Mons. Pizzaballa: contemplar la Palabra de Dios, origen de la misión

El administrador apostólico celebró ayer una misa de apertura del año académico en el Studium Biblicum Franciscanum.. Un instituto que “hizo la historia” imponiéndose “por sus descubrimientos”. En el “inclinarse sobre los libros”, advierte, encontramos “la primer respuesta al grito del mundo”.

 


Jerusalén (AsiaNews)- El Papa Francisco “instituyó un domingo dedicado a la Palabra de Dios”, un modo para “recordarse que la vida de la Iglesia, el servicio al mundo (...) debe salir de allí, de la Eucaristía y de la contemplación de la Palabra de Dios”. Es cuanto afirmó ayer Mons. Pierbattista Pizzaballa, administrador apostólico del Patriarcado de Jerusalén de los latinos, en la homilía de la misa de apertura del año académico en el Studium Biblicum Franciscanum. Subrayando el valor del estudio, el prelado recordó la obra de la Ecole Biblique, del Pontifical Biblical Institute y del Studium Biblicum Franciscanum; a estos 3 institutos mayores se agregan “centros de estudios menores” pero “no menos importantes, que se dedican a la actualización teológica y bíblica de sacerdotes y laicos que transcurren aquí períodos sabáticos”.

El Studium Biblicum Franciscanum (SBF) es una institución científica de investigación y enseñanza académica de Sagrada Escritura y de arqueología de los países bíblicos. Fue ideado por la Custodia de Tierra Santa en 1901 y opera desde 1924. Desde 1960 forma parte de la Pontificia Universitas Antonianum de Roma. Los 2 ciclos de especialización, Licenciatura y Doctorado en Ciencias bíblicas y Arqueología, tienen su sede en el convento de la Flagelación, en Jerusalén.

El SBF concede los grados académicos pontificios de Licenciatura y Doctorado en Ciencias bíblicas y Arqueología; Confiere además 3 diplomas: Superior de Ciencias bíblico-orientales y Arqueología; en Lenguas bíblicas; de Formación bíblica. En la actividad didáctica da particular importancia a las lenguas bíblicas y al contacto con el mundo bíblico-oriental. Organiza convenios y jornadas de estudio, cursos de actualización bíblico y de formación para los animadores de peregrinaciones a Tierra Santa.

Saludando al decano fray Rosario Pierri, los docentes, el personal auxiliar, estudiantes y amigos. Mons. Pizzaballa recuerda que el SBF “literalmente hizo historia” imponiéndose “por sus descubrimientos arqueológicos y los estudios” y dando “nueva luz” sobre la historia cristiana de Tierra Santa. Las numerosas instituciones religiosas, agregó, “más numerosas” del “número real de los cristianos” son “un signo evidente de vitalidad”. “En nuestra pequeña comunidad eclesial-prosigue- tenemos una presencia religiosa que es expresión de la pluralidad de las lenguas y de los carismas (...) de la Iglesia universal”. “Son tantos-afirma el administrador apostólico-las necesidades y las actividades a las cuales estamos llamados, el grito de quien espera nuestra atención, pero todo debe ser reconducido a partir de un centro”. “No es fácil y ni siquiera imposible” advierte, entender una realidad de la vida y del mundo “compleja” sin “un espacio dentro de nosotros; un espacio que es una presencia”. “Si falta esta presencia, falta el núcleo capaz de acoger, evaluar, discernir, escuchar a la realidad”, o sea “el criterio de lectura de aquello que sucede alrededor de nosotros”.

Por esto el estudio de la teología y de la exégesis o gramática acádica, del griego o siríaco, de Platón o Duns Scoto, “no son un tiempo robado a la escucha del grito del mundo” sino, por el contrario, “la primera respuesta necesaria, indispensable” para dar al mundo “la respuesta que necesita”. “El estudio sirve-observa el prelado-para dar forma y consistencia a aquel centro unificador que en nuestro corazón se debe formar alrededor de la Palabra de Dios y al conocimiento teológico de Cristo”. A cuantos quieren apurar la conclusión del curso de los estudios, concluye Mons. Pizzaballa, “que sienten lejano de su sensibilidad e inútil” él  pide en cambio “inclinarse sobre los libros” donde se encuentra la primera respuesta, seria, sólida, radical al grito del mundo. Significa llevar aquel grito a Dios, pero también escucharlo y responder según el proyecto de Dios y no el nuestro”.

 

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