Papa: Construir el mañana haciendo tesoro de la ‘energía positiva’ testimoniada durante la emergencia Covid-19

El Papa Francisco recibió en audiencia a personal médico de Lombardía y de otras regiones afectadas por el coronavirus. Doctores, operadores fueron las “columnas portantes” de la sociedad, para “alimentar la fraternidad y la convivencia civil”. “El espíritu apostólico de tantos sacerdotes, que permanecieron junto a su pueblo en el compartir premuroso y cotidiano”.

 


Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – “Es necesario construir el mañana” de la pandemia. Por esto, “ahora es el momento de hacer tesoro de toda esta energía positiva” testimoniada por doctores, enfermeros, voluntarios y sacerdotes, que han testimoniado “un amor generoso y gratuito” también a costa de la propia vida. El Papa Francisco exhortó así a un grupo de médicos, enfermeros, operadores sanitarios que él recibió hoy en audiencia. La mayor parte de ellos provenía de Lombardía, la región italiana más afectada por el nuevo coronavirus, pero estaban presentes personas de otras regiones también. En la audiencia formaron parte 

también los obispos lombardos y el de Padua, en representación del Vo’ Euganeo, el pueblo reconocido como el primer foco del virus junto a Codogno.

“Es necesario construir el mañana”, dijo el pontífice, “esto exige compromiso, la fuerza y la dedicación de todos. Se trata de repartir de los innumerables testimonios de amor generoso y gratuito, que dejaron una marca indeleble en las conciencias y en el tejido de la sociedad, enseñando cuanto se necesario la cercanía, la atención, el sacrificio para alimentar la fraternidad y la convivencia civil.

De este modo, podremos lograr salir de esta crisis espiritualmente y moralmente más fuertes; y esto depende de la conciencia y de la responsabilidad de cada uno de nosotros”.

“Dios- continuó- nos creó para la comunión, para la fraternidad y ahora más que nunca se demuestra ilusoria la pretensión de apuntar todo sobre sí mismos, de hacer del individualismo el principio-guía de la sociedad. Pero estemos atentos,porque apenas pasó la emergencia, es fácil recaer en esta ilusión. Es fácil olvidar rápidamente que necesitamos de los otros, de alguien que se ocupe de nosotros, que nos dé coraje. Olvidar que, todos, necesitamos un Padre que nos tienda la mano. Rezarlo, invocarlo, no es una ilusión; ilusión es pensar ¡que no lo necesitamos! “La oración es el alma de la esperanza”.   

En el discurso el Papa recordó ante todo los testimonios dados por los médicos, enfermeros y operadores sanitarios, que “fueron signo visible de humanidad que calienta el corazón. Muchos de ellos se enfermaron y lamentablemente algunos murieron en el ejercicio de la profesión”, a menudo acompañando hasta el límite de la muerte a los enfermos aislados de sus familiares. El Papa los definió “una de las columnas portantes del entero país”. “Estos operadores sanitarios-agregó- sostenidos por la solicitud de los capellanes de los Hospitales, han testimoniado la cercanía de Dios a quien sufre; fueron los silenciosos artesanos de la cultura de la proximidad y de la ternura”.

Francisco también recordó “el celo pastoral y la solicitud creativa de los sacerdotes que han ayudado a la gente a continuar el camino de la fe y a no permanecer sola frente al dolor y el miedo”. El también citó a algunos “sacerdotes adolescentes” que no obedecieron las indicaciones de seguridad para prevenir los contagios, sino en la casi totalidad los sacerdotes fueron “padres”, no “adolescentes”. “He admirado-continuó- el espíritu apostólico de tantos sacerdotes, que permanecieron junto al pueblo en el compartir premuroso y cotidiano: fueron signos de la presencia consoladora de Dios. Lamentablemente no pocos de ellos fallecieron. También entre ustedes hay algunos sacerdotes que se enfermaron y gracias a Dios se curaron. En vosotros agradezco a todo el clero italiano, que dio prueba de valentía y de amor a la gente”. 

 

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