Con flores y chocolates, los saudíes celebran San Valentín, la fiesta ‘haram’

Tras año de vedas y represión por parte de la policía religiosa, los jóvenes ahora pueden festejar este día. La palabra amor ya no es considerada un tabú. Los periódicos del reino recomiendan regalos y restaurantes para la fecha. Sin embargo, detrás de la apertura, continúa la represión, que afecta, sobre todo, a las mujeres.


Riad (AsiaNews) -  Tras años de vedas, represiones y mucho intervenir por parte de la policía religiosa, por primera vez, este año los saudíes podrán vivir libre y abiertamente el Día de San Valentín, la fiesta de los enamorados. Un giro impensable hasta hace pocos días, y que también es celebrado por los principales periódicos del reino ultra-conservador wahabita, como ArabNews, que ofrece una lista de “regalos ad hoc” para la fecha, y recomendaciones sobre restaurantes en Riad y Yedá, donde pasar una velada romántica en pareja. 

Desde hace días, ciertas palabras como amor - y hay quien se siente impulsado a hablar también de “lujuria” - ya no son consideradas un tabú. Aún cuando por décadas, la festividad fue considerada “harem”, es decir, un pecado, y estuvo prohibida según los preceptos del islam. Las vidrieras de los negocios están pobladas de arreglos florales, regalos (sobre todo, de oro y joyas) y los clásicos bombones de chocolate, infaltables para la ocasión. 

El cambio sobrevino en los últimos dos años, pero también y sobre todo gracias a la apertura de una personalidad religiosa musulmana de primera línea, que definió San Valentín como un “evento social positivo”. Un giro que ha sido posible gracias a las reformas sociales promovidas por el número dos del reino, Mohammad bin Salman, fruto de una “liberalización” en el vestuario que contrasta notoriamente con las mayores restricciones en el ámbito político e institucional. 

En el pasado, los floristas se veían obligados a esconder las rosas rojas, símbolo de la fiesta y cuya venta solía equipararse con la venta de droga(!), para evitar ser el blanco de burlas de la policía religiosa. Los restaurantes tampoco solían estar dispuestos a recibir parejas, salvo que se comprobase la unión conyugal. Además, las autoridades presionaban a los propietarios para que rechazasen las reservas para cumpleaños y aniversarios. 

Hoy sucede lo contrario: en los periódicos, uno puede encontrar recomendaciones sobre los mejores locales para celebrar la fiesta, siguiendo el refrán muy común, según el cual “el camino hacia el corazón pasa a través del estómago”. Desde un restaurante japonés en Riad, rodeado de una atmósfera “romántica”, pasando por el mirador de la torre de Al-Faisaliah, la cocina armenia, o el local con música en vivo y el festejo al aire libre, son muchas las propuestas - para todos los bolsillos - para celebrar un evento especial. 

Sin embargo, pese a una (parcial) apertura de la sociedad saudí, no faltan los riesgos, vinculados a un sexismo que aún sigue muy difundido y que continúa azotando sobre todo a las mujeres, que son consideradas esposas y madres, ante todo. “Las mujeres aún viven con terror” cuenta Samirah [la mujer solo brinda su nombre de pila por temor a las represalias, ndr], porque el sexo fuera del matrimonio sigue siendo un delito, castigado por el Código Penal. Son peligros que también afectan a los hombres: Nasser, de 25 años, cuenta que el año pasado, vieron a un amigo suyo besando a su compañera en un local. Y el dueño enseguida los filmó y comenzó a gritar: “¡Qué hacen! Esto es harem (está prohibido)”. 

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