Fang Fang: en la lucha contra el virus, el Partido debe agradecer al pueblo, y no al revés

Los verdaderos héroes son los ciudadanos que se han quedado en sus casas, y los médicos, enfermeros y voluntarios. Los responsables de la demora en la respuesta a la crisis deben presentar su dimisión y ser juzgados por la ley.

 


Beijing (AsiaNews) – La conocida autora china Fang Fang ataca la arrogancia del Partido Comunista, que ha pedido a los ciudadanos de Wuhan que agradezcan a las autoridades por su respuesta ante la crisis epidémica. La campaña de “educación en la gratitud” fue lanzada en la vigilia de la visita del presidente Xi Jinping, el 10 de marzo pasado. Para algunos, la iniciativa del grupo dirigente refleja el pensamiento feudal de la democracia china: “El pueblo siempre debe mostrar gratitud por cualquier cosa que haga el gobierno, a pesar de que la propaganda afirme que son los gobernantes los servidores de la gente”. A continuación, un extracto de la reflexión de Fang Fang, publicada en Caixin el 12 de marzo (Traducción de AsiaNews).

 

En las conversaciones de estos últimos días, una palabra que surge con frecuencia es “gratitud”. Funcionarios de alto nivel piden a la gente de Wuhan que demuestra gratitud hacia el Partido Comunista y hacia el país. Este modo de pensar me resulta sumamente extraño. El nuestro debiera ser un gobierno del pueblo; éste solo existe para servir a la gente. Los funcionarios del gobierno trabajan para nosotros, y no al revés. No entiendo por qué nuestros líderes parecen extraer una conclusión exactamente opuesta. 

Como dijo el Prof. Feng Tianyu, de la Universidad de Wuhan: “Cuando se trata de agradecimientos, jamás hay que invertir el vínculo de las personas con sus soberanos”. Feng recuerda que para Marx, un pueblo que mira a los soberanos como benefactores es un pueblo que se arrodilla. En el año 1875, en su “Crítica al programa de Gotha”, el filósofo alemán escribió que detestaba la socialdemocracia al estilo nacional de Ferdinand Lassalle, y que era preciso educar seriamente a la gente en la idea de nación. 

Siendo que Feng goza de un gran respeto en Wuhan y en la provincia de Hubei, ¿acaso podemos presumir tranquilamente que el actual grupo dirigente prestará atención a sus palabras?  

Sí, debemos estar sinceramente agradecidos de que la epidemia esté mayormente bajo control. Pero los que debieran ponerse de pie y decir gracias, son los que están en el gobierno. Las autoridades deben agradecer a las miles de familias que han visto morir a sus seres queridos, a causa de la epidemia. En este desastre inesperado, que ni siquiera les ha dado una mínima posibilidad de garantizar un funeral digno a sus parientes difuntos, ellos han soportado un gran dolor y han puesto en práctica una moderación que es admirable. Entre ellos, prácticamente nadie ha protestado. 

El gobierno debe agradecer a los más de 5.000 enfermos graves, que aún yacen en los hospitales, debatiéndose entre la vida y la muerte. Su tenacidad y persistencia han impedido que el listado de muertos crezca más rápido aún.  

El gobierno debe agradecer a los 40.000 médicos, locales y llegados [a Wuhan] de otras partes de China, por haber arrancado de las garras de la muerte una vida tras otra, poniéndose en riesgo en primera persona. 

El gobierno debe agradecer a los organizadores, trabajadores y voluntarios por haber corrido por cada calle y por cada callejón durante el bloqueo. Sin ellos, está ciudad no habría podido funcionar jamás. 

Y el gobierno debe estar sumamente agradecido a los 9 millones de ciudadanos de Wuhan, que permanecieron encerrados y jamás se atrevieron a salir de casa. De no ser por su disponibilidad a superar graves dificultades y cooperar con las autoridades, jamás habríamos podido controlar la epidemia. 

Ahora que hemos llegado a este estadio, no hay palabra que puede describir en su justa medida los sacrificios del pueblo de Wuhan. Y al gobierno le digo que frene su arrogancia y que diga, humildemente, gracias, a sus patrones -en este caso, los millones de habitantes de la ciudad. 

Ahora es el mejor momento para reflexionar sobre lo sucedido y para indagar sobre las responsabilidades de cada quien.

Un gobierno sensible y plenamente consciente, que comprende el deseo de consuelo de su gente, crearía rápidamente un grupo de investigación e iniciaría una reconstrucción detallada de la epidemia, de principio a fin, para descubrir quién perdió la ocasión de detenerla antes; quién decidió ocultar la verdad al público; quién cubrió todo para salvarse el pellejo: y quién decidió que la vida de las personas venía después de lo políticamente correcto.

¿Cuántas personas contribuyeron a crear este desastre? Los ciudadanos tiene que saber, cuanto antes, quién es el responsable. 

Al mismo tiempo, a los dirigentes de alto perfil, a los responsables de la propaganda y de la salud, además de a los trabajadores de los medios y funcionarios de hospitales donde hubo un gran número de muertos, a todos ello, el gobierno debiera solicitarles de inmediato un  examen de conciencia; que dimitan voluntariamente de sus cargo si engañaron al público o causaron víctimas inútiles. La ley decidirá si sus acciones constituyen un delito. 

Sin embargo, tengo la impresión de que pocos funcionarios del gobierno chino reflexionan sobre su mal desempeño, y menos aún, renuncian voluntariamente a causa de ello. En ese caso, lo mínimo que el público puede hacer es escribir una petición, solicitando la dimisión de los funcionarios que consideran la política como su linfa vital, pero tratan la vida de las personas como basura. ¿Cómo es posible que los que llevan las manos ensangrentadas continúen acusando a la gente de Wuhan y Hubei? Supongamos que 10 o 20 funcionarios entregaran su dimisión voluntaria, ¿no probaría, acaso, que nuestro actual grupo dirigente aún conserva una pizca de conciencia?

Esta noche recibí un mensaje de un renombrado autor. Dice algo muy profundo: “¿Quién se habría esperado otra catástrofe en Wuhan?” A futuro, esa maravillosa palabra, “gratitud”, ¿habrá de volverse sucia y vulgar? Y en el tiempo presente, ¿será demasiado sensible para el debate público?

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