Card. Zen: La ley de seguridad no garantizar√° plena libertad religiosa
de Paul Wang

El obispo emérito de Hong Kong no confía en China y teme que en Hong Kong se produzca una intromisión del gobierno en los asuntos de la Iglesia. Distinta es la posición del Card. Tong. Sacerdote de Hong Kong: Beijing solo permitirá la libertad de culto. Sin embargo, la libertad religiosa es mucho más amplia.  

 


Hong Kong (AsiaNews) – “La ley de seguridad que China ha promulgado para Hong Kong, no creo que pueda garantizar plena libertad religiosa… No confío en ello”: de esta manera se expresó el Card. Joseph Zen, al conversar con algunos jóvenes católicos en una entrevista registrada el 30 de junio pasado, que fue publicada en Facebook hace tres días.  

El purpurado y obispo emérito de Hong Kong, explica que la libertad religiosa significa que los asuntos de la Iglesia “los manejamos nosotros, sin la necesidad de que intervenga el gobierno”. 

“Si alguien quiere cambiar la enseñanza de la Iglesia – agrega - debemos decirle: no es católico”. 

La desconfianza del Card. Zen es fundada, viendo la situación de la Iglesia en China, donde en nombre de la “sinización”, el gobierno se arroga el derecho de revisar la doctrina de la Iglesia a la luz de la cultura china, llegando a “re-traducir la Biblia”, de acuerdo con sus propios criterios. 

La posición del Card. Zen difiere de la del Card. John Tong, quien también es obispo emérito de Hong Kong y actual administrador apostólico de la diócesis. Hace dos semanas,  luego de un encuentro de los líderes religiosos con representantes del gobierno chino, que se ocuparon de explicar la nueva ley de seguridad, el Card. Tong expresó una opinión personal en una entrevista con el periódico diocesano Gong Jiao Bao. El purpurado piensa que la ley de seguridad no podrá lesionar la libertad religiosa, ya que la Basic Law, la Constitución de Hong Kong, que exige dicha ley, también defiende la libertad religiosa de la población del territorio.

La entrevista al Card. Tong parecía ser una respuesta a la declaración de algunos laicos católicos, que temen que la nueva ley también mine la libertad religiosa de los fieles y la relación entre la diócesis y el Vaticano, considerado por Beijing como un Estado extranjero. La nueva ley prevé condenas por “colusión con fuerzas extranjeras” con fines como secesión, sedición y terrorismo. 

Cabe remarcar que en la Iglesia de Hong Kong no hay un juicio unánime al respecto, y que está el riesgo de que se abra una grieta entre fieles y sacerdotes. 

Un sacerdote que solicitó permanecer en el anonimato destacó que “en China, en la práctica, libertad religiosa significa solamente libertad de culto. De modo que es probable que Beijing solo permita a la Iglesia de Hong Kong la libertad de culto. Sin embargo, la libertad religiosa es mucho más amplia: implica la libertad para asociarse, libertad para hablar, libertad de expresión en la sociedad, para viajar y tener relaciones internacionales con los miembros de la propia comunidad”.

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