La pandemia está fortaleciendo a la sociedad civil china
de Willy Lam

Xi Jinping ha aprovechado la ocasión para azotar a la naciente sociedad civil china. El presidente chino usa la crisis epidémica para favorecer a sus protegidos. Los intelectuales y activistas hacen sentir su voz. Cada vez que el Partido-Estado comete un error, ofrece a los chinos la oportunidad para emanciparse.

 


Hong Kong (AsiaNews) – “Si el régimen hubiera contado la verdad sobre la epidemia de coronavirus, en China habría muchas menos víctimas”. Es el pensamiento de tantísimos exponentes de la sociedad civil china. Xi Jinping ha aprovechado la pandemia para favorecer la carrera política de algunos protegidos suyos y para castigar el disenso. Los intelectuales levantan la voz. Xu Zhangrun: “Todos son iguales frente a la pandemia”. Wang Yu: “La muerte repentina de Li Wenliang hizo entender a muchos en China que este régimen le teme a las personas que dicen la verdad”. El disenso resiste a los ataques del Partido-Estado. El análisis del periodista y politólogo Willy Lam. Por gentileza de la Jamestown Foundation (traducción de AsiaNews).

 

Introducción

De acuerdo con las cifras brindadas por las autoridades de la República Popular de China (RPC), la pandemia de coronavirus llegó a su pico a principios de marzo. Al día siguiente del único tour de inspección realizado por el Secretario general del Partido Comunista Chino (PCC), Xi Jinping, en Wuhan, epicentro del brote, el 10 de marzo, las estadísticas oficiales indicaban que sólo se registraban ocho nuevos casos en la ciudad - y solo 15 en toda China.  Siempre ateniéndose a los números oficiales, el 25 de febrero los nuevos casos de Covid-19 confirmados tenían su origen en el exterior más que dentro del país (OMS, 26 de febrero). Con ello, al menos desde un cierto punto de vista, la autoridad y el prestigio de Xi parecen haber quedado a salvo.

Aún así, intelectuales públicos, periodistas, informadores y otros miembros de la sociedad civil han insistido en que si Xi hubiera estado al tanto del brote desde el día uno —y si se hubieran transportado a la provincia de Hubei las instalaciones y el equipamiento adecuado en tiempo y forma - el número de casos en China hubiera sido considerablemente menor que 80,000 y sin lugar a dudas, el número de muertos mucho menor a 3,199, según las cifras oficiales registradas al día 15 de Marzo (Economic Times, 15 de marzo; Straits Times, 12 de marzo).

En un momento en el cual buena parte de China se encuentra bajo un régimen cuasi-marcial, Xi ha aprovechado la oportunidad para atacar a la naciente sociedad civil china. Un numeroso grupo de intelectuales pusieron en riesgo su seguridad al elogiar la contribución del difunto Dr. Li Wenliang (李文亮), de Wuhan, uno de los primeros en denunciar y exponer la gravedad del coronavirus. El 30 de diciembre, Li figuró entre los primeros profesionales de la Medicina que advirtieron sobre la existencia de un brote viral; más tarde, él cayó víctima de una neumonía asociada al Covid-19 y falleció el 6 de febrero (Radio French International, 20 de febrero; BBC Chinese Service, 7 de febrero). Intelectuales de fama pública, como el Prof. de Derecho Xu Zhangrun (许章润) de la Tsinghua University y el experto en Derecho Constitucional y activista de derechos humanos, el abogado Xu Zhiyong (许志永) desaparecieron (Chinese PEN, 20 de febrero; Radio Free Asia, 19 de febrero).

Las reuniones de las instituciones de la sociedad civil, así como las iglesias oficialmente reconocidas y aquellas clandestinas, también fueron suprimidas, alegando la restricción de las asambleas públicas  (Christian Times (HK), 20 de marzo). El aparato policial estatal también sacó partido del clima de cuasi-toque de queda para condenar a 10 años de prisión a un librero de Causeway Bay, en Hong Kong, Gui Minhai (桂敏海), quien fue detenido por primera vez en Tailandia, en el 2015, por publicar una serie de libros que la aristocracia roja del PCC consideró embarazosos. Aunque Gui no tiene nada que ver con la pandemia, la dureza de la sentencia pareció ser una advertencia, dirigida a los intelectuales que se atrevieran a exponer el trato que el PCC reserva a los que defienden la libertad de expresión  (HKEJ.com, 25 de febrero; Apple Daily, 25 de febrero).

