El futuro de Chipre y la convivencia islámico-cristiana, en el encuentro entre Papa Francisco y Nikos Anastasiadis
de NAT da Polis

Las dos comunidades, la greco-chipriota y la turca-chipriota, hace tiempo procuran llegar a un acuerdo, al margen de las intromisiones extranjeras, sobre todo de Turquía. Ankara ha enviado 35.000 soldados y 200.000 colonos de la Anatolia para alterar la demografía y la cultura de la isla. El presidente turco-chipriota Mustafa Akinci es visto con desprecio por  Erdogan.


Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - El Papa Francisco recibió esta mañana en una audicencia al presidente de Chipre, Nikos Anastasiadis. El encuentro se produjo en la vigilia del restablecimiento de los coloquios entre las dos comunidades de la isla, la greco-chipriota y la turco-chipriota, divididas geográficamente luego de la invasión del ejército turco en 1974.  

La invasión sobrevino luego de un fallido intento de golpe de Estado organizado por los coroneles griegos para derrocar al presidente Makarios, electo democráticamente, con la pretensión de restablecer el orden que regía anteriormente por parte de Turquía.

De hecho, con la presencia estable de 35.000 soldados turcos, la invasión culminó con la división de la isla, sobre todo luego del traslado de 200.000 colonos turcos provenientes de Anatolia, que se establecieron en el norte de Chipre, a fin de alterar el escenario del lugar desde el punto de vista demográfico y cultural. 

Antes de la invasión, sobre una población de aproximadamente 750.000 chipriotas, 130.000 (el 18%) eran de etnia turca. Actualmente, en la parte sur de la isla viven 650 greco-chipriotas y varias etnias más; en el norte de la isla viven 120.000 turco-chipriotas y 200.000 colonos de Anatolia. 

Si bien se han realizado varios intentos de llegar a una convivencia pacífica, todos culminaron en el fracaso, sobre todo en vista de la insistencia turca de mantener el contingente de 35.000 soldados turcos en un Estado miembro de la Unión Europea. 

El encuentro de hoy con el pontífice asume un valor particular, en vista de la importancia geopolítica de la isla de Chipre en el contexto medio-oriental, por ser el epicentro de intereses de las llamadas grandes potencias. 

El presidente chipriota ha informado al Santo Padre que por parte de las dos comunidades hay cierta voluntad de llegar a un acuerdo para una convivencia pacífica, al margen de las intromisiones extranjeras, particularmente de la parte turca. De esta forma, Chipre podría constituir un ejemplo de coexistencia cristiano-islámica en el accidentado panorma medio-oriental.

Hace algunos días, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan definió al presidente de los turcos chipriotas Mustafa Akinci como alguien “acabado políticamente”, por haberse atrevido a definir la presencia del ejército turco en Siria como una “invasión”, y no como un “acto de paz”. 

El presidente Anastasiadis invitó a Papa Francisco a visitar Chipre. El pontífice respondió diciendo que el próximo encuentro que tendrán será, precisamente, en la isla.

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