‘Soy sacerdote en el slum de Dharavi, que lucha contra la pandemia’
de P. Christopher D. Jeyakumar

Los medios han sobredimensionado la emergencia de Covid-19 en el barrio de chabolas más grande de Asia. Se logró contener el coronavirus, a pesar de la imposibilidad de respetar el distanciamiento social. Los barrios pobres, “marginados en la conciencia ciudadana”. La ayuda de la Iglesia Católica. 

 


Bombay (AsiaNews) – El slum de Dharavi es el barrio de chabolas más grande de Asia y es una verdadera historia de éxito en la lucha de la India contra el coronavirus. El Padre Christopher D. Jeyakumar, párroco de la iglesia local de San Antonio, cuenta los problemas que afronta la población durante la crisis pandémica, y el trabajo de la Iglesia para ayudarla. Recuerda también que la pobreza jamás ha afectado la gran dignidad de los habitantes del lugar. 

Es gracias a la bendición de Dios y por Su gracia, que estoy en Dharavi. Cuando comenzó la pandemia de coronavirus, el miedo se apoderó de la población local. Todo comenzó en los dos extremos opuestos de esta enorme barraca:  en Shahunagar, cerca de Mahim, y en el campo de trabajo próximo a Sion. 

En general, en estas dos áreas viven personas que viajan al exterior por motivos de trabajo. Vienen de afuera de Bombay y están de paso. Permanecen aquí hasta que consiguen empleo, generalmente en algún país del Golfo.

Luego de los primeros casos de contagio, las autoridades dictaron medidas para prohibir la circulación y las aglomeraciones de más de cinco personas en todo el slum, el más grande de Asia. Pero lo cierto es que el virus solo se había difundido en las dos zonas periféricas.

Dharavi es una realidad al margen de la conciencia y del sistema de gobierno. Sus habitantes están hartos de la ineficiencia del poder administrativo. En esta enorme barraca aún se carece de estructuras esenciales como la red de agua corriente, el sistema de cloacas y el servicio de recolección de residuos. La basura está por todas partes. El número de ratas e insectos es tan elevado que, en términos científicos, los habitantes ya han desarrollado cierta inmunidad a cualquier tipo de infección que exista en el mundo. 

El hecho es que el coronavirus no ha afectado las áreas centrales de Dharavi. Hay algunos casos, pero se trata de pocos y son médicos infectados. En realidad, al principio, los medios exageraron el peligro de la pandemia en los barrios pobres. Ahora están diciendo que Dharavi es un modelo de prevención. 

El gobierno o los organismos internacionales han pedido que se acaten las medidas de precaución, como el distanciamiento social, el lavado de manos, permanecer encerrados en casa, y demás, pero en Dharawi esto no es posible. En otras áreas de Bombay, donde la infección se ha propagado de un modo mucho mayor, quizás sí sea posible. Pero en el slum, el tipo de vida y la situación socio-económica llevan a las personas a estar hacinadas. 

Las autoridades habían lanzado una iniciativa llamada  Slum Rehabilitation Authority (SRA): ¿qué fue de ella? A mi modo de ver, si uno mira con seriedad el problema de la pandemia, ¿cómo es posible pensar que se pueda mantener el distanciamiento social en un lugar como Dharavi o en otras áreas carenciadas de Bombay? Las autoridades sostienen que gracias al distanciamiento social, todos estarán sanos y salvos. Pero los habitantes locales se ven obligados a vivir en espacio reducidos, y los planes como el SRA demuestran ser inútiles. 

El Card. Oswald Gracias, arzobispo de Bombay y presidente de la Conferencia Episcopal India, está muy preocupado y me llama por teléfono para darme aliento, “tocando las heridas de Jesús”. 

En los primeros días del “lockdown” (cuarentena), las hermanas canossianas donaron raciones de comida a la población de Dharavi. Hay 5.000 fieles en nuestra parroquia. Comenzamos a distribuir ayudas a la comunidad católica. Luego se corrió la voz, y extendimos la distribución para llegar a todos, prescindiendo de la casta o el credo religioso: frente a esta tragedia no podemos ayudar solamente a los católicos. 

Nuestra gente está sufriendo desde el punto de vista económico. Pese a que se han levantado algunas restricciones por la enfermedad, a los habitantes de Dharawi no se les permite regresar al trabajo. Para ellos, es como llevar un estigma. Donde sea que vayan a buscar empleo, se los aparta por el solo hecho de venir de un slum. Sin embargo, las personas del lugar saben que no hay nada de malo en el hecho de vivir en Dharavi. 

Estoy muy agradecido a las religiosas canossianas. Han encontrado un benefactor que enseña en el Tata Institute of Social Science. El Card. Gracias se asegura en primera persona de que el slum reciba toda la ayuda necesaria a través del Center for Social Action. Él es un amigo de Madre Teresa, un “campeón de los pobres, de los que sufren, de las personas necesitadas y vulnerables y de los marginados”. 

En los últimos tres meses, las personas han centrado la mirada en la Iglesia. Una vez que empiezas a ayudar a alguien, él no ve la hora de recibir tu apoyo. Estamos tan felices: “Dios escucha el grito de los pobres”. 

Al principio, el pueblo de Dharavi estaba muy contento por nuestra ayuda. Es importante destacar que su reconocimiento era hacia la Iglesia, y no hacia la persona del Padre Christopher. Sin embargo, con el correr del tiempo, nuestra gente ha ido perdiendo la autoestima. Se trata de personas trabajadoras, que se sienten aplastadas por la pandemia y por el lockdown. La pobreza jamás los ha afectado en su gran dignidad. 

A todos quiero decirles que hoy en día, no hay sitio más seguro que Dharawi.

(Colaboró en esta nota: Nirmala Carvalho)

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