El desfile de la Victoria, la pandemia y las vacunas
de Vladimir Rozanskij

Las ceremonias se desplazaron del 9 de mayo hasta hoy a causa de la pandemia. Pero en muchas ciudades no hay manifestaciones o se realizan por la mañana temprano sin público. El virus se difunde en Chechenia y en el Cáucaso, en Siberia y en la Rusia asiática: difícil la recolección de datos. En la universidad Sechenov, en la capital, iniciaron los test de la vacuna en 20 voluntarios. 

 


Moscú (AsiaNews)- Hoy, 24 de junio se realiza por fin en Rusia el gran desfile de la Victoria, en memoria de los 75 años de la finalización de la “Gran Guerra Patriótica”, postergada la fecha “canónica” del 9 de mayo por la pandemia de Covid-19. La fecha de junio recuerda por otro lado el “primer desfile”, cuando los vencedores de Berlín desfilaron en la Plaza Roja al retorno a la patria.

Pero,mientras tanto la epidemia de coronavirus, está lejos de ser superada, si bien hay una ligera disminución de los números totales (casi 7.500 casos en las últimas 24 horas, con poco más de 100 decesos). De Moscú y de las grandes ciudades, donde la curva aparece en evidente disminución, el virus se está expandiendo en varias regiones y periferias del país, a menudo frente a graves carencias de servicios sanitarios locales y de instrumentación de protección y en algunos casos la población rechaza cumplir las rígidas normas de aislamiento. En muchas regiones es también difícil la recolección de los datos sobre los infectados, los muertos y los curados, sobre todo en las zonas caucásicas de Rusia como Chechenia, Inguscezia,  Kabardino-Balkaria, Ossezia del norte y la región de Krasnoyarsk, pero también en varias partes de Siberia y de la Rusia asiática en general.

En Kyzyl, capital de la república de Tuva en Siberia centro-meridional, con 112 mil habitantes, por orden del intendente desde ayer se detuvo todo el transporte público por tiempo indefinido, frente a un creciente número de casos positivos al ritmo de 140-150 por día y a las dificultades de los hospitales ciudadanos en el hacer frente a la epidemia. Los habitantes de la ciudad por ahora no se adaptaron a las medidas de la cuarentena, considerando el calor excepcional de estos días en Siberia.

En Moscú proceden a un ritmo rápido las experimentaciones para la producción de una vacuna anti-Covid. Los primeros 20 voluntarios enrolados para los test en la universidad Sechenov, lamentan violentos dolores de cabeza y fuertes aumentos de la temperatura corpórea. El instituto emitió un comunicado tranquilizador, afirmando que se trata de reacciones previstas y temporáneas, que desaparecen en 24 horas. Elena Smolarchuk, directora del centro clínico de la universidad, declaró que “la reacción a las pruebas de la vacunas can dentro de los estándares, pero sólo al final  de los análisis inmunológicos comprenderemos la eficacia de los preparados”. Los voluntarios son huéspedes de la estructura en habitaciones confortables de uno o dos camas, bajo observación de los especialistas, donde permanecerán por al menos un mes; los rusos confían obtener la vacuna  dentro del mes de septiembre.

A causa de la pandemia, los desfiles del 24 de junio se desarrollan por lo tanto en una atmósfera más bien surrealista. En algunas ciudades fueron anulados, en otras se realizan a la mañana temprano y sin público. Moscú en cambio expresa todo su deseo de exaltar la gran Victoria, como ya augurado en la intervenciones del presidente Vladimir Putin y del patriarca de Moscú Cirilo (Gundjaev) nella visita común o “inauguración” de la catedral de la Victoria en el parque “Patriot” de Moscú, solemnemente consagrada el 14 de junio y la sucesiva visita al anexo museo o complejo memorial que lleva por título “La calle de la memoria”.

Putin definió la memoria de la Gran Guerra patriótica como “absolutamente sagrada”. El patriarca se congratuló con los militares presentes por “la fecha memorable del 22 de junio”, día de la invasión nazi con la gigantesca “Operación Barbarroja” de 1941, “un día trágico y al mismo tiempo solemne para todos nosotros”. Estas palabras, por otro lado, suscitaron fuertes perplejidades en la opinión pública, siendo más bien siniestro el augurio citando el día de la invasión, cuando el mismo Stalin se escondió por miedo, antes de reaccionar unos días después. El 22 de junio fue igualmente colocado en el calendario civil ruso como el “Día de la memoria y la aflicción”, subrayando una característica muy rusa en el asociar las grandes victorias a los grandes sufrimientos.

Las estadísticas de los sondeos realizados en los días pasados confirman que casi el 90% de los rusos se define “patriota”, pero dentro de las afirmaciones genéricas se revelan también muchas críticas, que lamentan las carencias del sistema sanitario, de la instrucción y de varios servicios sociales, que el Estado hace más fatiga en garantizar. La embriaguez patriótica se concluirá el 1° de julio con el referéndum (parcialmente virtual) sobre las modificaciones de la Constitución, donde se prevé un éxito favorable descontado, pero también un bajo porcentaje de votantes.

 

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