ONU: la droga y el tráfico alimentan el poder de las bandas criminales en el sudeste asiático

Los grupos criminales se aprovechan de la corrupción, las fronteras débiles y los escasos controles para incrementar sus negocios. El tráfico de drogas, medicamentos y productos contrabandeados, así como de personas o especies animales genera ganancias por decenas de millardos. Los casinos y las entidades bancarias con usados para lavar el dinero. Myanmar es el epicentro de la producción de metanfetaminas. 

 


Bangkok (AsiaNews/Agencias) - En el sudeste asiático, las organizaciones criminales transnacionales están creciendo y haciéndose de un poder y una importancia mayores; aprovechándose de la corrupción reinante, la debilidad de las fuerzas del orden y los escasos controles, las bandas logran alimentar su volumen de negocios. El alerta sobre la situación fue lanzado hace algunos días por las Naciones Unidas. El organismo denuncia que, todos los años, estos grupos generan ganancias por decenas de millardos de dólares gracias al tráfico de drogas, medicamentos y productos contrabandeados, y con el tráfico de personas o especies animales.  

“En varias partes del sudeste asiático -subraya el departamento de la ONU que se ocupa de combatir la droga y el crimen (UNODC)- el pago sistemático de sobornos en las fronteras se aplica con la fuerza de un reglamento, como las tasas burocráticas oficiales”. Muchos de los cárteles con base en Tailandia, Hong Kong, Macao y Taiwán, están superando la capacidad de respuesta de las fuerzas del orden; esto plantea serias amenazas para la seguridad pública y el desarrollo sostenible”. 

Los casinos, que se expanden rápidamente y con escasa reglamentación, ofrecen a las organizaciones criminales una manera simple de lavar el dinero proveniente de actividades ilícitas. Las ganancias también se limpian a través del sistema bancario tradicional, en zonas francas como Hong Kong y Singapur. 

El alerta de las Naciones Unidas fue retomada por un senador tailandés que expresa el deseo de lograr una colaboración a todo nivel en la lucha contra el crimen. Prajin Juntong, quien se desempeñó en el cargo de vice-premier en el pasado, expresó “Estamos dispuestos a asumir un rol de liderazgo y a colaborar con la UNODC y los socios internacionales para responder al tráfico transfronterizo”. 

En el reporte se subraya que “el boom” en la producción de metanfetaminas en Myanmar y se afirma que su distribución en toda la región del Asia-Pacífico a menudo se realiza ocultando la droga en envases de té. El mercado de la región “hoy es el más grande del mundo”, resalta el representante de la agencia de la ONU que se ocupa del sudeste asiático y del Pacífico, Jeremy Douglas. El tráfico de metanfetaminas “es el más peligroso y el que asegura mayores ganancias”, que sostienen el “creciente poder” de estos grupos criminales.  

El año pasado, el comercio de esta droga cosechó entre 30,3 y 61,4 millardos de dólares, mostrando un franco crecimiento en comparación con los 15 millardos del 2013. Si se consideran solamente los mercados de Australia, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur, las ganancias rondan los 20 millardos, es decir, un tercio del total mundial.

De acuerdo con los últimos estimados, en el sudeste asiático, el este de Asia, Australia y Nueva Zelandia hay más de 12 millones de consumidores, que han hecho uso de unas 320 toneladas de metanfetaminas en el 2018. Un secuestro récord de 120 toneladas realizado por las fuerzas de orden no ha impactado en los precios de las drogas, que hoy registran una caída, confirmando una producción capaz de satisfacer ampliamente la demanda del mercado.

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