Reforzar la identidad cristiana y la cultura caldea: los desafíos del nuevo obispo de Zakho
de Dario Salvi

El Pbro. Felix Dawood al-Shabi guiará la eparquía, que ahora se diferencia de la de Amadiya, a propuesta del patriarca Sako. Se trata de un área estratégica para el comercio con Siria y Turquía, además de ser “el corazón del mundo caldeo”. A los fieles, se les pide tener “ánimo y esperanza”; a los católicos de Occidente, “sostener a los hermanos que sufren”. 


Roma (AsiaNews) - Valorizar “la identidad y las raíces” cristianas y reforzar la pertenencia cultural, en la Iglesia y en la comunidad caldea: son estos los objetivos que se ha prefijado el Pbro. Felix (Saeed) Dawood al-Shabi, recientemente nombrado obispo de la eparquía de Zakho, que a futuro se diferenciará de la de Amadiya, bajo cuya esfera funcionaba hasta ahora. “Espero podes viajar dentro de un mes - subraya, en diálogo con AsiaNews -, cuando se reanuden los vuelos [luego de meses de parálisis de actividades por la pandemia del Covid-19] y poder encontrarme con un pueblo, una comunidad que aguarda con confianza y afecto, para trabajar con el nuevo obispo”. 

Zakho, cuenta el sacerdote, “se encuentra en el Kurdistán, en el triángulo que une Irak con Siria y Turquía. Es una zona muy importante para el comercio, para el tráfico: constituye una puerta de acceso a todo Irak. En mi rol de nuevo obispo - prosigue - siento que debo ir al corazón del mundo caldeo: en efecto, Zakho es única en el mundo, porque allí se habla, en general, el arameo y el caldeo y no tienen necesidad de usar otra lengua. Enseguida te sientes a gusto, como en casa, y es por ello que siento una profunda nostalgia y muchas ganas de comenzar mi misión. Espero poder colocar y reforzar las raíces, teniendo en mente una comunidad caldea que está dispersa por el mundo”.

El primado caldeo, el Card. Louis Raphael Sako, con el acuerdo del Sínodo de Obispos de la Iglesia patriarcal, separó la eparquía de Zakho de la de Amadiya, a la cual había quedado unida en junio del 2013. Una decisión que maduró en el último encuentro de agosto del 2019, y que culminó con el nombramiento del Padre Félix, posteriormente confirmado por Papa Francisco. El 27 de junio, el futuro obispo recibió la birreta morada de manos del Card Leonardo Sandri (en la foto), decano del Pontificio Consejo de las Iglesias Orientales. El patriarcado aún debe comunicar la fecha de la consagración, que ha quedado en suspenso por la pandemia de coronavirus. 

“La nueva diócesis - explica el Padre Felix - es fruto de una decisión eclesiástica, si bien se trata de una realidad cuya creación data de mediados de 1800 y que tiene una gran historia a sus espaldas. Es una diócesis antigua, pero al mismo tiempo nueva, formada por tres parroquias en la ciudad y por al menos 14 aldeas en los alrededores, cuyas dimensiones varían. Hay algún que otro centro habitado que está compuesto de 30 familias; otros tienen hasta 300. En total, en el área hay más de 8.000 cristianos caldeos, a los cuales se suman los armenios y sirio-católicos”. 

El futuro obispo nació en Karamlech, en la Llanura de Nínive (norte de Irak), el 19 de enero de 1975. Obtuvo un bachillerato en Teología en el Babel College de Bagdad y, en un segundo momento, la Licenciatura en Derecho Canónico en el Instituto Pontificio Oriental, en Roma, en el año 2002. Ahora está preparando su tesis de doctorado, siempre en derecho canónico, en la Pontificia Universidad Lateranense. 

Su ordenación como diácono fue el 18 de enero de 1998; el 29 de junio del mismo año se vuelve sacerdote en Bagdad, ordenado por el patriarca de aquél entonces, Raphaël Bidawid. Desde 1998 hasta 1999 prestó su servicios como sacerdote en Mosul, en la iglesia de San José, para luego transferirse a los Estados Unidos, donde trabajó en varias parroquias de la Eparquía de Saint Peter Apostle, en San Diego. En el 2007 fue nombrado corepíscopo, y luego vicario del obispo para el Estado de Arizona, un rol que desempeñó desde el 2009 hasta el 2018. 

En Zakho hay tres sacerdotes célibes y otros siete, casados. “Habrá que trabajar mucho - cuenta el Padre Felix - porque los cristianos de la zona siguen siendo una minoría, y no tienen muchas oportunidades de trabajo o a nivel de derechos. Trataré de darle ánimo, de ser un hermano con mis hermanos. Luego será esencial retomar una evangelización activa, , y en esta misma línea, es importante destacar que uno de los primeros actos será la ordenación sacerdotal de un  seminarista. El patriarca ha pedido especialmente aguardar a la llegada del nuevo obispo para efectuarla, y todos acogieron la decisión con alegría. Este nuevo sacerdote será importante para reforzar la obra pastoral”. 

Esto va unido a la contribución de las religiosas caldeas, que viven en un centro ubicado cerca de la catedral y administran un instituto educativo que acoge a alumnos desde el jardín de infantes hasta el ciclo superior. “Es fundamental - afirma el futuro obispo - la presencia de las escuelas católicas”, que representan una de las bases para reforzar la fe. Pero también, “valorizar y reforzar la fe católica respecto a los movimientos protestantes que están ganando creciente popularidad en la zona. Y hacerlo siguiendo el ejemplo de ilustres personalidades de la Iglesia caldea, que han dado su vida por la misión, como Mons. Paul Faraj Rahho o el Padre Ragheed Ganni, que era mi primo”. 

Por último, el Padre Felix quiere hacer dos llamamientos: a los fieles de Zakho y a los cristianos de Occidente. “A los primeros, que aguardan a su obispo, les digo que tengan coraje y esperanza; a los segundos, les pido coraje y también sostener a los hermanos que sufren en las zonas más candentes del mundo. Como cristianos, somos un solo cuerpo… recen por nosotros”. 

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