Daca: la isla de Bhasan Char, una zona anegable, se dispone a recibir a los Rohinyás

El gobierno de Bangladés tiene intenciones de trasladar a 100.000 refugiados. El objetivo es descomprimir los campos, al borde del colapso, en la zona de Coz’s Bazar. La isla emergente surgió en el 2006, y todos los años es azotada por los monzones. ONU: “No vamos a apoyar el traslado. Queremos visitar la isla”.


Daca (AsiaNews/Agencias) – La isla de Bhasan Char, en el Golfo de Bengala, al sur de Bangladés, “se dispone a recibir a 100.000 refugiados Rohinyás”. Así lo afirmó ayer Mahbub Alam Talukder, comisario del gobierno de Daca en materia de refugiados, socorro y repatriación. La isla emergente sufre inundaciones con cierta frecuencia, y en los últimos meses se han levantado diques y terraplenes como sistema de contención. Además se construyeron viviendas, locales comerciales y mezquitas. El funcionario comenta que la isla “está lista para ser habitada. Todos los detalles se han completado”.

El proyecto de trasladar a una parte de los refugiados Rohinyás alojados en Bangladés comenzó a fines del 2018. El objetivo, descomprimir la situación en los campos de Cox’s Bazar, particularmente en el de Kutupalong, en la frontera con Myanmar. En este lugar, desde agosto del 2017, se encuentran hacinados más de 740.000 refugiados musulmanes, que huyeron tras estallar la violencia entre el ejército birmano y los militantes del Arakan Rohingya Salvation Army (ARSA).

La intención de Daca es trasladar a 100.000  personas a partir del mes de abril. La primera ministro Sheikh Hasina ha declarado en reiteradas oportunidades que Bangladés “ya no puede seguir sosteniendo la carga de los refugiados”. Por su parte, los musulmanes se niegan a repatriarse voluntariamente a Myanmar, a menos que Naipyidó garantice su “seguridad y sus derechos, reconociéndolos como ciudadanos”. Prefieren permanecer en Cox’s Bazar (donde no se les permite estudiar, los niveles de delincuenciaextremismo son altísimos y los sistemas sanitarios, pésimos) antes que regresar al territorio birmano.  

Por el momento, los medios y las agencias internacionales tienen prohibido el ingreso a la isla. Saleh Noman, un periodista bangladesí freelance, que recientemente visitó el área, informa que ha visto “un mercado con 10 puestos de artículos alimenticios y algunos vendedores de té al borde la calle. Otros vendían pescado y hortalizas”. 

El ejército de Bangladés ha gastado millones de dólares, cuando menos 280, para apuntalar la isla emergente. Se precisa hacer una hora en ferry para llegar a esta localidad, que ha sido criticada por refugiados y expertos, ya que cada año sufre el azote de las lluvias del monzón. Además, siendo Bhashan Char una tierra emergente surgida recientemente, en el 2006, se cuestiona su capacidad de resistir los embates de las ráfagas y las inundaciones provocadas por el monzón.

Mostofa Mohamamd Sazzad Hossain, vocero del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en Bangladés, afirma que la agencia “no respaldará el traslado y se aguarda la posibilidad de visitar la isla”, luego de que las autoridades cancelaron una expedición en noviembre del año pasado.  

Sin embargo, un operario que ha trabajado en el proyecto de obras afirma, tras el anonimato, que “las infraestructuras son de excelente calidad. Jamás se ha visto una aldea en Bangladés con obras tan bien hechas. Hemos construido viviendas multi-familiares, hospitales, mezquitas, escuelas, campos de juego y rutas. Hay sistemas alimentados con energía solar y plantas potabilizadoras de agua. Hemos levantado edificios sólidos, firmes, que pueden ser usados como refugios anti-ciclónicos y también hemos plantado muchos árboles”.

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