 

Xi Jinping usa la crisis para promover a sus protegidos 

En China, los pioneros de la naciente sociedad civil también se han centrado en el hecho de que Xi ha sacado partido de la pandemia para elevar políticamente a una horda de funcionarios que trabajaron con él en sus primeros años, en Zhejiang y Fujian. (Xi se desempeñó como funcionario de media-alta categoría en Fujian, desde 1985 a 2002, y como Secretario del Partido en Zhejiang entre el 2002 y el 2007.) Varios funcionarios considerados protegidos de Xi han sido promovidos durante la lucha contra la pandemia. El caso más resonante es el ascenso del alcalde de  Shanghai, Ying Yong (应勇), a Secretario del Partido en Hubei. (El rango de secretario del partido es superior al de gobernador o alcalde). De la misma manera, Wang Zhonglin (王忠林), ex secretario del partido en Jinan (la capital de la provincia de Shandong), ha sido transferido a Wuhan, como secretario del partido (China Brief, 28 de febrero). Si bien en apariencia fue un movimiento lateral,  lo cierto es que Wang Zhonglin ha obtenido un ascenso, ya que el cargo de Wuhan es de un perfil mucho mayor. 

También han visto incrementar su suerte política dos cuadros de primera línea en la vanguardia de la gestión de la pandemia en Wuhan: la socia de Xi y Vice-Premier Sun Chunlan (孙春兰) y el Secretario General de la Comisión Político-legal central, Chen Yixin (陈一新). Sun está a cargo del Grupo de Comando central (中央指導組長, Zhongyang Zhidao Zuzhang) que se ocupó de la gestión de la pandemia en Hubei y Chen es su suplente.  Una serie de cuadros cercanos a Xi, que son oriundos de provincias costeras o centrales y a quienes se les asignó la tarea temporaria de brindar asistencia a Hubei, también son estrellas en ascenso (Ming Pao, 13 de marzo; Apple Daily, 7 de marzo; HK01, 22 de febrero).

Numerosos intelectuales y “reporteros ciudadanos” han criticado el modo en que altos funcionarios como Xi y como la Vice-Premier Sun han procurado capitalizar políticamente su tour por Wuhan. Recién el 10 de marzo, cuando la situación de la pandemia logró estabilizarse en Wuhan,  Xi hizo un viaje para inspeccionar la ciudad. Dio mucho que hablar el hecho de que las autoridades desplegaran miles de efectivos, tanto de la Policía Armada del Pueblo como de la policía metropolitana, para “proteger” a Xi, quien siempre se mantuvo a una distancia más que segura de los trabajadores de la salud y de los habitantes de Wuhan, a quienes se suponía debía alentar y alegrar (Apple Daily, 14 de marzo; Radio Free Asia, 10 de marzo). Las voces de la sociedad civil se hicieron escuchar con fuerza cuando Sun visitó el distrito de Qingshan, en Wuhan, el día 5 de marzo. Aunque Sun se mantuvo a distancia de los habitantes comunes, una docena de lugareños que viven en los pisos más altos del distrito residencial comenzaron a gritar: “¡Falso! ¡Falso! ¡Todo es falso!”.Aparentemente se referían a las promesas efectuadas por el equipo de Sun, de que garantizaría la disponibilidad de comida y los bienes de primera necesidad a cada familia de la ciudad en cuarentena (BBC Chinese Service, 6 de marzo; Radio Free Asia, 5 de marzo).

 

La sociedad civil hace sentir su voz 

Aparentemente, los actores de la sociedad civil china - encabezada por intelectuales, abogados por los derechos humanos, y feligreses de las comunidades clandestinas - están sufriendo una represión draconiana. Aún así, un importante número de valientes activistas ha desafiado la censura y la opresión para hacer sentir su voz. El Prof.  Xu Zhangrun de la Tsinghua University y una docena de distintos intelectuales de público renombre han publicado un llamamiento en la web, en el cual afirman que “la libertad de expresión comienza hoy”. Además de exigir un trato adecuado para las víctimas de la pandemia, los que firman la petición piden la institución del Día en memoria del Dr. Li Wenliang, como el Día Nacional de la Libertad de Expresión. En un artículo titulado “Un pueblo enojado ya no tiene miedo”, el Prof. Xu increpa al Presidente Xi  por querer ganar notoriedad con el control férreo de la lucha contra la pandemia en toda la nación. “No tiene vergüenza, porque sus palabras y lo que está en su corazón no coinciden”, escribió Xu (HKCNEWS, 20 febrero).

