El Papa en el Consistorio: La gracia de un corazón compasivo

El Papa Francisco nombra 13 nuevos cardenales, de los cuales 10 son electores y 3, mayores de 80 años. La compasión “está escrita en el corazón de Cristo, está escrita desde siempre en el corazón de Dios”. “La  disponibilidad de un Purpurado a dar su propia sangre —que está simbolizada por el color rojo de la vestidura—, es segura cuando se basa en esta conciencia de haber recibido compasión y en la capacidad de tener compasión”. Asia tiene ahora 16 cardenales electores.


Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – En el Consistorio público celebrado hoy en la Basílica de San Pedro, para la creación de 13 nuevos cardenales, el Papa Francisco ha pedido, tanto para los nuevos como para los viejos purpurados, “la gracia de un corazón compasivo, para que seamos testigos de Aquel que nos miró con misericordia, nos eligió, nos consagró y nos envió a llevar a todos su Evangelio de salvación”.

En su homilía, pronunciada antes de la imposición del solideo y del anillo a los nuevos cardenales, Francisco -partiendo de la lectura evangélica proclamada (Mc 6,30-37a) -subrayó que la compasión “está escrita en el corazón de Cristo, está escrita desde siempre en el corazón de Dios… no  es una actitud ocasional y esporádica, sino constante, es más, parece ser la actitud de su corazón”, al punto de poder definirse como el “Redentor en la compasión”. 

“Esta  compasión  no ha surgido  en un momento concreto  de la historia de la salvación;  no, siempre ha estado en Dios, impresa en su corazón de Padre”. (...) “El amor de Dios por su pueblo está imbuido de compasión, hasta el punto que, en esta relación de alianza, lo divino es compasivo, mientras parece que por desgracia lo humano está muy desprovisto de ella, y le resulta lejana”.

Los discípulos, por el contrario, e incluso el sacerdote o el levita de la parábola del Buen Samaritano “a menudo demuestran no tener compasión”. De aquí deriva esta forma de vivir la Iglesia como “funcionarios” y la construcción de “estructuras de no-compasión”.  

“¿Somos  conscientes  de que hemos  sido los primeros  en ser objeto de la  compasión de Dios? Me  dirijo en particular a vosotros,  hermanos Cardenales y a los que estáis a punto de serlo: ¿Está viva en vosotros esta conciencia, de haber sido y  de estar siempre precedidos y acompañados por su misericordia?...¿Tenemos viva en nosotros la conciencia de esta compasión de Dios hacia nosotros? No es una opción, ni siquiera diría que es un “consejo evangélico”. No. Se trata de un requisito esencial. Si no me siento objeto de la compasión de Dios, no comprendo su amor. No es una realidad que se pueda explicar. O la siento o no la siento. Y si no la siento, ¿cómo puedo comunicarla, testimoniarla, darla? Concretamente:  ¿Tengo compasión de ese hermano, de ese obispo, de ese sacerdote? ¿O lo destruyo siempre, con mi actitud de condena, de indiferencia? En realidad, ¿buscando lavarme las manos? 

“La  capacidad  de ser leal en  el propio ministerio  depende también de esta  conciencia viva. También para  vosotros, hermanos Cardenales. La  disponibilidad de un Purpurado a dar  su propia sangre —que está simbolizada por el color rojo de la vestidura—, es segura cuando se basa en esta conciencia de haber recibido compasión y en la capacidad de tener compasión. De lo contrario, no se puede ser leal. Muchos comportamientos desleales de hombres de Iglesia dependen de la falta de este sentido  de la compasión recibida, y de la costumbre de mirar a otra parte, la costumbre de la indiferencia”.

“Pidamos hoy, por intercesión del apóstol Pedro, la gracia de un corazón compasivo, para que seamos testigos de Aquel que nos miró con misericordia, nos eligió, nos consagró y nos envió a llevar a todos su Evangelio de salvación”. 

Entre los 13 nuevos cardenales creados hoy, figura un asiático: Mons. Ignatius Suharyo Hardjoatmodjo, arzobispo de Yakarta (Indonesia). Los otros son: Mons. Miguel Angel Ayuso Guixot, mccj, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso; Mons. José Tolentino Medonça, archivista y bibliotecario de la Santa Iglesia Romana; Mons. Juan de la Caridad García Rodríguez, arzobispo de San Cristóbal de La Habana (Cuba); Mons. Fridolin Ambongo Besungu, o.f.m. cap, arzobispo de Kinshasa (Congo); Mons. Jean-Claude Höllerich, sj, arzobispo de Luxemburgo; Mons. Alvaro L. Ramazzini Imeri, obispo de  Huehuetenamgo (Guatemala); Mons. Matteo Zuppi, arzobispo de Boloña (Italia); Mons. Cristóbal López Romero, sdb, arzobispo de Rabat (Marruecos) y el Pbro. Michael Czerny, sj, subsecretario de la Sección de migrantes – Dicasterio para el servicio del desarrollo humano integral, que ayer fue consagrado obispo.  

También hay tres octogenarios: Mons. Michael Louis Fitzgerald, arzobispo emérito de Nepte, un gran experto en islam; Mons. Sigitas Tamkevicius, sj, arzobispo emérito de  Kaunas (Lituania) y Mons. Eugenio Dal Corso, psdp, obispo emérito de Benguela (Angola).

Al anunciar la creación de nuevos cardenales, el primero de septiembre pasado, el Papa había dicho que “su proveniencia expresa la vocación misionera de la Iglesia, que continúa anunciando el amor misericordioso de Dios a todos los hombres de la tierra”. 

De un total de 225 cardenales, solo 128 son menores de 80 años y pueden participar en un cónclave para la elección del futuro pontífice. De éstos, el 52% fue elegido por Francisco; un tercio, por Benedicto XV; y el 14%, por San Juan Pablo II.

De los 128 cardenales electores, 16 provienen de Asia; 18, de África; 4, de Oceanía; 16, de América del Norte; 7, de América Central; 13, de América de Sur; 54, de Europa.

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