Covid-19, ‘Sanar juntos y unidos’: los obispos consagran las Filipinas a la Virgen

Coincidiendo con la festividad de Nuestra Señora de Fátima, los prelados encomiendan el país al Inmaculado Corazón de María, en la lucha contra el coronavirus. Mons. Valle ruega por la curación de los enfermos, y pide fuerza y protección para quienes trabajan en primera línea. La ceremonia fue transmitida en la web y en los medios católicos. Al día de hoy, hay más de 12.000 infectados y 806 víctimas. 


Manila (AsiaNews/CBCP) - En las Filipinas, la Iglesia Católica ha consagrado el país al Inmaculado Corazón de María, la Madre de Jesús, para que lo proteja de la pandemia del nuevo coronavirus, que continúa propagándose por el archipiélago, causando contagios y víctimas. Siguiendo las iniciativas tomadas por varios obispos y conferencias episcopales en el mundo, la jerarquía eclesiástica local encomendó el futuro de la nación y del mundo entero en las manos de la Virgen. 

El arzobispo Rómulo Valles, presidente de la Conferencia Episcopal, guió la ceremonia de consagración, que se celebró el 13 de mayo pasado, fecha de la festividad de Nuestra Señora de Fátima. Los prelados invocaron la intercesión de la Virgen María, para que pueda “curar” a los enfermos de Covid-19 y asegurar “fuerza y protección” para los que trabajan en primera línea para combatir la enfermedad. 

“Rezamos todos unidos, como si fuéramos una sola persona”, subrayó Mons. Valles. “Sanaremos todos unidos - agregó -, renovaremos el mundo, siendo una sola cosa, a través de este acto de consagración”. Imploremos, concluyó el prelado, “la gracia y la misericordia del Señor, para que pueda poner fin a la pandemia de coronavirus”. 

La ceremonia fue transmitida y difundida por la red en diferentes plataformas sociales y de Internet católicas, ya que las celebraciones en las iglesias siguen suspendidas en el marco de las medidas adoptadas por el gobierno para limitar la circulación del virus. En el pasado, los obispos de las Filipinas ya habían decidido consagrar la nación al Inmaculado Corazón de María, como se hizo en 1985 para “sanar” el país y garantizar “verdadera libertad y paz” en los tiempo de Fernando Marcos. Tres años más tarde, la ceremonia devino la ocasión para “un feliz agradecimiento”, después de los difíciles años de la dictadura. 

En estos “tiempos extraordinarios”, concluyó Mons. Valles, la invocación a la Madre de Jesús y la consagración adquieren “un sentido de urgencia” aún mayor. “Este es un tiempo oportuno para reflexionar sobre la situación actual que vive el mundo”, y hallar nuevos modelos de convivencia y desarrollo. 

En las Filipinas, al día de hoy se registran más de 12.000 casos del nuevo coronavirus y las víctimas confirmadas suman 806.

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