Kabul, atentado en una boda: ‘Ya no hay esperanza’ de paz

El Estado islámico reivindica la la masacre que provocó 63 muertes. Los talibanes toman distancia del gesto realizado por el grupo rival. En crisis los coloquios de paz. El p. Moretti: ’La Palabra de ‘Dios’ en la boca de los terroristas es una blasfemia”.

 


Kabul (AsiaNews) – “Me he quedado sin esperanza”: así se define Mirwais Elmi, el esposo afgano, al cual los militantes del Estado islámico (ISIS) han diezmado su familia durante su ceremonia nupcial, el pasado 17 de agosto. En total, las personas que resultaron asesinadas en este enésimo acto “bárbaro”, tal como lo definió el presidente Ashraf Ghani, fueron 63. Los heridos, más de 180. La matanza se realizó mientras los parientes de los esposos bailaban y festejaban. Mientras que el Califato reivindicaba la masacre, la vida de Mirwais y de su esposa era devastada: el hombre cuenta que la esposa continúa teniendo crisis de desmayos, mientras que él mismo ya no ve un futuro tras la pérdida de 14 miembros de su familia, incluyendo a su hermano. “Ya no podré ser feliz, en toda mi vida”, afirma. 

La masacre fue realizada en un distrito de mayoría chií, los milicianos del ISIS y los talibanes profesan en cambio el islam sunnita. Por su parte, los talibanes han tomado distancia del gesto del grupo rival. El vocero Zabiullah Mujaheed declaró: “No hay ninguna justificación para tan deliberado y brutal asesino, que tomó por objetivo a mujeres y niños”.

El sangriento atentado sucede en una delicada fase del proceso de paz entre representantes de los EEUU y los talibanes. A inicios de junio ellos se reunieron en Doha, en Qatar, en un intento de poner fin a 18 años de conflicto civil que destruyó al país. En los coloquios también participaron representantes de la sociedad civil y mujeres y fue delineada un “road map para la paz”. Ésta  volvió a encender las esperanzas para el futuro, si bien inmediatamente surgieron señales de crisis; en las semanas posteriores, el entusiasmo inicial cedió el paso a la máquina de la guerra, con varios ataques contra hospitales y escuelas. 

Según el p. Moretti, capellán de la embajada italiana y responsable de la missio sui iuris de Afganistán hasta el año 2015, “no se puede permanecer indiferente frente a estas tragedias que afectan a la humanidad, aunque estas sucedan a km de distancia”. Citando el Evangelio de ayer, “tan ardiente y provocador en su mensaje contra la indiferencia”, el sacerdote afirma: “La indiferencia es el cáncer de la humanidad”. “Cada atentado es un acto inhumano. Por otro lado éste se realizó en un momento de fiesta, de incipiente nueva creación y por eso es aún más inhumano”.

Para el p. Moretti, “todavía una vez más la inhumanidad de estos fanáticos demuestra que la palabra ‘Dios’ en su boca es una blasfemia. Solamente se puede rezar por estas personas, para que en Afganistán haya paz. Seguramente el atentado no no favorece para nada al recorrido de la paz. Cualquier lectura se quiera hacer, es innegable que el terrorismo está aún presente en el país. Los americanos quieren que una de las condiciones necesarias para el acuerdo de paz sea un territorio no más en manos de grupos terroristas, pero este ataque demuestra que el ISIS está todavía presente y obra”. Lo que sucedió durante la boda, “uno de los momentos más alegres en la vida de un hombre, no envía un mensaje de paz, ni una auspicio de paz. Es también sinónimo del hecho que no existe seguridad: estos grupos pueden atacar en cualquier lado, a cualquiera y cuando quieran”.

El p. Moretti, que recientemente estuvo en Kabul para seguir a los cristianos locales, narra: “La situación es angustiante, la zona verde (reservada a las embajadas, ndr) está llena de muros. Todos levantan muros, altos grises y tristes. Los mismos afganos advierten que Kabul se convirtió en una ciudad escuálida, fea. En la zona verde todas las noticias de los atentados llegan atenuados, como si no fuesen reales. Los ataques se realizan en la indiferencia más total”. (A.C.F.)

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