Moscú dialoga con los talibanes sobre el control de las vías del opio y del comercio en Asia central
de Vladimir Rozanskij

Los militantes afganos son feroces opositores del ISIS. En el año 2018, algunos yihadistas se salvaron de un ataque de ellos gracias a los militares de EEUU. Los talibanes controlan también zonas en la frontera con Tayikistán y Uzbekistán para vigilar el gasoducto entre Turkmenistán e India. Uzbekistán proyecta un ferrocarril que pase de Kabul hacia el Océano Índico.

 


Moscú (AsiaNews) - En los días pasados se realizaron en la capital rusa una serie de coloquios oficiales para buscar una situación pacífica a la situación a Afganistán, con la participación de representantes del movimiento de los talibanes (que en realidad están prohibidos en la Federación Rusa). Ésta fue la tercera visita de la delegación talibana a Moscú, los precedentes de negociados se realizaron en febrero y noviembre de 2018.

En la delegación llegada a Moscú, no había representantes de la autoridad legítima de Afganistán, desde el momento que los talibanes no aceptaron tener coloquios ni negociados con ellos. Sin embargo, la presencia del general Atto Muhammadi Nour, líder del gobierno afgano en la delegación, sugiere que el nivel de diálogo es más bien alto.

El ministro de Exteriores de la Federación Rusa, Sergej Lavrov, tomó parte en el proceso de los negociados y expresó la posición de Rusia según la cual todas las tropas extranjeras deberían ser retiradas de Afganistán. En esto, los intereses rusos coinciden perfectamente con el deseo de los talibanes, que afirmaron que los negociados con los EEUU en Qatar vierten sobre los tiempos del posible retiro de las tropas americanas de Afganistán. Los talibanes esperan llegar a un acuerdo a medio término

Es muy ventajoso para Rusia mantener un diálogo directo con los talibanes, desde el momento ellos en el territorio de Afganistán se oponen a la organización terrorista internacional ISIS (también prohibida en la Federación Rusa), conduciendo ásperas batallas. Por ejemplo, en 2018, los talibanes realizaron un ofensiva radical, después de la cual anunciaron la completa destrucción del enclave ISIS en el norte del país, si bien algunos terroristas lograron escapar gracias a los militares americanos. Los talibanes están también combatiendo activamente a la industria de la droga, en la cual está interesada su parte rusa, siendo el mercado más deseado por los traficantes. En el año 2000, los talibanes impusieron una prohibición de cultivar la amapola de opio, de la cual se produce la heroína. Como resultado, en los territorios controlados por los talibanes, el cultivo de la amapola prácticamente cesó y la venta en el mundo disminuyó del 655. A su vez, después de la caída del régimen talibán en Afganistán, la producción de opio aumentó en modo dramático. Todo este complejo de intereses recíprocos llevó al diálogo directo de Moscú con los talibanes.

No hace mucho tiempo, después de haber combatido con las fuerzas del gobierno afgano, los talibanes han ocupado el distrito de Argandzh-Khwa, situado en la provincia septentrional de Badakhshan, cerca de la frontera con las repúblicas de Asia central. Un cierto número de áreas en las fronteras entre Tayikistán y Afganistán, como Badakhshan y Kunduz, fueron controlados por más de 1 año. Además, los talibanes llegaron a la provincia de Bairath en Hairaton, casi cerca de la frontera con Uzbekistán.

Así las repúblicas que confinan con Afganistán afrontan una nueva realidad, cuando el territorio adyacente no está controlado por las fuerzas del gobierno, sino por los talibanes, reconocidos en muchos países como una organización terrorista. La concentración de militantes en la frontera con Turkmenistán está empleada por la importante completación de la construcción del principal gasoducto a través del cual el gas turkmeno atravesará Afganistán a través de la ruta “Turkmenistán - Afganistán - Pakistán - India". Los talibanes desean ocupar una parte de terreno a lo largo del cual fue colocada una tubería de gas. Por lo tanto, esperan recibir de estos territorios de los dividendos financieros y ahora están creando las bases para una larga permanencia en los territorios adyacentes al gasoducto. Las fuerzas del gobierno no pueden garantizar totalmente la seguridad de este proyecto de cualquier tipo de amenaza, comprendido el ataque de tribus locales y del ISIS. No tienen la fuerza y los medios para hacerlo, a diferencia de los talibanes, que podrían muy bien asumirse esta tarea.

También Uzbekistán está tratando de establecer un diálogo directo con los talibanes, que llevó a la dirigencia uzbeka a encontrarse con una delegación en Tashkent. El año pasado, las delegaciones talibanas visitaron Tashkent al menos 2 veces y este año los representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores de Uzbekistán se encontraron con ellos en Qatar, en Doha. Uzbekistán está negociando con los talibanes sobre las garantías de seguridad para los proyectos de Uzbekistán en Afganistán, en particular sobre el ferrocarril Termez-Mazar-i-Sharif. Se prevé extender un recorrido que conecte las industrias de Rusia y de Kazajistán con los mercados de la costa del Océano Índico.  

Tayikistán está en la zona a riesgo más que todas las otras repúblicas centro-asiáticas. Un cierto número de importantes rutas del narcotráfico atraviesa el territorio tayiko, lo cual exaspera todos los problemas existentes. Dushande está haciendo muchos esfuerzos para normalizar la situación en sus propias fronteras, pero hasta ahora se abstuvo en las tratativas directas con los talibanes, dejando que sea Rusia quien tome la iniciativa. Si debiese explotar un conflicto general, causado por el narcotráfico, sería justamente Rusia quién sufriría las consecuencias más devastadoras.

 

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