Hibakusha: Desde la memoria cruel de Hiroshima a la sonrisa del Papa Francisco
de Setsuko Hattori

Una sobreviviente a la bomba de Hiroshima expresa su gratitud al pontífice por su visita, sus palabras y su “sonrisa”.

 


Hiroshima (AsiaNews) – De la “sonrisa afectuosa” del Papa Francisco en Hiroshima “brotaba amor y su mensaje lo grabé en mi corazón”. Es cuanto dice la señora Setsuko Hattori, una hibakusha de Hiroshima, que AsiaNews había entrevistado en la vigilia del viaje del pontífice a Japón. La señora Hattori, de 92 años, sobreviviente a la bomba atómica de 1945, pudo seguir al Papa sólo por Tv, estando imposibilitada para moverse a causa de una enfermedad a la médula ósea. Presentamos sus consideraciones después de la visita del pontífice.

Estuve muy contenta por haber recibido la venida del Papa por segunda vez a Hiroshima. Hasta la visita de Juan Pablo II a Hiroshima (1981) había evitado narrar mi experiencia de la bomba atómica. Porque la memoria de aquellos hechos era cruel y quería olvidar. 

Pero la llegada de Juan Pablo II, hace 38 años fue para mí una ocasión de cambio.

Aquel día, cuando Juan Pablo II estaba en el Parque de la Paz, yo también estaba allá junto al grupo del cor, justo delante del Monumento de las víctimas que siempre visitaba para rezar por mi padre.

Y yo pensaba que la voz del Papa llegaba hasta mi papá.

El pedido del Papa a la paz me había estimulado y así, durante un paseo escolar, inicié a contar a los estudiantes el dolor de la falta de mi padre y la tragedia que había visto mientras escapaba. 

Esta vez vino el Papa Francisco y pude verlo sólo a través de la televisión.

De la expresión de su sonrisa afectuoso brotaba amor y su mensaje los grabé en mi corazón. Tengo un gran deseo: que los jóvenes reciban bien el sentido de su mensaje para poder trabajar por la paz.

(Se contó con la colaboración de Yurie Miyawaki)