Infraestructuras, capital humano y del exterior: la Indonesian Vision del presidente Widodo
de Mathias Hariyadi

El líder indonesio, junto a su vice, expuso el plan de desarrollo del país para los próximos años. Entre las prioridades, se destacan la lucha contra la corrupción y la burocracia, que impiden el desarrollo y los emprendimientos. La Pancasila y la unidad en la diversidad, los valores sobre los cuales se ha de fundar la reactivación. Habrá tolerancia cero con los que fomentan el odio y las divisiones.

 


Yakarta (AsiaNews) - Desarrollo de infraestructuras, fortalecimiento del valor ético del capital humano e inversiones del exterior, para crear mayores oportunidades de trabajo: son estos los tres puntos sobre los cuales se funda el plan de crecimiento del país, un proyecto que ha sido rebautizado “Indonesian Vision” y que fue expuesto días atrás por el presidente Joko Widodo y su vice, Ma’aruf Amin, durante un encuentro en Sentul, ciudad localizada en el distrito de Bogor, en Java Occidental.

Según el líder de la nación musulmana más poblada del mundo, para apuntar al crecimiento y al desarrollo son necesarios algunos “pasos” obligados en términos de desarrollo humano, ética en el trabajo y eficiencia de la administración pública. 

El primer punto que hay que afrontar, advierte, es el desarrollo de infraestructuras, cuyo programa de crecimiento estará “marcado por una aceleración muchísimo mayor” de lo se preveía en un primer momento. Ante todo, en lo que concierne a rutas, aeropuertos y puertos; a esto debe sumarse una mayor interacción entre las pequeñas y medianas empresas locales. “Este es nuestro objetivo -advierte Widodo- y debemos obrar en este sentido”. 

Otro desafío clave es el “desarrollo del capital humano”, fundamental para cambiar “la ética del trabajo”, sobre todo en lo que respecta a “la burocracia” en el ámbito gubernamental y en la administración pública. “Un servicio rápido y eficaz -prosigue el presidente-, así debiera ser nuestra manera de obrar”. Asimismo, él anuncia medidas drásticas contra las agencias poco productivas o que demuestren una actitud inapropiada hacia el público. 

El tercer y último punto tiene que ver con las inversiones del exterior, para crear nuevos puestos de trabajo. Sin miedo de alimentar el fenómeno de la corrupción y de los sobornos, para agilizar la puesta en marcha de empresas y actividades. “Quien cree obstáculos -advierte Widodo-, no respetando el principio ético del trabajo, será atacado con fuerza”. Y, en este sentido, es “urgente” una reforma de la burocracia. 

Dirigiéndose a sus conciudadanos, el jefe de Estado pide “cambiar de mentalidad”, promover una mayor actitud de servicio, controlando “el presupuesto” y usándolo “de manera apropiada, para conseguir hacer lo más posible”. El sueño que tenemos en común, subraya, se volverá realidad solo si “estamos unidos como nación”, aún cuando ella esté compuesta por 17.000 islas y 267 millones de habitantes. 

Una unidad que se funda en la Pancasila, los principios inspiradores del Estado, y en vista de la cual incluso los que están en la oposición deben expresar sus ideas absteniéndose de los discursos de odio y violencia. “No tendré ninguna tolerancia -asegura- con los que se opongan a la Pancasila. Ninguno podrá poner en duda el valor de ‘la unidad en la diversidad’ [Bhinneka Tunggal Ika]”, en una nación que registra hechos de violencia contra cristianos, musulmanes (chiítas) y ahmadíes. El presidente tiene bajo la mira a cuantos fomentan el odio y las divisiones apoyándose en cuestiones étnicas, religiosas o confesionales y minando los cimientos de “la armonía y el bien” común. Y concluye diciendo: “Ya que todos son iguales ante la ley”.

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