús, que inauguró su Reino poniendo a los pobres en el centro”, “pero nos confió a nosotros, sus discípulos, la tarea de llevarlo adelante, con la responsabilidad de dar esperanza a los pobres. Es necesario, sobre todo en un período como el nuestro , reanimar la esperanza y restituir la confianza . Es un programa que la comunidad cristiana no puede subvalorar. La credibilidad de nuestro anuncio y del testimonio de los cristianos depende de ellos”.

“En la cercanía con los pobres, la Iglesia descubre ser un pueblo que, esparcido entre tantas naciones, tiene la vocación de no hacer sentir a nadie como un extranjero o excluido, porque todos estamos incluidos en un camino de salvación. “La promoción social de los pobres no es un compromiso externo al anuncio del Evangelio, al cotrario, manifiesta el realismo de la fe cristiana y su validez histórica”. Por esto la opción por los últimos es “una elección prioritaria” que los cristianos son llamados a hacer “para no traicionar la credibilidad de la Iglesia y donar esperanza efectivo a tantos indefensos”.

“El compromiso de los cristianos, en ocasión de esta Jornada Mundial y sobre todo en la vida ordinaria de cada día, no consiste sólo en iniciativas de asistencia que, si bien loable y necesarias, deben mirar crecer en cada uno la atención llena que es debida a cada persona que se encuentra en algún malestar”. “No es fácil ser testigos de la esperanza cristiana en el contexto de la cultura consumista y del descarte, siempre tendiente a aumentar un bienestar superficial y efímero. Es necesario un cambio de mentalidad para redescubrir lo esencial y dar cuerpo e incisividad al anuncio del Reino de Dios. La esperanza se comunica también a través de la consolación, que se realiza acompañando a los pobres no por algún momento cargado de entusiasmo, sino con un compromiso que continúa en el tiempo. Los pobres adquieren esperanza verdadera no cuando se ven gratificados por haber concedido a ellos un poco de nuestro tiempo, sino cuando reconocen en nuestro sacrificio un acto de amor gratuito que no busca recompensa”.

Luego el Papa, agradeció a los voluntarios, comprometidos en tantas iniciativas y los alienta a continuar en sus esfuerzos también superando la mirada sobre lo esencial que no necesita de tantas palabras, sino de una mirada de amor o de una mano tendida”.

Los pobres ante todo necesitan de Dios, de su amor hecho visible por personas santas que viven junto a ellos, las cuales en la simplicidad de sus vidas expresan y hacen surgir la fuerza del amor cristiano. Dios se sirve de tantos caminos y de infinitos instrumentos para alcanzar el corazón de las personas. Cierto, los pobres se acercan a nosotros también porque estamos distribuyendo comida a ellos, pero de lo que realmente necesitan va más allá de un plato caliente o el emparedado que les ofrecemos. Los pobres necesitan de nuestras manos para ser levantados, de nuestros corazones para sentir nuevamenente del calor del afecto, de nuestra presencia para superar la soledad. Necesitan amor, simplemente”. (FP)

 

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