El cisma de Filareto, en medio del cisma de Ucrania
de Vladimir Rozanskij

El anciano patriarca, que lleva décadas de ruptura con el Patriarcado de Moscú, ha ordenado dos obispos y se ha enfrentado a Epifanio. La censura sobre las ceremonias de ordenación. Los acólitos e hipo-diáconos no han querido participar en el rito “cismático”. Epifanio le ha retirado a Filareto los cargos de gobierno, pero no lo ha excomulgado.


Moscú (AsiaNews) - El patriarca emérito de Kiev, Filareto (Denisenko), ha decidio proceder a la ruptura con la nueva Iglesia ucraniana autocéfala, guiada por el metropolitano Epifanio (Dumenko). Como es sabido, esta nueva Iglesia, que surgió impulsada por el deseo de Filareto, ha sido aprobada por el Patriarcado de Constantinopla, y excomulgada por la Iglesia ortodoxa rusa.

Ahora, el anciano patriarca (de 92 años), que hace 25 años rompió relaciones con el Patriarcado de Moscú, ha consagrado a dos sacerdotes expulsados de la Iglesia autocéfala como obispos. El 22 de junio, en la catedral de Santa Sofía de Kiev, consagró al hieromonje Ilja  (Zelensky) como obispo de Járkov y Bogodusk. Al día siguiente, Filareto consagró al archimandrita Antonij (Matsurak) como obispo de Vasilkovsk y vicario de la diócesis de Kiev, que ahora preside él mismo, tras su ruptura con Epifanio. Con él, concelebraron el metropolitano de Belgorod, Ioasaf (Shibaev) y el obispo de Valujsk Petr (Moskalev), que a su vez fueron expulsados de la Iglesia autocéfala (el monje Petro ya había sido alejado del convento de San Feodosij).

Un dato curioso: en la ceremonia se notó la ausencia de acólitos e hipo-diáconos, que no quisieron participar en un rito “cismático”. 

Las palabras de la homilía de Filareto no se difundieron; luego del anuncio de la “restauración” del Patriarcado de Kiev a raíz de la nueva Iglesia autocéfala, las autoridades bloquearon todos los recursos de Internet relacionados con la ceremonia de ordenación. 

El Sínodo de la Iglesia autocéfala, presidido el 24 de junio por Epifanio, no ha querido interferir demasiado sobre el anciano e indómito patriarca, más allá de las inevitables expulsiones de aquellos clérigos que se han alineado con él. El comunicado del Sínodo informa que “el patriarca emérito Filareto sigue siendo miembro del episcopado de la Iglesia ortodoxa de Ucrania, aunque sin gozar de ningún derecho canónico o cargo de gobierno en la diócesis de Kiev”. La asamblea se desarrolló en la misma catedral de Santa Sofía donde, el día anterior, se habían realizado las consagraciones prohibidas, y el único asistente fue, precisamente, Filareto.

Se ha decidido poner a todas las iglesias y monasterios de Kiev bajo la dependencia directa del metropolitano Epifanio, quitando a Filareto la gestión de algunas de ellas que le estaban reservadas. A Filareto se le concedió el derecho de dirigirse al mismo Sínodo, mientras que los dos nuevos obispos podrán regresar a la comunión canónica solo como simples monjes, siempre que hagan una enmienda pública, en relación al apoyo brindado al cisma patriarcal. El Sínodo ha instituido una nueva comisión para las catequesis, y se ha ocupado de las iniciativas eclesiásticas para la salvaguarda del medio ambiente. 

Es evidente la voluntad de Epifanio de minimizar el calibre de los gestos de ruptura de su anciano mentor y predecesor, y de ofrecer puertas afuera la imagen de una Iglesia saludable y en crecimiento. Se espera que esto no tenga repercusiones por parte del Patriarcado de Constantinopla, que controla la situación en Ucrania con sus dos exarcas. Esta nueva confusión podría incrementar la influencia del Patriarcado de Moscú sobre la opinión pública de Ucrania.

Ucraina-Filaret.jpg