Fundador, junto a otros, del influyente Movimiento del Ciudadano Nuevo, el experto en materia constitucional Xu Zhiyong (no guarda relación con Xu Zhangrun) le pidió a Xi que simplemente dé “un paso al costado”. Antes de su desaparición, el 15 de febrero, Xu escribió un artículo en el cual critica a la plana de líderes. El texto dice: “En sus corazones, no existe el concepto del bien y del mal, no tienen conciencia, no hay líneas de base y tampoco naturaleza humana”  (VOA Chinese Service, 8 de marzo; Radio French International, 23 de febrero). La reconocida abogada por los derechos humanos Wang Yu (王宇), en declaraciones a la prensa extranjera, dijo que “un régimen autoritario se apoya en dos cosas: las leyes y la violencia”.  Luego dijo que “la muerte repentina de Li Wenliang ha hecho que la gente comprenda que este régimen le teme a las personas que dicen la verdad”, y “no solo fue encubierta la pandemia, la muerte de Li Wenliang tampoco fue transparente”. (Apple Daily, 6 de marzo; DW, 13 de febrero).

El ataque más despiadado contra Xi provino de la pluma de Ren Zhiqiang (任志强), el conocido ex CEO de una gran corporación, que también es miembro del Partido Comunista. En un artículo del 23 de febrero que se cree fue escrito por un popular comentarista de Internet, Ren definió - sin nombrarlo - a un máximo funcionario como “un payaso que insiste en permanecer como emperador pese a que le han quitado su ropa”. Desde el 12 de marzo que no se sabe nada de Ren, pese a que muchos amigos suyos han tratado de localizar su paradero. El artículo en cuestión tuvo amplia circulación en las redes sociales, antes de ser retirado abruptamente. Señalaba que el escalón superior del PCC estaba afrontando una “crisis de gobernanza”, y que la censura mediática demoró la posibilidad de salvar víctimas del Covid-19 al inicio de la pandemia, en el mes de diciembre. (SCMP, 15 de marzo; Reuters, 15 de marzo; Radio French International, 11 de marzo).

¿Cuál es el motivo por el cual lo que algunos intelectuales llaman la “emancipación de la sociedad civil” ha alcanzado tal nivel de resonancia entre la gente? Tal como señala el Prof. Xu, frente a una pandemia todos se vuelven iguales. Más significativa aún es la toma de conciencia, de que  encubrir los hechos no sirve sino para volver más letal la pandemia, tanto en China como en el exterior. Algunos internautas chinos se colocaron máscaras con la leyenda “libertad de expresión” (言論自由, yanlun ziyou), y se tomaron fotos, que luego fueron publicadas en sitios web de China, Hong Kong y del extranjero (The Initium, 25 de febrero; Apple Daily, 7 de febrero).

 

Conclusiones

Cada vez que el partido-Estado comete errores, brinda una oportunidad para la emancipación del pensamiento entre los elementos de la sociedad civil, como los intelectuales y los abogados de derechos humanos. ¿Recuerdan el terremoto del 2008 en Wenchuan, en la Provincia de Sichuan? Según las estadísticas oficiales, murieron 69,277 personas y otras 17,923 desaparecieron; sin embargo, el saldo de pérdida de vidas según las estadísticas no-oficiales trepó hasta 300,000. Es más, las autoridades jamás se dirigieron a cientos de edificios pobremente construidos conocidos como “tofu” (BBC Chinese, 10 mayo de 2018; New York Times Chinese Edition, 10 mayo de 2018). No por nada aquél año 2008 fue llamado el “Año Inaugural de la Sociedad Civil” (BBC Chinese Service, 7 de mayo 2018; China.com.cn, 20 mayo 2008). Fue entonces cuando intelectuales de renombre como Ai Weiwei y Tan Zuoren arriesgaron ser apaleados por la policía a raíz de sus investigaciones detrás de los edificios “tofu”, complejos habitacionales construidos con materiales de pésima calidad.  Otros perdieron su trabajo y su libertad mientras intentaban compilar una lista completa de los estudiantes de primaria y secundaria que murieron en la tragedia. Las contribuciones voluntarias destinadas a las víctimas del terremoto de Wenchuan se estiman, en total, en 69 millardos de yuanes (Radio French International, 12 de mayo; The Initium, 12 de mayo de 2018).

Durante la pandemia de Wuhan, cientos de informadores y otros pioneros de la sociedad civil sufrieron un trato brutal en manos del aparato de la policía-Estado. Además de imponer medidas de censura draconianas, las autoridades detuvieron a cientos de médicos, periodistas y “reporteros ciudadanos”, por el solo hecho de decir la verdad a los sitios web del exterior con base en China o en las plataformas de las redes sociales. Aún así, sus voces no fueron silenciadas, y su sacrificio y valentía dan fe del continuo y creciente desarrollo de una sociedad civil china atrofiada.  

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