Sergej Klimov, Testigo de Jehová, condenado a 6 años en los campos de Siberia
de Vladimir Rozanskij

Se lo acusa de haber organizado “actividades de asociación extremista”. Los largos interrogatorios con la policía, para forzarlo a confesar que están “involucrados en la política”, Las actividades de los Testigos de Jehová también están prohibidas en China, Corea del Norte, Turkmenistán, Irán y Arabia Saudita. Un joven ortodoxo, Aleksej Minjaylo, fue el único que se expresó a favor suyo: “Los verdaderos ortodoxos están en contra de las persecuciones religiosas; todo hombre tiene derecho a decidir por sí mismo en qué quiere creer”.


Moscú (AsiaNews) - Sergej Klimov, responsable de la comunidad de los Testigos de Jehová  de Tomsk, fue condenado a 6 años de prisión en un campo de trabajo, tras ser acusado de “organización de actividades de asociación extremista”. Sergej y su esposa, Julia (v. foto 2), fueron arrestados en el pasado mes de julio, por haber reunido a un grupo de personas en la calle con cantos, oraciones y lecturas bíblicas. Los miembros de la comunidad estaban siendo vigilados por exponentes de la sección local de la FSB, la ex KGB, que realizaron numerosos allanamientos en sus domicilios.  

Hace ya varios años que los Testigos de Jehová tienen prohibido desarrollar cualquier actividad, luego de que la Corte Suprema rusa decidiera calificarlos como una “organización extremista”. La versión de la Biblia que ellos usan también está prohibida, pues se considera que sus diferencias con la Biblia ortodoxa oficial confirmarían las tendencias extremistas de la asociación religiosa. 

Julia Klimova quedó en libertad sin recibir ninguna condena y relató que fue “amenazada y aterrorizada” por los agentes, quienes repetían continuamente, durante interrogatorios que se prolongaban por 12 horas, que “la cuestión es la política, tienen que entender que ustedes están envueltos en la política… si no nos cuentas todo, te meteremos adentro por un largo tiempo”. El marido fue condenado por ser el principal organizador de las actividades de los Testigos de Jehová de Tomsk, aunque sin precisar con exactitud cuáles eran las actividades en cuestión. Julia misma recordó que “nadie tiene prohibido cantar ni rezar”, y sin embargo, es exactamente por ello que su marido ha terminado en prisión.  

Rusia no es el único país del mundo donde se prohíben las acciones de los Testigos de Jehová: lo mismo sucede en China, Corea del Norte, Turkmenistán, Tayikistán, Irán y Arabia Saudita. El teoría, la Constitución rusa garantiza la libertad de credos religiosos, pero actualmente más de 200 exponentes de los Testigos de Jehová se encuentran arrestados o descontando condenas por pertenecer a la comunidad. 

El abogado de Klimov, Artur Leont’ev, recordó un episodio de la época de Stalin, cuando un creyente trató de defenderse citando la Constitución, y un colaborador de la KGB le respondió: “¿Con quién te crees que hablas? La Constitución es para el exterior, para ustedes solo existe el Código Penal”. Según la opinión del letrado, la misma situación se está repitiendo hoy. 

El 5 de noviembre pasado, un activista de derechos humanos, Aleksej Minjaylo, de confesión ortodoxa y que había participado en las protestas de Moscú de algunos meses atrás, realizó un piquete solitario en apoyo de los Testigos de Jehová frente a la entrada de la catedral de Cristo Salvador en Moscú, la principal iglesia del Patriarcado de Moscú (foto 1), para recordar justamente el arresto de  Sergej Klimov. Según comentó, “los verdaderos ortodoxos están en contra de las persecuciones religiosas; cada hombre tiene derecho a decidir en qué quiere creer”, como escribió en su página de Facebook.. En el manifiesto que el activista exhibió frente a la iglesia, se leía: “Ortodoxos, defendamos juntos a los Testigos de Jehová. Hace no mucho tiempo, nosotros también fuimos encarcelados por la fe”.

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